Se preguntó si con ella, hija del amor entre una madre israelita y un padre palestino asesinado por las balas de los soldados, la paz llegaría por fin a su pueblo.
Soñé que conocía a un carpintero cuando aún no lo era. Eso fue hace más de media vida, era una de las primeras veces que mis padres me dejaban salir solo a las Fiestas del pueblo.
Una apacible sonrisa se dibujó en el acto en la mirada de él. La misma que ella le devolvió cuando, sin dejar de mirarla, lo vio asentir con la cabeza.
Su yo del futuro le comunicaba que, si hoy apostaba, si hoy jugaba a la primitiva una combinación al azar, ganaría el bote de esta noche y no tendría que volver a trabajar, pero...
Nadie pensó en saltarse el viaje, hacía mucho tiempo que habían comprado los billetes, y querían que el pequeño de la casa visitase el Loro Parque, y lo más económico era ir en barco desde Agaete.
Él sabía que su esposa y su madre no tenían una buena relación, se trataban lo justo, por eso, agradecía que se fuera cuando ésta venía. Desde que chocaron, su madre se apartó, nunca intentó ser un obstáculo en el matrimonio, no quería molestar.
Llevo un buen rato sentado en las escaleras de la plaza de Santo Domingo viendo caras igual de desconocidas, que las que puedo encontrar en cualquier otra ciudad en la que haya vivido.