Y allí, en ese cruce de locura, hoy convertido en casi peatonal, David, el que fuera guardia municipal, lo dirigía con una agilidad y movilidad que pocos mostraban.
"Cuando la vida se verificaba en su interior, no solo se engalanaban las ventanas, sino que las miradas de sus moradores salían a converger en la plaza catedralicia..."
"...su presencia es tan necesaria que en las fiestas locales sirve de eterno enlace y cohesión que el resto del año parece haberse perdido. Es un suponer que…"
"...estas cuatro torres nos resultan tan familiares: encierran el trabajo pausado y lento de unos labrantes aruquenses que para nuestra ciudad significa mucho más de lo que se dice."
"...disfruto de la mañana sirviendo mayoritariamente cortados conversacionales que vienen a redundar en la idea de que cada palabra debería tener su sentido de la realidad..."
"...disculpen la muletilla, que la calle no es la misma: no reconozco ni a las personas que por ella transitan ni su extraña forma de vestir. Son otros tiempos distintos a los míos."
Nunca pensé que me dedicaría a vigilar: es verdad que solo soy una imagen que viene del pasado, pero es mi pasado, donde todo se concebía más lento y de manera pausada y tranquila.
"...el detalle se hizo presente cuando en el ordenador del palomar, donde se elaboran los distintos PHOTOTEX, descubrí la foto. Sí, sí, fue un auténtico hallazgo."
Y en los días azules, claros y luminosos, se presentan ante la mirada atenta del fotógrafo aficionado como algo significativo. Y dispuesto a disfrutar.
De la misma manera que ya nadie pone los indicadores para avisar de distintas maniobras con el coche, la sociedad ha ido creciendo en “anormalidad suprema”.