Tras 20 años dedicado a la educación, Iván Vega define su trayectoria con dos palabras: vocación de servicio. Una forma de entender su trabajo que, asegura, también está detrás de su decisión de dar el salto a la política.
«La educación ha sido y sigue siendo una de mis grandes pasiones. Durante estos 20 años he escuchado problemas, buscado soluciones y tratado de ayudar a las personas. Mi paso a la política nace de esa misma voluntad: poder seguir ayudando desde otro ámbito».
Su trayectoria incluye responsabilidades vinculadas a la Consejería de Educación y a la Consejería de Políticas Sociales, además de su experiencia como director de un centro educativo.
Una etapa que Vega recuerda no solo por la gestión realizada desde un despacho, sino también por el trabajo cotidiano que implicaba sacar adelante el centro.
«En el colegio me han visto poner ladrillos, echar un piso, pintar, cargar sacos de cemento e incluso dormir allí cuando las circunstancias lo han requerido. Para mí, asumir una responsabilidad significa estar cuando hace falta y hacer lo que sea necesario para solucionar los problemas».
Esa experiencia, explica, también condiciona su forma de entender la política: «Creo que es importante conocer la realidad desde abajo, saber lo que significa gestionar con recursos limitados, escuchar a las personas y remangarse cuando toca».
Para Iván Vega, por tanto, su llegada a la política no representa un cambio en su vocación, sino una nueva manera de desarrollarla.
«No entiendo la política como un fin, sino como una herramienta para servir. Después de 20 años en la educación, mi vocación sigue siendo la misma: escuchar, trabajar y ayudar a las personas».
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