Gáldar: La defensa de lo público termina donde empiezan los contratos privados

Guayarmina Guanarteme

[Img #37008]El alcalde de Gáldar vuelve a demostrar que existe una distancia considerable entre los discursos que pronuncia cuando aspira a representar a la ciudadanía en Madrid y las decisiones que adopta cuando gobierna su propio municipio. Mientras se presenta como un firme defensor de los servicios públicos, su Ayuntamiento continúa apostando por un modelo en el que empresas privadas asumen la gestión de servicios esenciales financiados con el dinero de todos.
 
La última decisión es la adjudicación del servicio de limpieza viaria por 5,4 millones de euros durante los próximos cinco años. Una cantidad importante que el gobierno municipal anuncia como un extraordinario avance, destacando la incorporación de maquinaria y el incremento de la plantilla de 18 a 23 trabajadores. Sin embargo, entre tanta declaración de satisfacción del alcalde y del primer teniente de alcalde, se evita abordar la cuestión verdaderamente política: ¿por qué se sigue apostando por la gestión privada de servicios que podrían prestarse directamente desde el Ayuntamiento?
 
Nadie cuestiona la necesidad de mejorar la limpieza de Gáldar. De hecho, basta recorrer determinados barrios para comprobar que el municipio necesita una atención mucho mayor, una planificación seria y recursos suficientes. Lo cuestionable es que el gobierno municipal pretenda convertir una adjudicación empresarial en una demostración de compromiso con los servicios públicos, sin explicar siquiera si se ha estudiado una alternativa de gestión directa.
 
Porque no estamos ante un caso aislado. La residencia municipal Genoveva Pérez, el alumbrado público y ahora la limpieza viaria forman parte de una manera de gobernar en la que el Ayuntamiento conserva la responsabilidad y la financiación mientras encomienda la prestación de servicios esenciales a empresas privadas. Y conviene recordar que la titularidad pública de un servicio no es lo mismo que su gestión pública directa.
 
Lo verdaderamente preocupante es la contradicción política de quien defiende un modelo en los discursos y practica otro cuando tiene capacidad para decidir. El alcalde quiere presentarse en Madrid como defensor de lo público, pero en Gáldar no parece mostrar el mismo entusiasmo por reforzar una estructura municipal capaz de gestionar directamente determinados servicios. ¿Qué credibilidad tiene ese discurso cuando las decisiones de su propio gobierno apuntan reiteradamente hacia la externalización?
 
Y no basta con anunciar cinco trabajadores más, nueva maquinaria y una inversión millonaria. Eso son obligaciones y condiciones de un contrato que habrá que comprobar que se cumplen. No son, por sí mismas, una conquista política extraordinaria. Tampoco deberían utilizarse como una cortina de humo para evitar preguntas sobre el coste real del servicio, el control municipal, las condiciones laborales, la calidad de la prestación y las posibilidades de una gestión pública directa.
 
Resulta igualmente difícil pasar por alto que este supuesto defensor de los servicios públicos concurra políticamente de la mano de Coalición Canaria. El alcalde tendrá que explicar cómo encaja su discurso de defensa de lo público con sus decisiones municipales y con el proyecto político que ahora comparte. Porque no se puede pretender ocupar todos los espacios ideológicos a conveniencia, utilizando un discurso para captar determinados votos mientras se gobierna con criterios que merecen, como mínimo, un debate político mucho más profundo.
 
El problema de Gáldar no es que exista una empresa privada prestando un servicio municipal. El problema es que el gobierno local parece haber normalizado la externalización como modelo de gestión sin ofrecer a la ciudadanía un debate transparente sobre sus alternativas. Y, al mismo tiempo, su máximo responsable pretende erigirse en referente de la defensa de lo público.
 
Si considera que la gestión privada es la mejor opción, que lo diga sin rodeos. Que explique sus razones, que presente los estudios económicos y que permita comparar los resultados con una posible gestión municipal directa. Pero que no utilice la defensa de los servicios públicos como una bandera electoral mientras evita justificar por qué no apuesta por fortalecer su gestión desde el propio Ayuntamiento.
 
Porque gobernar no consiste únicamente en adjudicar contratos, anunciar inversiones y presentar como grandes logros lo que debería ser el funcionamiento ordinario de una administración. Gobernar también significa decidir qué modelo de municipio se quiere construir, qué capacidad de gestión debe conservar el Ayuntamiento y qué papel se reserva a las empresas privadas en los servicios esenciales.
 
Y en Gáldar esas decisiones llevan años tomándose sin que el discurso político del alcalde parezca guardar demasiada relación con ellas.
 
Lo público no se defiende con declaraciones grandilocuentes, ni con entrevistas cuidadosamente preparadas, ni repitiendo que se está al lado de la ciudadanía. Se defiende con decisiones coherentes, con transparencia, con recursos y con voluntad política.
 
El alcalde puede seguir hablando de servicios públicos en sus actos electorales, pero tiene una responsabilidad que no puede esquivar: explicar por qué, después de tantos años al frente del Ayuntamiento, sigue recurriendo a empresas privadas para gestionar servicios fundamentales y qué ha hecho realmente para estudiar y fortalecer las alternativas de gestión directa.
 
No se puede reclamar en Madrid una política de defensa de lo público y eludir ese mismo debate en Gáldar. No se puede convertir la externalización en práctica habitual de gobierno y después presentarse como ejemplo de compromiso con la gestión pública.
La ciudadanía merece algo más que titulares, contratos millonarios y discursos que cambian según el escenario electoral.
 
Porque defender lo público no es una frase para conseguir votos. Es una posición política que debe sostenerse, sobre todo, cuando se tiene el poder de decidir.
 
Y es precisamente ahí, en las decisiones y no en los discursos, donde el alcalde de Gáldar tiene que empezar a dar explicaciones.
 
Guayarmina Guanarteme
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