Siempre el pasado nos corrige. Y eso es muy sano: significa no solo que otras personas se adelantaron a su época, sino que descubrieron los peligros claros del enriquecimiento desmedido y la vanidad que encierra crecer por crecer.
"...hay que levantar la mirada y admirar lo que se muestra: mantelerías, adornos, chalecos… que, en su conjunto y en sus colores logran mostrarse como piezas únicas...."
Las élites dirigentes siguieron viviendo la buena vida de siempre, mientras el hambre había regresado a nuestras costas emulando por segunda vez la triste posguerra civil.
"...el tradicional recorrido no solo vuelve a lucir en las calles de toda la vida, sino que los que ya no viven en ellas han regresado para saludar y poner en valor el tradicional encuentro..."
"...no solo resulta una actividad impagable, sino que con “su solidaridad bien entendida” nos presentan y regalan una clara lección de humanidad. Y vecindad..."
Así como han desaparecido, tiempo ha, los carpinteros de ribera, lo mismo ha pasado con los de toda la vida: hoy todo viene casi hecho y solo hay que montar y ensamblar.
"...la palmera que no vemos no solo levanta su presencia tranquila y silenciosa, sino que, además, realza la vetusta cara del edificio y nos lo devuelve como si nuevo fuera..."
Cuando las trincheras insuficientes fueron y las ratas pulularon por el lugar, en total libertad, habían huido hacia Sudamérica las élites políticas en submarinos nucleares camuflados.
"...la existencia parece adquirir, en este otoño vital, un tono especial donde la vida que transcurre en un hotel viene a ser algo así como lo inesperado, pero efectivo."