De todos es sabido que para los empresarios de la restauración de cualquier pueblo, las fiestas son época de hacer buena caja, pero una cosa es hacer un dinerito y otra pasarse en los precios. Y esto es lo que pasa en Teror para las fiestas del Pino, donde se abusa con los precios ya que tiran para arriba de mala manera. Con esa visión empresarial lo único que van a conseguir es que el personal se lleve la nevera de casa y que no deje ni un duro en la villa mariana, y serán ellos mismos los que se busquen eso de no hacer caja, ya que eso de que la avaricia rompe el saco, se suele cumplir más temprano que tarde.






























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