Circular por el casco galdense es cada día más una misión casi imposible, ya que cada tres por cuatro se forman atascos, con los consiguientes berrinches vecinales. Y es que cuando no es por una obra es porque hay un vehículo mal aparcado o a alguien le da por pararse y hablar con el amigo que se encontró sin tener en cuenta al que viene detrás. Motivos hay unos cuantos para los atascos circulatorios diarias en el Guanartemato, pero que quien tiene que adoptar medidas de moja siga ciego ante esta situación que se eterniza en el tiempo, es pasarse de castaño oscuro.






























Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.223