LA BRISA DE LA BAHÍA (301). Qué estoy haciendo aquí, de Benjamín PRADO

El autor madrileño despliega en estas memorias una mirada íntima y reflexiva sobre su vida, conjugando anécdotas personales con una profunda exploración literaria.

Juan Ferrera Gil Lunes, 28 de Septiembre de 2026 Tiempo de lectura:

Leo de Benjamín Prado, Qué estoy haciendo aquí, Alfaguara, Barcelona, 2026 donde, además de las deliciosas anécdotas que cuenta, va siempre un poco más allá y nos deja la impronta característica de los escritores: lo que nunca dicen y casi siempre callan.

 

No he leído nunca ni sus poesías ni sus novelas, pero esta especie de memorias, sí. Las abarco por recomendación de mi hermano Pedro. Y no solo me ha dejado impresionado, sino que además dispone y prepara para dar el siguiente paso en el baile. Y eso es algo que valoramos en su justa medida. Lo que consigue Benjamín Prado es dejar constancia clara de su paso por este mundo. Y lo hace con extremada convicción, como haciendo un paréntesis en su actividad de escritor. Y deja constancia de que siempre la suerte ha sido un factor que ha votado a su favor. Casi siempre se ha encontrado con ella de frente. Y en momentos decisivos ha venido como por arte de magia a solventar una determinada situación. Así que este libro merece la pena. Y mucho. No solo porque consigue conocer mucho más a su persona, sino porque, además, sentencia su trabajo. Y no solo dan ganas de leerlo, sino que se advierte que domina el idioma y dice lo que dice. Y eso es una señal inequívoca de su buen hacer y mejor disposición. Además de que su lectura constituye una especie de novelería, representa mucho más.

 

Muestra el escritor la sana intención de comunicar. Y lo logra: dice lo que desea y sin tener en cuenta otras opiniones va directa a la suya: a la que conoce mejor que nadie. Quizás por eso este Qué estoy haciendo aquí sea un paso esencial en su dilatada trayectoria. Amante de los medios de comunicación siempre se ha mantenido en el candelero; amante de la música siempre ha sabido estar donde la partitura era correctamente interpretada. Y, sobre todo, amante de la Poesía ha sabido encontrar los versos que dicen y cómo lo dicen. No todos los escritores son tan versátiles como Benjamín Prado.

 

Habla el escritor de un mundo que ya solo existe en sus recuerdos, pero vale la pena acercarnos a ellos. Lo que es indudable e indiscutible es que llegaremos aún más a su obra, aunque sea tarde. Y eso parece transformarse en una auténtica y sincera declaración de intenciones.

 

Juan FERRERA GIL

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