
Concha de Ganzo ha escrito una novela donde la madeja literaria elaborada por su mano tiene su aquel.
Queremos decir que ha hilvanado perfectamente una obra cuya imaginación sirve para situar la acción debidamente y, amén de las florituras de la autora, que las tiene, nunca deja resquicio sin resolver. Esta historia es tan triste como el crimen cometido, en la que reluce Lanzarote como lugar del asesinato y como si fuera un actor sorprendido: los silencios de una isla vienen a significar aún más que sus ruidos, tan previsibles y domésticos. En una sociedad pacata e iletrada y tan a favor del cacique de turno, dueño total de vidas y miserias, dispone éste de todo su poder. Por eso es tan significativo el epílogo de su novela. En él sostiene la escritora las voces de Agustín de la Hoz y Leandro Perdomo, insignes valedores y estudiosos del comportamiento humano. Y no solo local. Sin embargo, ahora hagamos uso de su referencia: Concha de Ganzo, El crimen de las hermanas Cruz, Ediciones Remotas, Gran Canaria, 2017.
Sí, es una novela referida a un asesinato, pero tiene algo que la hace parecer diferente. Quizás sea la atrocidad cometida o, tal vez, el comportamiento de una población llena de silencios y miedos y medias verdades que definen una actitud. Y también la forma de contar: escueta y clara; mirar y escribir. Seguramente que la situación rara y misteriosa de las hermanas Cruz trascendió el tiempo y supo superar una concreta situación. Por eso la novela nos ha impresionado tanto. Y no es que me agraden las novelas policiacas, pero esta me ha parecido distinta: tal vez por sus pocas páginas. En cualquier caso, es una obra a tener en cuenta.
Y por eso nos atrevemos a recomendársela encarecidamente.
Tiene de todo: unos personajes abyectos y callados, donde el silencio se transforma en sonido que traspasa los tiempos y perdura en el de una isla que, con su apreciable encanto, deslumbra más allá de todo lo conocido; una acción que predispone y una atmósfera opresiva donde la sinrazón ha encontrado su lugar. Como verán: no le falta nada.
Incluso la portada de Óscar Marín resulta tan significativa.
Juan FERRERA GIL




























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