Pascual Ruíz QuesadaHablar de Pascual Ruiz Quesada es hablar de una persona que parece no entender eso de que con los años hay cosas que ya no se pueden hacer. A sus 85 años continúa estudiando Historia en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, sigue colaborando con Radio Gáldar y mantiene intacta su inquietud por conocer, investigar y descubrir nuevas cosas. Su trayectoria profesional estuvo ligada durante una etapa a la banca, pero su vida ha transcurrido por muchos otros caminos, relacionados con la cultura, la participación ciudadana, la comunicación y, sobre todo, con una curiosidad que no parece tener fecha de caducidad.
Pascual nació en Gáldar en 1941 y durante estas ocho décadas y media ha vivido buena parte de los cambios que ha experimentado la ciudad y la sociedad que la rodea. También quiso participar en ellos, fue uno de aquellos vecinos que dieron un paso al frente en las primeras elecciones democráticas municipales, formando parte de una candidatura que aspiraba a llegar al Ayuntamiento de Gáldar. Aquellos fueron años de cambios y de participación ciudadana, una etapa en la que muchos vecinos decidieron implicarse en la construcción de la nueva realidad democrática y Pascual quiso formar parte de aquel momento.
Su compromiso con la vida del municipio es palpable a través del movimiento vecinal y asociativo. Formó parte de las directivas de la Asociación de Vecinos Nuestra Señora de Fátima de La Montaña y de la Sociedad de La Montaña, fue presidente del Club de la Tercera Edad de Gáldar y directivo de la Sociedad de Instrucción y Recreo “Casino de Gáldar”. Son espacios y responsabilidades diferentes, desarrollados en distintas etapas, pero que tienen algo en común: su participación en la vida de la ciudad siempre ha estado vinculada al contacto con otras personas, a las inquietudes compartidas y a las cosas que sucedían a su alrededor.
El teatro ocupa también un lugar destacado en su recorrido. Ha estado vinculado entre otras a la Compañía Teatral Gáldar como actor, director y escritor, conociendo las tablas desde diferentes posiciones y desarrollando una faceta creativa que le permitió interpretar, escribir y dirigir. El escenario fue otro de los lugares desde los que Pascual se relacionó con la cultura y con distintas generaciones de galdenses.
Su vida profesional estuvo ligada mayormente a la banca, pero los años le llevaron después por caminos que probablemente pocos hubieran imaginado. A los 60 años entró por primera vez en la universidad para estudiar Derecho y seis años más tarde, a los 66, consiguió terminar la carrera. No era una asignatura pendiente que hubiera quedado aparcada desde la juventud, sino una decisión tomada cuando ya había recorrido buena parte de su vida laboral y personal.
Dos años después llegó otra etapa importante. A los 68 años asumió el cargo de juez de paz de Gáldar, responsabilidad que ejerció durante doce años, hasta diciembre de 2020, cuando cumplió 80 años. Durante ese tiempo estuvo al frente de una institución especialmente vinculada a la vida cotidiana de los municipios, atendiendo situaciones que afectan directamente a los vecinos y que requieren cercanía, escucha y responsabilidad.
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Su paso por el Juzgado de Paz despertó además otra de sus inquietudes: conocer quiénes habían ocupado aquel cargo antes que él. Pascual investigó la relación de jueces de paz de Gáldar desde 1871 y recuperó los nombres de quienes habían desempeñado esa responsabilidad a lo largo de los años. El resultado de aquel trabajo quedó recogido en un cuadro instalado en el propio Juzgado de Paz, recuperando así una parte de la memoria de la institución y de quienes pasaron por ella antes.
Cuando dejó el juzgado no cerró el capítulo de la formación, continuó estudiando Estudios Canarios y posteriormente Estudios Africanos, ampliando unos conocimientos que enlazaban con su interés por el territorio, la cultura y la historia. Después volvió a las aulas para estudiar Historia en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, donde continúa actualmente.
Tiene 85 años y sigue yendo a clase, pero hay un detalle que explica mejor que muchas palabras la naturalidad con la que afronta esta etapa: Pascual no conduce y utiliza la guagua para desplazarse hasta la universidad. Hace su recorrido, llega al aula y se sienta entre compañeros de generaciones muy diferentes a la suya, para él parece ser, sencillamente, una parte más de su día.
En Gáldar tampoco resulta extraño encontrárselo, es habitual verlo en el Casino de Gáldar leyendo la prensa o navegando por Internet en los ordenadores de la biblioteca de la entidad, un espacio que forma parte de su propia historia. También se le puede ver paseando con paso firme, apoyado en su bastón, por la conocida avenida del colesterol en Gáldar. Son escenas sencillas, de esas que forman parte de la vida diaria de una ciudad, pero que permiten conocer mejor al hombre que hay detrás de los cargos, los títulos y los reconocimientos.
Su relación con la comunicación continúa actualmente a través de Radio Gáldar, donde colabora compartiendo conocimientos, recuerdos y experiencias. Una faceta que enlaza con ese interés permanente por conocer y contar, pero también con una relación con la cultura y la sociedad galdense que se ha mantenido durante décadas.
La historia tampoco ha quedado para Pascual únicamente en los libros. Ha investigado diferentes aspectos relacionados con Gáldar y Gran Canaria y ha contribuido a conservar parte de ese patrimonio mediante donaciones al Museo Agáldar. Entre ellas se encuentra un ejemplar de la Topografía de la isla de Gran Canaria, de Fray José de Sosa, en una edición de 1943, una pieza que pasa así a formar parte del patrimonio documental conservado y divulgado por el museo.
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Toda esta trayectoria ha tenido su reconocimiento. Pascual Ruiz Quesada es Medalla de Oro de Gáldar y también ha recibido el reconocimiento del Museo y Parque Arqueológico Cueva Pintada. Son distinciones que se incorporan a una vida en la que aparecen el teatro, el movimiento vecinal, el asociacionismo, la justicia, la comunicación, la investigación y el estudio, pero que no alcanzan a explicar por sí solas quién es Pascual.
Detrás de todo eso está también su vida más personal, Pascual es esposo, padre y abuelo. Una faceta que transcurre lejos de los escenarios, las instituciones, las aulas y los reconocimientos y que forma parte, como cualquier otra, de la persona que ha ido construyendo su vida durante 85 años.
Resulta difícil colocar a Pascual Ruiz en una sola casilla; ha trabajado en la banca, participó en la vida política y vecinal de su ciudad, formó parte de asociaciones, presidió el Club de la Tercera Edad, estuvo en la directiva del Casino de Gáldar, se vinculó al teatro como actor, director y escritor, estudió Derecho cuando ya tenía 60 años, ejerció como juez de paz, investigó la historia de quienes ocuparon antes ese cargo y ahora estudia Historia.
Lo más interesante de su recorrido no está únicamente en acumular etapas, sino en la manera en que ha sabido pasar de una a otra. Cuando terminó una carrera comenzó otros estudios; cuando dejó el Juzgado siguió investigando; cuando llegó la jubilación no dejó de acudir a las aulas y, mientras todo eso ocurría, continuó haciendo algo tan sencillo como leer la prensa en el Casino, conversar, caminar por su ciudad o colaborar en la radio.
A los 85 años todavía tiene cosas que hacer y preguntas a las que buscar respuesta. La universidad forma parte ahora de su rutina, igual que lo han sido durante otras épocas un escenario, un despacho, un juzgado, una asociación, una emisora de radio o la biblioteca del Casino.
Pascual Ruiz no parece tener demasiada prisa por cerrar ninguna etapa. Todavía hay libros por leer, lugares por conocer y asuntos sobre los que seguir preguntando. Ahí puede estar una de las claves de una vida tan difícil de resumir: no haber dejado nunca de tener curiosidad.
Mañana, como tantos otros días, habrá que coger la guagua, llegar a la universidad y sentarse en clase. A los 85 años, Pascual todavía tiene mucho que aprender y que contar.
Moisés Rodríguez Gutiérrez

































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