Horizontes
El horizonte se presenta confuso. Conocemos su condición, sin ella no podría ser considerado como tal: ser inabordable. Ello lo hace atractivo, de ser alcanzado perdería todo el misterio: el desconocimiento de las cosas, les confiere valor. En ese sentido, continúa cumpliendo con su función primordial, a pesar de las circunstancias dominantes. Cuando pensamos, acaso con algo de optimismo trasnochado, que estamos alcanzando el objetivo, somos conscientes de su ubicación: forma parte nuestro horizonte. En principio nos lamentamos, ya casi lo habíamos conseguido y, sin embargo, nos encontramos en el mismo punto de partida. A partir de ahí, con la mente más fría, nos entra un aluvión de ánimo: podemos continuar con nuestra actividad, no la hemos agotado; el horizonte está más allá, el camino continúa.
Con la actividad política parece suceder lo mismo, siempre estamos a punto de lograrlo. El deseado y necesario cambio en la situación política, se supone siempre en la inmediatez. Nos ilusionamos, quizá sea algo enfermizo, con cualquier opción aparentemente novedosa. A pesar de haber pasado por mil y una vicisitudes, ese ansia que nos acompaña obnubila por momentos nuestra perspectivas, permanecemos en ese estado de idiotez, creyéndonos un nuevo discurso– innovador al menos en apariencias – por la necesidad de salvarnos, no en el sentido religioso del término, sino en el de mejorar las relaciones entre la ciudadanía y el poder. Otra ocasión para sentirnos fracasados, comprender la inevitable lejanía del horizonte, su esencia.
Cuando surgen en lontananza – subsumidos en el fragor de la batalla – viejos rostros conocidos convocando a nuevas experiencias, utilizando herramientas del pasado y enredando como ya lo hicieron anteriormente, es el momento de ponerse a pensar en la dificultad del cambio anunciado. Las navajas de Albacete – como refiriera Lorca – brillan recién pulidas, nada induce entonces a pensar en el logro. Se impondría pensar acaso en infiltrados intereses espurios o, por el contrario, se trata de un simple mal endémico difícil de erradicar. Da la impresión de estar aguardando la salida del sol, en el horizonte, para ver qué pueden sacar del nuevo día, tras frustrar expectativas en el pasado.
Vemos, sea por los resultados electorales, sea por las encuestas o, por qué no, por el devenir de los hechos, cómo esas esperanzas (de espera) suscitadas se van quedando hechas añicos, rotas sin posibilidad aparente de repararlas, de reconstruir lo previsto. La situación no es producto del azar, ni mucho menos, sino el resultado de las actuaciones atrevidas, en ocasiones, o de los efectos de las acciones de la parte contraria, con eficacia en quienes reciben su reiterado mensaje. En otras palabras, lo aparentemente logrado se esfuma como el humo de los cigarrillos, sin posibilidades de retorno. El humo, ya sabemos, es algo efímero por su facilidad para dispersarse en el aire. Así, lo a priori diferente también acaba disgregándose en la masa, pasando desapercibido, acaso por recalar en idénticos comportamientos. Se precipitan al horizonte.
Los nuevos tiempos, al menos en la literalidad del discurso, acaban contaminados con viejas prácticas, aparentemente erradicadas, cuando de las fuerzas emergentes se trata. A pesar de someternos, como no puede ser menos, a un argumentario interesado, no podemos sustraernos a recalar en viejas prácticas, con objeto de contrastar si existe paralelismo con quienes nos quieren convencer de ser los protagonistas del cambio. No se privan de nada, desde nepotismo hasta el blindaje de situaciones del pasado, las mismas con las que no decían romper. Sin olvidar las imposiciones de personas en las listas, sin atravesar el atrio de las primarias, cosa que no resulta bien vista, sobre todo, por quienes sí tuvieron que someterse a ellas. No nos escandalicemos, ni cejemos en el empeño de continuar, mirada al frente, tomando como referente de la marcha esa línea que separa el mar del aire, la que contribuye a mantenernos en el camino. Sí, del horizonte se trata, no lo perdamos de vista.




























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