Reapertura de la carretera de Barranco HondoLa Consejería de Obras Públicas e Infraestructura, Arquitectura y Vivienda, dirigida por Augusto Hidalgo, ha culminado las obras de reparación del tramos de la carretera GC-223, que une Juncalillo con Barranco Hondo, unos trabajos en los que se han invertido unos 930.000 euros para devolver la normalidad y la seguridad a la estructura de esta vía que se vio afectada en diciembre de 2025 por las fuertes lluvias de la borrasca Emilia. Las lluvias provocaron el desplome de parte del muro de contención de la vía, lo que obligó a restringir el acceso hacia Barranco Hondo a un solo carril y a impedir el paso de las guaguas de servicio público hasta el barrio, que volverán a circular a partir de este lunes.
Desde diciembre del año pasado el Servicio de Obras Públicas, a través de un contrato de emergencia con la empresa Pérez Moreno, ha estado ejecutando los trabajos de reconstrucción del tramo de carretera dañado, que se volvió a ver afectado por nuevos derrumbes con las lluvias de la borrasca Therese en marzo pasado, lo que ralentizó los trabajos. A pesar de estas dificultades, el Cabildo logró abrir, aprovechando el hueco de la parada de guaguas, un carril para que los residentes pudieran entrar y salir de Barranco Hondo de manera alterna.
Con la obra ya finalizada, y tras retirar las señales de obra, el Cabildo ha reabierto esta tarde al completo la vía afectada, permitiendo la circulación sin restricciones de los vehículos particulares. Sin embargo, al quedar pendiente la pintura de las marcas viales, se ha estimado que las guaguas de transporte público de Global no puedan circular normalmente hacia el barrio hasta el lunes por la mañana.
Para poder reabrir la carretera al completo, los trabajadores de la contrata han tenido que levantar un nuevo muro de 80 metros de largo y 12 de alto de hormigón en masa que se construyó de forma escalonada, ya que la orografía del lugar y la presencia de cables eléctricos impedía el uso de grúas de gran porte. Además, del muro, los trabajadores tuvieron que gunitar varias laderas con hormigón ya que los derrumbes eran frecuentes por la inestabilidad del terreno. En toda la obra se emplearon cerca de 1.500 metros cúbicos de hormigón. Finalmente, el muro se pintó de color Siena (como marrón) para evitar el impacto visual con el entorno rocoso del resto de la carretera.
































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