Y durante un tiempo aquellas obras escultóricas convirtieron las calles en una especie de Museo Abierto a cualquier interpretación: otra manera de enfocar la Cultura.
Es El Puertillo uno de nuestros barrios más señeros en la complicada e imperfecta Arucas, donde cada día, al ritmo constante y pausado de las olas del mar, la vida sucumbe y permanece como si fuera una gran victoria.
Uno, que habla del Parque de San Juan, con cielo azul incluido, y, otro, que desde la inerte fachada proyecta los dibujos del sol: dos secuencias que dicen en silencio y desmenuzan, también, la vida entera.
Por allí caminaron Galdós y Machado. Y dieron con sus huesos en bancos donde poder respirar y descansar, más que nada para después… seguir caminando… ¡la vida!
"Allí mantuve una clientela durante casi un siglo, hasta que todo se vino abajo: de repente se desvaneció como un azucarillo en el café sabroso y embaucador..."
Y allí, en ese cruce de locura, hoy convertido en casi peatonal, David, el que fuera guardia municipal, lo dirigía con una agilidad y movilidad que pocos mostraban.
"Cuando la vida se verificaba en su interior, no solo se engalanaban las ventanas, sino que las miradas de sus moradores salían a converger en la plaza catedralicia..."
"...su presencia es tan necesaria que en las fiestas locales sirve de eterno enlace y cohesión que el resto del año parece haberse perdido. Es un suponer que…"
Además de mostrarnos colores que nunca llegaremos a apreciar debidamente, contribuye a la lentitud en este mundo tan asirocado, alocado, demente y vertiginoso
"...el detalle se hizo presente cuando en el ordenador del palomar, donde se elaboran los distintos PHOTOTEX, descubrí la foto. Sí, sí, fue un auténtico hallazgo."