Si prestan atención a la imagen podrán comprobar el valor de la esquina, el detenimiento y donde la marcha, en ese instante, ofrece la sensación de que lo auténtico está más cerca de lo que pensamos.
Es La Laguna una ciudad con personalidad contrastada capaz de abrirse a otras interpretaciones, a otros derroteros o barrancos por donde parece desvanecerse el cauce del tiempo...
“Desde que las luces del ocasional escenario iluminaran mi objetivo, nunca cambié el paso: mandar al otro barrio a hombres-machos se convirtió en mi única pasión..."
El marco, a modo de arco arquitectónico ligero y alegre en la noche, es tan flexible que, según la posición del que mira, parece estirarse y encogerse como si un chicle fuera
"... fachada de color azul intenso y fuerte que, junto a la piedra que adorna el contorno, desea mantener una lucha con el sol que todo lo quema y cambia".
Fueron dos semanas de descanso y paz marinas que agrandaron el sabor peculiar de la ciudad que se empeñaba, por encima de cualquier vaivén económico, en ser turística, fina y educada