"...que tampoco es muy sano ni debemos estar analizando cualquier movimiento que ya no se puede cambiar. No solo no es sano, sino que resulta, además, contraproducente: solo sirve para atormentarnos"
Son tantas las posibilidades interpretativas que presenta, que no solo supera la religión que dice profesar, sino que las representa a todas. O eso queremos creer.
Su lucha no es solo una muestra de valentía y pundonor, sino, acaso, el deseo constante de entonar debidamente el “carpe diem”: renacer siempre y en cada instante.
"... han regresado a su sitio preferido, como si formaran parte eterna de un cuadro que el desconocido pintor realiza en su lucha constante para intentar atrapar “el tiempo perdido”.