"... las personas que diariamente se sientan en los bancos de la plaza no solo ven pasar la vida, sino que, además, echan un rato donde la conversación se sustancia en todo su olor y sabor."
La lectura camina y avanza con paso lento, pero seguro y firme: como siempre. No solo es su sino, su manera de ser y estar: representa uno de los verdaderos motivos de la existencia.
Es El Puertillo uno de nuestros barrios más señeros en la complicada e imperfecta Arucas, donde cada día, al ritmo constante y pausado de las olas del mar, la vida sucumbe y permanece como si fuera una gran victoria.
Uno, que habla del Parque de San Juan, con cielo azul incluido, y, otro, que desde la inerte fachada proyecta los dibujos del sol: dos secuencias que dicen en silencio y desmenuzan, también, la vida entera.
Por allí caminaron Galdós y Machado. Y dieron con sus huesos en bancos donde poder respirar y descansar, más que nada para después… seguir caminando… ¡la vida!
"Allí mantuve una clientela durante casi un siglo, hasta que todo se vino abajo: de repente se desvaneció como un azucarillo en el café sabroso y embaucador..."
"...los más auténticos son siempre los de los libros, donde la nueva realidad se contabiliza de otra manera y desde ella se proyecta en los empedernidos lectores."
Y durante un tiempo aquellas obras escultóricas convirtieron las calles en una especie de Museo Abierto a cualquier interpretación: otra manera de enfocar la Cultura.
Además de mostrarnos colores que nunca llegaremos a apreciar debidamente, contribuye a la lentitud en este mundo tan asirocado, alocado, demente y vertiginoso