"...las grandes tecnológicas empeñadas se muestran en robarnos el tiempo perdido: las mejores horas del día las pasamos trabajando y produciendo; no sé si viviendo: queremos creer que sí."
Donde alguien ve sencillos y simples garabatos, otro bien pudiera profundizar e interpretar las sombras, que casi siempre señalan alguna novedad, aunque sea mínima.
*Yo no sé lo que esconde “Detrás de la quietud” que la imagen refleja. Como no sé interpretar el “después”, suelo mirar con detenimiento cuando cargo con la pesada cámara: intento atrapar la mirada y el momento.
María del Mar Rodríguez representa una voz pronunciada y coherente que, además, dispone de su propio estilo; y eso es muy difícil de encontrar y alcanzar.
Son días raros porque no llegamos a saber bien si hay o no calima, si hay o no calor o si lo que predomina es una cierta neblina que refresca la temperatura.
Yo no sé qué tiene la calle, pero me gusta verla así: solitaria, sin vehículos que emborronen el suelo y sin tráfico ruidoso que altere su natural desarrollo
"Han regresado los días luminosos, sí, con el calor preciso y el recurrente sol picón de otoño, tan cálido y huidizo, amante de las nubes y del viento raro y extraño..."
Hoy, con el fondo de un día primaveral tempranamente soleado, el viento sigue proyectando su penumbra neblinosa, que riela pausadamente su luz, y se funde con el color de la tierra.
“Detrás de la quietud” también es una novela, extraordinaria y puntillosa, del desconocido escritor Edmundo Armas González, que puede encontrar, estimado lector, en cualquier librería..."
Leer es la segunda parte de Escribir: sin lectores no hay vida, ni silencios cómplices ni contextos nuevos, ni personajes que crecen en nuestra imaginación y que viven exclusivamente para nosotros.
“... el beso al finado”, tenía carácter opcional y no una obligación trasnochada en la que alguien se erigía como representante de la tradición mortuoria".