
Las calles de Las Palmas de Gran Canaria han vivido este sábado una jornada histórica en defensa del acceso a la vivienda. Convocada por la plataforma Derecho al Techo, una riada de miles de personas —con un marcado protagonismo de la juventud canaria— ha tomado las principales arterias de la ciudad para exigir que el derecho a un hogar deje de ser una quimera y se convierta en un mandato constitucional efectivo.
Un clamor que arranca desde la acampada
El reloj marcaba las 11:00 horas cuando la marcha comenzó a tomar forma desde la emblemática Plaza de la Feria, el mismo punto neurálgico que estos días acoge la acampada de protesta del colectivo. Desde allí, una marea humana integrada por miles de ciudadanos —jóvenes en su inmensa mayoría, pero también familias enteras y personas afectadas por la exclusión residencial— emprendió el recorrido en dirección a la calle Luis Doreste Silva, para posteriormente enfilar de regreso hacia el punto de partida a través de la calle León y Castillo.
La marcha transcurrió de forma pacífica y sin ningún tipo de incidentes, teñida de proclamas y cánticos reivindicativos que señalaban directamente la emergencia habitacional que atraviesa el Archipiélago.
Parada crítica ante Presidencia del Gobierno
Uno de los momentos de mayor carga simbólica de la jornada se produjo frente al edificio de la Presidencia del Gobierno de Canarias. Los manifestantes dirigieron sus críticas con contundencia hacia el Ejecutivo autonómico, reclamando responsabilidades políticas ante el encarecimiento desbocado de los alquileres y la falta de soluciones efectivas. En este punto, la protesta se intensificó con una masiva sentadilla frente al edificio institucional, un acto visual y rotundo de denuncia contra la inacción política.
De la calle a la Constitución: La vivienda como mandato
La manifestación planteó en las calles la profunda urgencia de rescatar el sentido social de la vivienda frente a los abusos del mercado. Tal como recordaron los participantes, "mi casa es un sueño y no quiero creer que los sueños, sueños son".
Frente a la especulación inmobiliaria que asfixia a las islas, el clamor popular recordó que:
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La vivienda no es especulación ni el tablero de juego de la rentabilidad desmedida.
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No son pingües beneficios a costa de la exclusión de las familias trabajadoras.
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No puede ser el terror constante de no poder hacer frente a un alquiler abusivo o a una hipoteca asfixiante a final de mes.
La movilización exigió firmemente que el mandato constitucional (consagrado en el artículo 47 de la Carta Magna) de disfrutar de una vivienda digna y adecuada se aplique sin excusas, frenando los precios abusivos e incrementando el parque público de vivienda.
Un cierre multitudinario
El recorrido culminó de vuelta en una Plaza de la Feria completamente atestada de público. Allí se procedió a la lectura de un manifiesto que recogía el espíritu de la lucha ciudadana y la urgencia de frenar la crisis habitacional. Las palabras del documento fueron respondidas con aplausos enfervorecidos y un respaldo unánime de todos los asistentes, cerrando una jornada inolvidable que deja claro que la sociedad canaria no está dispuesta a dar un paso atrás en la defensa de su derecho a un techo.
Galería fotográfica de la manifestación en este enlace
(Infonortedigital)
































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