De La Aldea de San Nicolás se dice que es una isla dentro de otra isla, por sus problemas de comunicación con el resto de Gran Canaria.
La Aldea siempre ha estado aislada, y este aislamiento obligado ha llevado a sus vecinos a desdoblarse a la hora de buscar el sustento con el que sacar las familias adelante.
Así, durante muchas generaciones, agricultores y ganaderos compaginaban sus tareas con la artesanía, y muchos agricultores, en tiempos de descanso de la zafra del tomate, se buscaban la vida en el mar.
Ellos son los Mariantes de La Aldea, capturando Morena con el tradicional canto, o lapas o viejas.
Son el ejemplo de un pueblo que nunca ha tenido miedo al esfuerzo para salir adelante.
Infonorte les ofrece este pequeño corto por gentileza del Proyecto de Desarrollo Comunitario.




























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