Gáldar: Las luces del estadio de fútbol de Barrial accidentan a las pardelas

Guayarmina Guanarteme

[Img #37008]Estamos en plena época en que los pollos de pardela abandonan sus nidos y emprenden el vuelo hacia el mar. Se está pidiendo a los ayuntamientos que reduzcan la intensidad del alumbrado para evitar que las aves se desorienten. Una medida sencilla, razonable y, por lo visto, difícil de aterrizar en Gáldar.
 
Los focos del estadio de Barrial siguen encendidos con entusiasmo de inauguración olímpica. Viéndolos, cualquiera pensaría que allí no hay un campo de fútbol, sino las obras del gran aeropuerto internacional de Gáldar: pista en la banda, terminal junto al marcador y vuelos nocturnos para pardelas sin torre de control. Si el aspirante a diputado nacional anda buscando una gran infraestructura que anunciar, ya tiene la iluminación. Solo falta cortar la cinta y dar la bienvenida a los primeros pasajeros.
 
En este aeropuerto improvisado destacan dos responsables municipales: el concejal de Alumbrado y el de Bienestar Animal. Uno parece convencido de que su cometido es que todo brille; el otro, de que el bienestar animal empieza cuando el animal ya está en apuros. Dos áreas, dos competencias y unos focos que siguen esperando a que alguien se haga cargo de ella. El triángulo se completaría con el concejal de Emergencias y Movilidad y, cuya presencia permitiría elevar el asunto a una reunión de tres y poner 4 conos en la calle para que los vehículos no atropellen a las pardelas que caen, al estilo de las películas de Pajares y Esteso.
 
Y ahí tendríamos a los tres mejores concejales del Ayuntamiento en perfecta coordinación: Alumbrado explicaría por qué los focos siguen encendidos, Bienestar Animal daría cuenta de las pardelas que aparecen en la zona y Emergencias organizaría la respuesta. Después de varias intervenciones, quizá alguien preguntaría dónde está el interruptor. No conviene precipitarse: las grandes decisiones requieren su tiempo, sobre todo cuando hay tres concejalías reunidas alrededor de un foco. ¡Vaya tres patas pa´un banco!
 
No les falta un triángulo de competencias; lo que todavía no se ha dejado ver es una cabeza pensante capaz de conectarlas. Cada área tiene su parcela, cada concejal su explicación y las pardelas, mientras tanto, su propio plan de vuelo. Una coordinación tan afinada que hasta para bajar la intensidad parece necesario convocar una cumbre, redactar un acta y esperar a que el asunto encuentre por sí solo la salida.
 
La campaña está ahí. Los pollos de pardela están apareciendo. Los focos siguen encendidos. Tres datos; tres concejales; y la solución, todavía en pista de espera. El de Alumbrado ilumina el problema, el de Bienestar Animal lo contempla y el de Emergencias puede ir preparando el dispositivo para cuando alguien decida actuar. Un equipo completo, sin duda; solo falta que la coordinación despegue…
 
Ilustre Corte de concejales, tengan a bien atender una petición básica antes de que más aves se desorienten. Bajen la intensidad de los focos. Que el único vuelo que salga del estadio sea el balón y que las pardelas puedan llegar al mar sin tener que pedir permiso de aterrizaje a tres concejalías. No es tan difícil.
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