Se celebra en estos días el Debate de la Nacionalidad Canaria y visto lo visto, no es sino más de lo mismo, con unos diciendo que lo han hecho muy bien y los otros diciendo que los primeros lo han hecho rematadamente mal. No da más de sí el susodicho debate ni lo dará en el futuro, ya que de lo que se trata es de tirarse los trastos a la cabeza y no analizar con rigor la realidad isleña. Lo más gracioso es que los que se tiran los trastos a la cabeza, no tardan un minuto en pacta cuando les conviene, por lo que queda claro que eso de debatir no es lo usual en el Parlamento canario.




























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