La mina de Tejeda, una construcción que se remonta al tiempo de los Reyes Católicos, es un túnel de trescientos metros que constituye una proeza en el aprovechamiento de agua en Gran Canaria. Entre esta obra hidráulica y las actuales plantas desaladoras, Antonio Pou Rollo, geólogo y doctor en Biología, señaliza dos hitos de excelencia en aprovechamiento de los recursos del medio por los que ha destacado la isla a lo largo de la historia. El profesor del Departamento de Ecología de la Universidad Autónoma de Madrid se refirió a ellos en la conferencia Gran Canaria, una isla de excelencia que pronunció en el Museo ELDER de la Ciencia y la Tecnología, en la que profundizó en las cuestiones que plantea la exposición homónima que ha comisariado para la institución.
En el transcurso de su alocución, Pou señaló que el ajetreo y la rutina de la vida cotidiana frecuentemente hacen que el residente preste poca atención a muchos aspectos importantes y valiosos del entorno natural y social que le rodea, y de los cuales hay motivo más que suficiente para sentirse orgulloso. "Uno de ellos, dijo, es el agua y por eso, a modo de recordatorio, está presente en varios de los paneles".
Al respecto, el científico indicó que el gesto habitual de abrir y cerrar un grifo hace olvidar el hecho que la naturaleza sólo proporciona una parte del agua que se utiliza, porque la isla tiene enfrente, al otro lado de un brazo de mar, al mismísimo desierto del Sahara. "Cada una de las gotas de agua que utilizamos oculta toda una historia de saber hacer, que arranca al menos desde la Conquista", señaló el conferenciante.
"En aquel momento, para suministrar agua a los cultivos y a los primeros núcleos urbanos hispanos, se introdujeron y crearon nuevas tecnologías y formas de gestión, que fueron pioneras en su época y que se han ido adaptando al paso del tiempo. En la actualidad, algunos aspectos de la gestión del agua en la isla, como las plantas potabilizadoras son un referente internacional".
Referente planetario
En otro momento de su intervención el geólogo se preguntó si la isla será capaz de mantener estos niveles de excelencia ante los retos demográficos, geopolíticos y medioambientales que presenta el futuro próximo. Al respecto dijo que Gran Canaria necesita un pacto social para las próximas décadas que establezca las normas para hacer una comunidad más sostenible, "sin que ello implique autarquía y aislamiento, sino, muy al contrario, que la convierta en referente para el resto del planeta".
El geólogo abogó por diversificar la economía insular pues "la riqueza de Gran Canaria como recurso turístico no permite a veces apreciar su valía en otros campos, como el científico, o el tecnológico. Sin embargo, son pilares fundamentales sobre los que se deberá apoyar mucho más la sociedad isleña, en un futuro que está a la vuelta de la esquina. En relación a esta cuestión, el profesor Pou propugnó un cambio de mentalidad entre la población, pues "la isla, dijo, puede disponer del conocimiento científico y tecnológico existente, pero necesita también de ingeniería socio cultural para cambiar de mentalidad ante las incertidumbres del futuro próximo".
Caleidoscopio gigante
En relación a la exposición, el comisario explicó que está concebida como un caleidoscopio gigante que recorre la isla e incita a explorar el territorio y su cultura para descubrir una realidad más compleja y obtener un disfrute más profundo y duradero. Realizada sobre las fachadas del Museo Elder, en una superficie de 280 metros cuadrados, la muestra está integrada por paneles realizados a partir de modelos digitales del relieve de Gran Canaria realizados con datos suministrados por Grafcan, en los que se superponen textos e imágenes. El Jardín Botánico Viera y Clavijo, a través de su investigador Águedo Marrero, ha contribuido en cada uno de los 32 paneles con un texto y foto de una planta representativa de cada lugar.
La información, precisa y extractada puede ampliarse conectando el móvil o la tablet a los códigos QR que figuran en cada panel. Pero el aspecto más importante de la misma es, sin duda, el elemento humano. Cerca de un centenar de personas de la isla han participado en ella de forma directa o indirecta, contribuyendo con información e imágenes. Están presentes todas las corporaciones municipales, el Cabildo, varias instituciones y gente particular que generosamente ha cedido su material gráfico y sus conocimientos.
Antonio Pou Royo es geólogo y doctor en biología, profesor de Ecología de la Universidad Autónoma de Madrid. A lo largo de más de cuatro décadas ha realizado su labor profesional en diversos campos relacionados con el medio ambiente, la hidrogeología, la dinámica de los paisajes y clima. A finales de los ochenta y comienzo de los noventa participó en los comienzos del IPCC (Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático) como consejero técnico de la autoridad ambiental del Estado. Progresivamente se ha ido dirigiendo hacia la divulgación y el diseño. Fue el comisario de la exposición Una radiografía del humor que durante varios años recubrió las fachadas exteriores del Museo ELDER de Ciencia y Tecnología.



























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