
El VI Encuentro Regional ACTE Canarias 2026 continuó el sábado 26 de septiembre con una de las ponencias que invitó de manera especial a reflexionar sobre el presente y el futuro de la gestión cultural. Bajo el título “Cómo hacer cultura en estos tiempos”, Sibisse Sosa Guerra, exconcejala de Cultura de Santa María de Guía, compartió una intervención en la que conjugó experiencia institucional, memoria histórica, reflexión social y ejemplos concretos de proyectos desarrollados desde el ámbito municipal.
Desde el comienzo, Sosa Guerra dejó clara una de las ideas centrales de su intervención: la cultura no puede entenderse como un apartado secundario dentro de las políticas públicas, sino como parte del pulso social, democrático y humano de los pueblos.
La ponente comenzó precisamente regresando al origen mismo del término cultura. Recordó su vínculo con la palabra latina cultus y con la acción de cultivar la tierra, estableciendo un paralelismo entre ese trabajo paciente sobre el territorio y la necesidad de cultivar también a las personas. La cultura, explicó, contribuye al crecimiento intelectual, al pensamiento crítico, a la búsqueda de la belleza y a la construcción de una ciudadanía con mayor capacidad para interpretar la sociedad en la que vive.
Desde esa perspectiva, la conferencia avanzó hacia una reivindicación especialmente significativa: la cultura debe considerarse una inversión y nunca simplemente un gasto.
Sosa Guerra defendió que cuando las administraciones públicas destinan recursos a la edición de libros, la programación teatral, la restauración del patrimonio, los talleres de escritura o la organización de encuentros literarios, están invirtiendo en cohesión social, desarrollo local, pensamiento crítico y bienestar colectivo.
La cultura, por tanto, no debería convertirse en la primera partida sacrificada ante las dificultades presupuestarias ni ocupar el lugar de la “hermana pobre” dentro de las administraciones. Para la ponente, cultivar culturalmente a una sociedad significa también combatir desigualdades y fortalecer el tejido comunitario.
Dentro de esa reflexión sobre las políticas culturales municipales, planteó además la conveniencia de diferenciar claramente las áreas de Cultura y Festejos. Aunque reconoció la importancia social y comunitaria de las celebraciones populares, señaló que ambas áreas responden a objetivos diferentes.
Mientras Festejos atiende principalmente a la celebración, la tradición festiva y el ocio, Cultura trabaja ámbitos como la creación artística, la formación, el apoyo a los creadores, la lectura, la protección del patrimonio o la generación de nuevos públicos. Compartir presupuestos y estructuras, sostuvo, puede provocar que las necesidades económicas más inmediatas de las fiestas terminen reduciendo los recursos destinados a políticas culturales de largo recorrido.
Del libro como necesidad a la cultura como libertad
Uno de los momentos más reflexivos de la ponencia llegó al abordar el papel del conocimiento y de los libros en la construcción de sociedades libres.
Sosa Guerra recuperó el célebre discurso pronunciado por Federico García Lorca en Fuente Vaqueros en 1931, durante la inauguración de una biblioteca pública, utilizando aquella defensa apasionada del libro para recordar que las necesidades de una sociedad no terminan en lo material.
Junto a Lorca apareció durante la conferencia una figura especialmente vinculada a la historia cultural de Santa María de Guía: Miguel Santiago Rodríguez, bibliotecario, historiador y defensor del patrimonio documental.
La ponente recordó su concepto de “cultura mínima”, planteado en una conferencia impartida en el Centro Obrero de Guía en septiembre de 1930. Aquella cultura mínima no pretendía convertir a todas las personas en eruditas, sino proporcionarles los conocimientos y herramientas suficientes para comprender los problemas sociales e individuales y desarrollar un criterio propio.
La lectura y las bibliotecas populares aparecieron así como instrumentos de igualdad, capaces de acercar a personas procedentes de diferentes realidades sociales y de abrir horizontes más allá del entorno inmediato.
De la unión de ambas miradas surgió otra de las afirmaciones esenciales de la jornada: la cultura emancipa, iguala y libera.
Innovar para que la cultura siga viva
La intervención no permaneció únicamente en el terreno de las ideas. Sibisse Sosa Guerra trasladó la reflexión a experiencias concretas desarrolladas en Santa María de Guía para demostrar que hacer cultura en el siglo XXI requiere innovación, creatividad y capacidad para generar conexiones entre distintas disciplinas.
La ponente defendió que gestionar cultura no puede limitarse a repetir año tras año las mismas fórmulas. Es necesario escuchar a los creadores cercanos, darles espacios de participación y visibilidad y favorecer el encuentro entre literatura, música, patrimonio, teatro, artes plásticas y nuevas formas de expresión.
Entre las experiencias citadas destacó la Ruta de Patios, iniciativa que consiguió reunir a más de 2.000 visitantes y que permitió abrir espacios del patrimonio arquitectónico local a la música, la poesía y las artes plásticas.
También dedicó un apartado especial a la Feria del Autor y Autora, concebida e impulsada por Isa Guerra, actual vicepresidenta de ACTE Canarias. La iniciativa fue creciendo progresivamente, incorporando diferentes disciplinas culturales y accediendo a convocatorias del Ministerio de Cultura que permitieron ampliar su dimensión.
Por Santa María de Guía pasaron en aquellas ediciones figuras como la periodista y divulgadora Nieves Concostrina, la escritora Ledicia Costas o Sandra Lucena Porras, Mama Fiera, representante de nuevas formas de creación vinculadas a la poesía escénica y el poetry slam.
La calle apareció también como uno de los grandes escenarios posibles para la cultura.
Sosa Guerra recordó exposiciones fotográficas integradas en las fachadas del casco histórico y experiencias de teatro en espacios públicos, entre ellas una propuesta de Romeo y Julieta realizada junto a Burka Teatro, en la que el propio municipio se transformó en escenario.
Especial importancia tuvo para la ponente la respuesta de las familias, los niños y los jóvenes a este tipo de propuestas. Ver cómo las nuevas generaciones se acercan al teatro, la literatura, la música o el patrimonio constituye, señaló, una de las mayores satisfacciones que puede proporcionar la gestión cultural, porque demuestra que existe continuidad y relevo.
Cultivar el presente para construir el futuro
La parte final de la conferencia condensó buena parte de las ideas desarrolladas durante la mañana.
Hacer cultura en estos tiempos, defendió Sibisse Sosa Guerra, requiere valentía política para defenderla como inversión, rigor técnico en la utilización de los recursos públicos, creatividad para innovar y capacidad para construir sinergias entre disciplinas y personas.
Pero requiere también sensibilidad.
Porque detrás de un libro, una pintura, una representación teatral, una canción o un poema existe algo más que una manifestación artística: existe la posibilidad de provocar una pregunta, generar pensamiento, recuperar una memoria o transformar la manera en la que una persona contempla su realidad.
Sosa Guerra volvió entonces al concepto que había abierto su intervención: cultivar.
Cultivar a las personas para construir mejores ciudadanos. Cultivar los pueblos para proteger aquello que los identifica. Cultivar la memoria para saber de dónde venimos y estimular la creación para imaginar hacia dónde queremos avanzar.
Una reflexión que encontró su último eco en Benito Pérez Galdós y en la idea de que cultura y conocimiento constituyen pilares imprescindibles para edificar el futuro de Canarias.
La ponencia dejó así una reflexión que trascendió la propia jornada del VI Encuentro Regional ACTE Canarias: hacer cultura en estos tiempos significa defender espacios para la palabra, el conocimiento, la creación y la memoria, pero también entender que una sociedad que apuesta por su cultura está invirtiendo, en definitiva, en sí misma y en las generaciones que habrán de continuar escribiendo su historia.
Vidal Bolaños Betancort
































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