Circular estos días por el Gáldar se ha convertido en un auténtico suplicio para los conductores, ya que la planificación de las obras viarias que se ejecutan en el municipio, sigue siendo nefasta. Del casco a barrios cercanos se puede tardar hasta media hora, y como te despistes, te ves atrapado en un embudo del que es casi misión imposible salir. Como uso y costumbre, en el Ayuntamiento se lavan las manos y que se las apañen los vecinos como puedan y sepan.




























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