Puentes de SilvaHoy pasamos por el Puente de Silva casi sin darnos cuenta. Subimos al coche, seguimos la carretera, atravesamos el puente, entramos en los túneles y continuamos nuestro camino. Lo vemos como una parte más de la carretera, como algo que forma parte del paisaje y que siempre ha estado ahí.
Pero cuando uno se detiene a mirar una imagen como esta, cuesta no pensar en lo que tuvo que significar construirlo.
En un lugar como este, con los barrancos, las montañas y el mar al fondo, levantar una infraestructura así no debió ser nada sencillo. Detrás de ese puente hubo mucho trabajo, mucho esfuerzo y, sobre todo, una visión de futuro. Personas que hicieron posible que una zona complicada de atravesar se convirtiera en una vía por la que hoy pasamos con toda normalidad.
Lo curioso es que el tiempo hace que dejemos de valorar aquello que se convierte en cotidiano.
Hoy cruzamos el Puente de Silva en unos minutos, no pensamos en lo que había antes, en las dificultades de los desplazamientos ni en todo lo que cambió cuando esta carretera empezó a formar parte de la vida de la gente.
Quizás esta fotografía me gusta precisamente por eso, porque al verla desde fuera, por un momento, deja de ser simplemente un puente. Te hace mirar de otra manera algo que utilizamos todos los días y que, precisamente por tenerlo tan cerca, hemos dejado de apreciar.
Hay obras que con el paso de los años dejamos de mirar, pero no deberíamos olvidar lo que significaron cuando se hicieron.
El Puente de Silva es una de ellas.































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