Mucho postureo, mucho currículum y pocas propuestas

Moisés Rodríguez Gutiérrez

[Img #40837]Se acercan las elecciones y ya empieza a notarse ese movimiento que cada cuatro años aparece por estas fechas. Reuniones, fotografías con colectivos, visitas a barrios, vídeos, publicaciones en redes y, de repente, mucha gente descubriendo que siempre ha estado preocupadísima por los problemas de Gáldar. También empieza el desfile de currículums, méritos y cosas que unos y otros han conseguido a lo largo de su vida. Todo muy respetable, faltaría más, pero llega un momento en el que uno se pregunta cuándo vamos a empezar a hablar de lo verdaderamente importante: qué quieren hacer cuando tengan delante el Ayuntamiento.

 

Porque esto no va solamente por quienes gobiernan, también por quienes ahora aparecen como alternativa y empiezan a presentar su trayectoria profesional, empresarial, social o personal como principal tarjeta de presentación. Está bien que sepamos quiénes son y qué han hecho, pero una trayectoria personal, por muy respetable que sea, no sustituye a un proyecto para Gáldar. Del mismo modo, haber gobernado y poder enseñar una larga lista de actuaciones tampoco significa que ya esté todo hecho ni que tengamos que vivir eternamente del álbum de fotografías de lo conseguido.

 

En Gáldar tenemos una ventaja: nos conocemos todos. Sabemos quién ha trabajado, quién se ha implicado, quién ha estado en asociaciones, quién ha gestionado cosas y quién ha estado ahí cuando tocaba estar. También sabemos lo que ha hecho el Ayuntamiento y, sobre todo, lo que todavía queda por resolver. No hace falta explicarnos quién es quién como si acabáramos de llegar al municipio.

 

Por eso estaría bien empezar a mirar hacia delante. Que quienes quieren gobernar Gáldar nos cuenten cuáles son sus prioridades, qué problemas consideran más urgentes y qué pretenden hacer para afrontarlos. No hace falta escribir una enciclopedia ni prometer una obra en cada esquina. Hace falta hablar claro: qué se quiere hacer con los barrios, con la vivienda, con la limpieza, los aparcamientos, con el deporte, la cultura, nuestros mayores y nuestros jóvenes.

 

También estaría bien hablar del casco histórico, de cómo queremos mantenerlo vivo sin que deje de ser nuestro casco histórico, de cómo conseguir que vecinos, establecimientos, visitantes y actividades puedan convivir y de cómo evitar que una necesidad termine chocando con otra. Porque gobernar también consiste en tomar decisiones cuando no todo el mundo quiere exactamente lo mismo y buscar soluciones que permitan que Gáldar avance sin perder aquello que la hace ser Gáldar.

 

Habrá quien piense que todavía es pronto para sacar las propuestas, que faltan meses y que ya llegará la campaña. Pero estamos a unos meses de las próximas elecciones locales y, a estas alturas, quien aspira a ser alcalde debería tener bastante claro qué quiere conseguir y hacia dónde quiere llevar el municipio. No digo que tenga que presentar mañana un programa electoral de cien páginas, pero sí que debería poder sentarse delante de los vecinos y explicar cuáles son sus prioridades.

 

Porque si a estas alturas todavía no sabes qué quieres hacer, el problema no es que sea demasiado pronto para contarlo, sino que quizá todavía no tienes demasiado claro el proyecto.

 

Un proyecto serio no aparece de repente cuando empieza una campaña. Se habla, se discute, se escucha, se cambia lo que haya que cambiar y se va construyendo con tiempo. También se construye con personas, porque hay algo que a veces parece que olvidamos: el candidato puede estar, pero él solo no puede ir.

 

Hace falta un equipo, hace falta encontrar al menos veinte personas más que quieran acompañarlo, implicarse, trabajar, aportar ideas, asumir responsabilidades y defender un proyecto que también sientan como suyo. Personas que no estén simplemente para completar una lista, sino que crean en aquello que están ayudando a construir. Eso tampoco se improvisa cuando faltan dos semanas para cerrar una candidatura.

 

Por eso estaría bien bajar un poco el volumen del postureo y subir el de las ideas. Al que gobierna habrá que pedirle que nos diga qué pretende hacer durante los próximos cuatro años, no solamente que nos recuerde lo que hizo durante los anteriores. Al que quiere sustituirlo habrá que pedirle exactamente lo mismo. Criticar al que gobierna forma parte de la política y, cuando hay motivos, también es necesario hacerlo, pero después hay que estar preparado para sentarse en el mismo despacho y solucionar aquello que se criticaba.

 

Al final, los vecinos no vamos a elegir quién tiene el currículum más bonito, quién sale más veces en Facebook, quién se hace más fotografías o quién consigue la publicación con más aplausos. Vamos a elegir a un grupo de personas que tendrá que tomar decisiones sobre Gáldar durante cuatro años. Eso merece algo más que fotografías, reuniones y buenas intenciones.

 

A estas alturas estaría bien empezar a cambiar el postureo por propuestas. Menos fotografías de lo conseguido y más claridad sobre lo que se quiere conseguir.

 

Porque para querer ser alcalde no basta con tener una buena historia que contar. Hace falta tener algo que decir, algo que proponer y, sobre todo, gente dispuesta a caminar contigo.

 

Moisés Rodríguez Gutiérrez

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