29N Canarias: en el peor escenario, con la peor izquierda

Eloy Cuadra

[Img #6976]Al fin Elecciones Generales con la vivienda como eje central de todas las campañas. Aunque ya vamos un poco tarde, especialmente en Canarias. Y no es que lo diga yo, lo dicen la mayoría de indicadores mires para dónde mires. Solo para situarnos, tenemos uno de los precios de la vivienda en alquiler más altos de España, con la oferta más baja y una demanda disparada que crece y crece. Tenemos los salarios más bajos, la cesta de la compra más cara, la menor capacidad de ahorro, los mayores índices de pobreza y una inflación disparada que mantiene su alza empujada por la alta demanda de una población en constante aumento. Tenemos, además, uno de los porcentajes de vivienda social más bajos del país, en torno al 1 %, con el Instituto Canario de la Vivienda totalmente inoperativo y con Visocan convertido en un casero buitre. Entre tanto, tenemos también unas 211.000 viviendas vacías, con Santa Cruz de Tenerife en el primer puesto nacional y Las Palmas de Gran Canaria en el cuarto de capitales de más de 200.000 habitantes con más viviendas vacías (17.300 y 14.300 respectivamente). Y por si con eso solo no bastara, tenemos también el porcentaje más alto del Estado en viviendas vacacionales con diferencia, en torno al 15 % de las viviendas turísticas totales que hay en España; con los extranjeros acaparando vivienda sin parar, hasta un 25% del total de las que se vendieron en Canarias en 2025. 
 
El remate al disparate lo pone un Gobierno de Canarias ultraconservador (CC-PP) al que no le da la gana de aplicar la Ley de Vivienda estatal que pararía un poco la sangría, y que tampoco es capaz de generar vivienda suficiente con las recetas clásicas de las derechas. Para muestra las 322 licitaciones de obra de promoción pública que han quedado desiertas en Canarias en el último año y medio, según se lee en la prensa seria. Esto es: ni comen ni dejan comer, no intervienen el mercado cuando pide a gritos que se  haga, tampoco se construye vivienda pública cuando habría que construirla, y cuando se intenta que el sector privado construya vivienda asequible con dinero y suelo públicos, ni siquiera responden.
 
Siento ser tan duro o tan dramático, pero tenemos que saber desde dónde partimos. Sobre las medidas necesarias quedémonos con que han de ser muchas, costosas y variadas -lean a Javier Burón-, bastantes de ellas de carácter intervencionista. Algo que por suerte mucha gente empieza a entender ya: según el último CIS, hasta el 76% de la población española cree que hay que intervenir el mercado.
 

Hasta aquí el escenario. El problema es que estamos viendo que la mayoría de medidas necesarias son de corte intervencionista, esto es, de izquierdas, y el gobierno que parece que viene es muy de derechas, con unas izquierdas alternativas empecinadas en repetir los errores de siempre. Si las miramos a nivel de todo el Estado, el entendimiento entre Podemos y el Frente Amplio para ir juntos sigue atascado, con un montón de opciones regionalistas como tercera pata en muchas comunidades (Compromís, ERC, Bildu, BNG o Adelante Andalucía). En resumen, un auténtico desastre. 

A las izquierdas alternativas a la izquierda del PSOE les ocurre lo mismo que a otros antes -Ciudadanos por ejemplo-, que tardan en darse cuenta que su tiempo ya pasó. Esto es justo lo que le sucede a Podemos, Sumar o Izquierda Unida: no han resuelto lo que se esperaba después de ocupar cargos en distintos gobiernos, y la tendencia ahora es otra. El votante más progresista hace tiempo que viene mostrando en diferentes concurrencias electorales que prefiere optar por izquierdas locales, independentistas o regionalistas, como las que he nombrado unos renglones más arriba. Tal como yo lo veo, si les preocupara un poquito más lo que le pasa a la sociedad española y un poquito menos su grupo chachi, los partidos de ámbito estatal no deberían presentarse en las comunidades donde hay opciones regionalistas fuertes y consolidadas, para no dividir el voto de izquierdas y perder escaños, quedando únicamente para las comunidades donde no está esa fuerza regionalista consolidada. Creo que esto ya lo ha dicho Rufián alguna vez. No lo hacen y desaprovechan la ventana de oportunidad que se ha abierto con la eclosión ciudadana generalizada por la vivienda. En Canarias, casi que estamos peor.  
 
Llevo muchos años defendiendo que Canarias conforme una opción política de auténtica izquierda y obediencia canaria realmente combativa. Lo que ocurre en Euskadi, Galicia, Cataluña o Andalucía parece darme la razón. Canarias además tiene un fuerte sentimiento nacional o de pertenencia, solo por detrás de País Vasco y Cataluña. Luego, con más razón si cabe. Y así, de entrada, el partido que más se acerca a esta idea es Drago. Pero una cosa es colocarse en el lugar adecuado y otra acertar con la estrategia y las formas. Y aquí Drago, a mi juicio, se equivoca una y otra vez. Se equivoca sobre todo porque desde que se fundaron no han hecho más que dividir, con cero suma.
 
Dividieron hasta el desastre en las últimas Municipales y Autonómicas, donde las izquierdas alternativas desaparecieron de casi todas las instituciones. Deberían haber aprendido la lección, es lo que piensa cualquier hijo de buen vecino, pero desde 2023 hasta la fecha no se les ha visto sumando voluntades, intentando tender puentes o aglutinando en torno a su proyecto a todas las sensibilidades que se mueven en las izquierdas independentistas, anticapitalistas, ecologistas, canaristas o soberanistas del Archipiélago. Como muestra el titular que informa del resultado de su última Asamblea Nacional de este 10 de octubre: "Drago Canarias anuncia que concurrirá en solitario a las elecciones generales". En solitario, esa es su marca. Consecuencias previsibles para el 29N: en la provincia de Las Palmas no tienen ninguna opción de escaño, pero pueden restarle algo al Frente Amplio y crearle algún problema para que lleguen a su escaño; en Santa Cruz de Tenerife las posibilidades de alcanzar un escaño son igualmente escasas, si tenemos en cuenta los resultados pasados, pero asegura así que el Frente Amplio no tenga posibilidad ninguna de rascar algo aquí.  No hace falta ser un experto en sistemas electorales para entender que esto es lo más probable que pase. Y aquí es donde no se entiende, porque Drago sabe que si no alcanza el umbral necesario para obtener representación los votos se pierden. Y si al mismo tiempo existe otra candidatura de izquierdas compitiendo por el mismo espacio electoral, se restan uno a otro y no hay escaño para ninguno, regalándoselo a Coalición Canaria, PP, PSOE o Vox. 
 
Esto es lo que nos sale de Drago si hablamos de estadísticas y posibilidades electorales, porque si nos vamos a otros asuntos la cosa se pone incluso peor. Me refiero al hecho de que la Televisión Pública Canaria al servicio de Clavijo le esté dando tanta cancha a Alberto Rodríguez -sospechoso, como mínimo-, hasta sonar en los mentideros en posibles pactos futuros con Coalición Canaria, por no hablar de lo poco progresistas o de izquierdas que suenan algunas de sus propuestas o declaraciones recientes. Creo que ya es un poco tarde, pero Alberto Rodríguez haría bien en fijarse en la manera de hacer política que tiene Rufián, obediencia catalana, y no para de tender puentes y buscar encuentros entre las izquierdas de todo el país. 
 
Y mientras Drago decide concurrir en solitario, en el llamado Frente Amplio canario sí que parece haber acuerdo entre Podemos y las demás organizaciones que lo integran, o al menos a eso apuntan, pero se trata de una confluencia cuyo peso político y territorial se concentra fundamentalmente en la provincia de Las Palmas. Es decir, tampoco tenemos esa gran alternativa de izquierda canaria con implantación en todo el Archipiélago y capacidad para movilizar que se esperaría, ante una situación tan grave como la que estamos sufriendo. No juega su favor el hecho de que los dos partidos que llevan el peso de esta confluencia sean precisamente Podemos y Nueva Canarias, dos que formaron parte del Gobierno de las Flores que poco o nada resolvieron de los problemas que en verdad afectan a los canarios (vivienda, precariedad, menores, cesta de la compra, cuidados, sanidad). Y eso que les plantamos hasta una acampada reivindicativa por la vivienda delante de Presidencia durante más de 400 días. Tampoco ayuda que vuelvan con la mayoría de las mismas caras de siempre y la misma tendencia de siempre a priorizar las posiciones en la lista, en lugar de mirar a las bases y a los colectivos sociales que conocen la calle o pensar desde la humildad en todo el trabajo que queda por hacer. 
 
Y esto por no entrar más al detalle y reparar en los pocos afiliados que suman entre todos, lo que apunta a muy poca activación de la calle, o entender que a Nueva Canarias se les ha ido recientemente buena parte de sus bases para montar la marca blanca de Coalición Canaria en Gran Canaria. 
 
Y este es, a grandes rasgos, el panorama con el que llegamos al 29N: una Canarias con una emergencia habitacional que ya no admite parches, con un Gobierno de derechas que no quiere intervenir el mercado y que tampoco sabe hacer vivienda pública, y con una sociedad que empieza a comprender que sin intervención pública no vamos a ninguna parte. Y justo cuando más falta haría una izquierda canaria fuerte, ambiciosa y unida, con capacidad de sacar diputados que aprieten en Madrid para cambiar las cosas aquí, tenemos una izquierda dividida, ensimismada, con demasiadas siglas, demasiados egos, y muy poca capacidad para entender el momento que estamos viviendo.

De ahí el título del artículo. Estamos ante el peor escenario y, probablemente, ante la peor izquierda posible para afrontarlo. Muestra del desastre un mapa de España dividido en provincias que me pasaron el otro día. Te decían al partido que hay que votar en cada provincia si eres de izquierdas y no quieres tirar el voto. En el mapa había muchas provincias con recomendación de votar a partidos regionalistas, independentistas o a la izquierda del PSOE... ¡y en Santa Cruz de Tenerife te dicen que votes al PSOE! 

Así estamos en Canarias. Oportunismo, cortoplacismo, ombliguismo, empecinamiento en el error o ceguera, son las palabras que me vienen. Al final, con cada nuevo batacazo electoral de las izquierdas en Canarias, me consuelo pensando que tras el fiasco se darán cuenta y rectificarán, pero el viraje nunca llega. Y esta vez además el previsible fiasco viene con un premio extra: la ultraderecha va a entrar con todo, a ver cómo la sacamos luego.  
Por acabar con algo positivo de este previsible nuevo descalabro de las izquierdas alternativas: que siguen sin enterarse de cómo va la historia, pero la gente sí se está enterando. El rey está desnudo y el pueblo lo sabe. Las acampadas siguen en pie en muchas ciudades, hay una huelga general en el horizonte, con unas derechas descolocadas empeñadas en el odio y la crueldad, y un 76% de la población española que al fin se ha dado cuenta que es urgente intervenir el mercado de la vivienda para arreglar el problema. En resumen: la gente ya no aguanta más, así que, pase lo que pase el 29 de noviembre, no deberíamos parar.

 
Eloy Cuadra, escritor y activista social. 
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