Un paseo por Botija en la costa sadinera del norte galdense nos muestra, además de hermosos paisajes con la imponente presencia del Farallón, tomates y pepinos que alimentan el ganado e indeseables imágenes de trastos abandonados, que sin esfuerzo, deprimen paisaje y visitante, desgarrando la belleza y dignidad de un lugar que necesita recobrar su estado natural, de perfecta simbiosis entre hombre y naturaleza.




























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