Si la Taifa de Schamann vale 100 000€, que venga Dios y lo vea

Moisés Rodríguez Gutiérrez

[Img #40837]Hay noticias que uno lee y tiene que volver a leer porque parece que algo no cuadra. Eso me ha pasado al leer la información publicada por Canarias7, donde se recoge que el Baile de Taifas de Schamann por el día de Canarias cuenta con una partida de 100 000 euros para 2027. Cien mil euros para una Taifa, que se dice pronto.

 

La cifra no la pongo yo, la recoge Canarias7 a partir de las cuentas previstas para el próximo ejercicio. Precisamente por eso creo que merece la pena detenerse un momento y hacerse algunas preguntas.

 

No voy a cuestionar que organizar una actividad tenga un coste, porque sé perfectamente que detrás de cualquier evento hay sonido, iluminación, seguridad, producción, transporte, alojamientos, dietas, artistas y muchas otras cosas que hay que pagar. Lo que sí me pregunto es cómo se llega a una cantidad de 100 000 euros para una actividad de estas características y, sobre todo, qué se va a hacer con ese dinero.

 

Como defensor del folclore y conocedor de este mundo, también conozco, aunque sea de manera aproximada, los precios que se manejan. Por eso, si realmente esa Taifa tiene un coste de 100 000 euros, la programación tendrá que ser bastante importante. Tendrán que venir grupos de diferentes islas, habrá desplazamientos, alojamientos, dietas, producción, sonido, iluminación y todos esos gastos que conlleva poner en marcha un acto de estas dimensiones.

 

Incluso me cuesta pensar que llevando a Los Sabandeños y a Los Gofiones, con todos los gastos que puedan generar sus actuaciones, desplazamientos y producción, se alcance fácilmente esa cantidad. Por eso tengo curiosidad por conocer qué se ha previsto para que una Taifa tenga un presupuesto de 100 000 euros.

 

No se trata de estar en contra de las Taifas, ni mucho menos. El folclore necesita espacios, necesita escenarios y necesita apoyo de las administraciones. Lo que ocurre es que cuando hablamos de dinero público también tenemos derecho a preguntar, porque ese dinero sale del bolsillo de todos.

 

La cifra llama todavía más la atención cuando se conoce el presupuesto cultural de la ciudad y el importante crecimiento previsto para algunas de sus actividades. El Carnaval de 2027, por ejemplo, cuenta con una previsión de 9 millones de euros, frente a los 6,5 millones presupuestados en 2026, mientras que los cachés artísticos pasan de 1,55 millones a 3,5 millones.

 

Nos explican que han subido los precios del sonido, la iluminación, los alquileres, el transporte, la seguridad, la mano de obra y los cachés de los artistas. Es posible que así sea, pero precisamente por eso creo que hay que mirar las cuentas con tranquilidad y explicar las cosas, porque cuando hablamos de dinero público la transparencia no debería ser una opción.

 

La cultura hay que apoyarla, nuestras fiestas también y el folclore, por supuesto, pero apoyar la cultura no significa que tengamos que dejar de preguntar cuánto cuesta. Una cosa no está reñida con la otra.

 

Hay algo que todavía me llama más la atención; resulta que mientras hablamos de una partida de 100.000 euros para una Taifa, tenemos a grupos de la propia capital actuando en la Plaza de España cada fin de semana, contratados por el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, por 350 euros.

 

Si uno calcula el tiempo que supone preparar una actuación, desplazarse hasta allí, buscar aparcamiento en una zona donde precisamente el estacionamiento público no sobra, llevar los instrumentos, el vestuario, las cuerdas y todo lo necesario para poder actuar, la cantidad empieza a resultar casi ridícula.

 

Porque una agrupación no aparece en una plaza por arte de magia, detrás de esos 350 euros hay muchas horas de ensayo, personas que se desplazan, instrumentos que mantener, vestuario que comprar y conservar y gastos que, aunque muchas veces no se vean desde fuera, están ahí.

 

Otra de las cuestiones que creo que debemos tener presente es que la Consejería de Cultura del Cabildo de Gran Canaria destina 40 000 euros a la Federación de Agrupaciones Folclóricas de Gran Canaria para apoyar a casi un centenar de agrupaciones. Estamos hablando de 40 000 euros para decenas de colectivos que durante todo el año mantienen viva nuestra música, nuestras tradiciones y nuestro patrimonio cultural, frente a los 100 000 euros que, según la información publicada por Canarias7, se destinan a una sola actividad.

 

La comparación, por sí sola, invita a reflexionar, no porque haya que quitarle dinero a nadie ni porque una actividad tenga que dejar de celebrarse, sino porque demuestra hasta qué punto las cantidades destinadas a una actividad concreta pueden ser muy superiores a las que reciben, de manera conjunta, muchas de las agrupaciones que sostienen el folclore durante todo el año.

 

Quienes estamos dentro de este mundo sabemos lo que cuesta mantener una agrupación. Sabemos lo que cuesta un instrumento, un vestuario, un viaje, un alojamiento o simplemente organizar una actuación. También sabemos que muchas agrupaciones sobreviven gracias al esfuerzo de sus componentes, de sus directivas y de personas que dedican muchas horas sin pedir nada a cambio.

 

Por eso, cuando veo una partida de esta magnitud para una sola actividad, no puedo evitar preguntarme qué podría hacer nuestro folclore con ese mismo dinero.

 

¿Cuánto podríamos hacer por el folclore de Canarias con 100 000 euros?

 

Con esa cantidad se podrían apoyar agrupaciones, colaborar con encuentros y festivales, facilitar desplazamientos entre islas, ayudar a comprar instrumentos y vestuario, impulsar proyectos de formación, apoyar a grupos que quieren salir fuera de Canarias o incluso desarrollar iniciativas que permitan que nuestros jóvenes conozcan y continúen nuestra música tradicional.

 

No pretendo enfrentar una Taifa con las agrupaciones folclóricas ni decir que una cosa sea más importante que otra. Pretendo poner encima de la mesa una reflexión que creo que merece la pena hacer. A veces hablamos de grandes cantidades de dinero destinadas a un evento concreto y no nos paramos a pensar en lo que esa misma cantidad podría significar para un sector que durante todo el año trabaja por mantener vivas nuestras tradiciones.

 

La pregunta no es cuánto cuesta la Taifa de Schamann. La pregunta es cuánto folclore podríamos hacer con 100.000 euros. Porque si realmente hacen falta esos 100 000 euros para celebrar una Taifa, que se explique en qué se van a gastar. Si están justificados, nadie debería tener problema en explicarlo.

 

Al final estamos hablando de dinero público y creo que preguntar no es atacar a nadie, sino ejercer nuestro derecho como ciudadanos.

 

Así que si la Taifa de Schamann vale 100 000 euros, según la información publicada por Canarias7, que venga Dios y lo vea.

 

Pero que venga también con las cuentas.

 

Moisés Rodríguez Gutiérrez

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