Los ayuntamientos son empresas que prestan servicios a los ciudadanos
En una de esas paradas que a veces hacemos en la calle Larga para conversar con algún conocido, entre varios flashes de ideas, comentarios y alguna alusión a mis artículos de opinión, salió a relucir una cuestión que me dejó pensando. Me comentaba que alguien le había dicho que los servicios públicos no funcionan, a lo que respondí con una reflexión bastante sencilla: no debemos olvidar que un ayuntamiento es, en cierta manera, una empresa que presta servicios a los ciudadanos, con la diferencia de que su principal cometido no es obtener beneficios económicos, sino conseguir que esos servicios funcionen y sean de calidad para los vecinos.
Puede parecer una obviedad, pero a veces da la impresión de que olvidamos para qué están nuestras administraciones locales. Los ayuntamientos se sostienen con las aportaciones de todos, a través de nuestros impuestos, tasas y tributos, por lo que tienen la responsabilidad de devolver ese esfuerzo en forma de servicios, atención y bienestar. Por eso, cuando un vecino acude a solicitar una solución, presentar una queja o reclamar una mejora, no está pidiendo un favor al alcalde o al concejal de turno, está ejerciendo sus derechos y esperando que la administración responda.
La gestión municipal no puede medirse solamente por las fiestas que se organizan, los proyectos que se presentan, las obras que se inauguran o las fotografías que se publican. También hay que mirar lo que ocurre cada día en nuestras calles y barrios, si están limpios, si los jardines se mantienen, si los parques están cuidados, si las instalaciones funcionan y si las demandas vecinales encuentran respuesta.
Los jardines, por ejemplo, no están únicamente para embellecer una plaza o adornar una calle, son espacios de encuentro y descanso donde juegan los niños, pasean nuestros mayores y los vecinos pueden compartir un rato. No basta con plantar, inaugurar y hacerse la fotografía de rigor, después hay que regar, podar, limpiar y mantener, porque lo importante no es solamente poner las cosas en marcha, sino procurar que sigan funcionando.
También está la convivencia, algo que debemos tener muy presente cuando se organiza la actividad municipal. Dinamizar nuestras calles, celebrar actos culturales y organizar fiestas es positivo y necesario, pero hay que saber encontrar el equilibrio, especialmente en nuestros cascos históricos, donde detrás de cada calle y plaza hay vecinos que viven allí, familias con sus rutinas y personas que también tienen derecho al descanso.
Nuestros cascos históricos deben tener vida, por supuesto, pero no podemos convertirlos en escenarios permanentes de actividades sin tener en cuenta a quienes los habitan. La cultura, las celebraciones, el comercio y el ocio tienen que convivir con la tranquilidad vecinal, porque se trata de llenar de vida nuestros pueblos, no de dificultar la de quienes residen en ellos.
Hay otro asunto que merece una atención especial y que no podemos dejar en un segundo plano: los servicios sociales. Son esenciales para toda la ciudadanía, porque nadie está libre de atravesar una situación complicada en algún momento de su vida. Hablamos de personas mayores, familias con dificultades, menores, personas con discapacidad y vecinos que necesitan apoyo para salir adelante, detrás de cada situación hay personas, no simples números o expedientes.
En los servicios sociales no se debería escatimar, ni tratar la atención a las personas como una partida más en la que siempre hay que buscar dónde recortar. Necesitan recursos, profesionales y capacidad de respuesta, porque una administración cercana debe estar para acompañar, escuchar y ayudar a quienes más lo necesitan. La atención a las personas más vulnerables no debería depender de las prioridades del momento.
Ahora bien, tampoco podemos olvidar que los ciudadanos tenemos nuestra parte de responsabilidad. No podemos pedir jardines cuidados y después destrozarlos, reclamar limpieza mientras ensuciamos las calles o exigir espacios públicos agradables si no somos capaces de respetarlos. El cuidado de lo que es de todos empieza también por cada uno de nosotros, aunque eso no exime a la administración de cumplir con sus propias obligaciones.
Tampoco estaría de más que quienes tienen responsabilidades públicas aprendieran a escuchar un poco más. Una queja no siempre es un ataque, ni una crítica significa estar en contra de todo. A veces, detrás de un comentario hay una realidad que merece ser atendida y una oportunidad para mejorar, porque gobernar también consiste en reconocer que no todo se hace bien y que siempre hay cosas que se pueden corregir.
Quiero dejar claro que esta reflexión no va dirigida a un ayuntamiento concreto. Es una idea que vale para Gáldar, Teror, Frontera, Betancuria o Vallehermoso, y para cualquier municipio, sea grande o pequeño. Cada localidad tendrá sus necesidades y sus circunstancias, pero la responsabilidad de prestar servicios a sus vecinos es la misma, independientemente de quién gobierne o de las siglas que represente.
Los cargos públicos pasan, los gobiernos cambian y las mayorías se renuevan, pero los ayuntamientos permanecen. Son instituciones de todos y quienes ocupan sus despachos tienen la responsabilidad de administrar lo que pertenece a la ciudadanía y trabajar por el interés general.
Al final, aquella conversación en la calle Larga me llevó de nuevo a una idea que considero fundamental: los ciudadanos no están al servicio de los ayuntamientos, son los ayuntamientos los que están al servicio de los ciudadanos. Porque gestionar lo público no es hacer un favor, es cumplir con una responsabilidad.
Los vecinos no necesitan favores, necesitan servicios que funcionen, calles y jardines cuidados, espacios donde convivir y una administración que les tienda la mano cuando las cosas vienen mal dadas. Al fin y al cabo, un ayuntamiento no debería medirse solamente por las obras que inaugura o los actos que organiza, sino también por cómo atiende a sus vecinos y por la calidad de vida que les ofrece.
Moisés Rodríguez Gutiérrez































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