Poder estar en un aula con un ser que aglutina ser buen matemático, buen maestro y buena persona al mismo tiempo no es solo un placer, es un verdadero lujo.
Lo que sabe ahora lo aprendió, una parte en la escuela y lo demás se lo enseñó su padre, sólo estuvo en la escuela dos años desde los 8 hasta los 10 años.
Una invitación a los lectores a explorar y conocer las historias, saberes y vivencias de aquellas personas que han interactuado con los sagrados espacios de montaña de Gran Canaria.