
A medio lustro de los 85 días que reescribieron la geografía del Valle de Aridane, la isla proriza su reconstrucción entre avances de infraestructuras, fincas recuperadas sobre la lava y familias que aún aguardan una solución definitiva.
Han pasado exactamente cinco años desde aquel 19 de septiembre de 2021 en que la tierra se desgarró en Cabeza de Vaca. Ochenta y cinco días y ocho horas de rugidos, ríos incandescentes de lava y una lluvia incesante de ceniza que transformaron por completo la vida en laisla de La Palma. Aquella erupción, bautizada más tarde como la del volcán Tajogaite, dejó tras de sí cifras que todavía encogen el corazón: más de 1200 hectáreas sepultadas y cerca de 1650 edificaciones destruidas, de las cuales más de 1300 eran viviendas habituales.
Hoy, La Palma y Canarias conmemoran este lustro con una profunda paradoja. La montaña negra permanece estática en el paisaje como un nuevo monumento geológico y un imán para el turismo científico, pero bajo su sombra conviven dos realidades muy distintas: la de la isla que avanza y la de los afectados que aún no han pasado página.
La vivienda y el campo: las dos caras de la recuperación
Si algo define estos cinco años es la lentitud desesperante de los trámites burocráticos frente al ímpetu de la naturaleza. En el plano positivo, la conectividad vial ha mejorado sustancialmente con nuevas carreteras que surcan las coladas y conectan los municipios costeros, y zonas como Puerto Naos han recuperado el pulso social tras convivir con el fantasma de los gases invisibles.
Además, el sector primario ha protagonizado hitos de pura resiliencia. Algunas explotaciones de plataneras han conseguido volver a crecer de manera milagrosa directamente sobre las nuevas capas de lava, demostrando que la agricultura palmera se niega a morir.
Sin embargo, la herida de la vivienda sigue abierta. Mientras gran parte de la sociedad ha retomado su rutina, todavía existen familias que residen en soluciones provisionales o contenedores habitacionales, esperando el momento de pisar un hogar definitivo. A esto se suma el malestar de agricultores y vecinos que reclaman fondos y ayudas pendientes para cerrar definitivamente el capítulo de las pérdidas materiales, estimadas en cientos de millones de euros.
Antes y después del volcán
Las instituciones han reafirmado en este aniversario su compromiso de lograr una "recuperación total" que devuelva a los palmeros sus medios de vida y normalidad absoluta. No obstante, los residentes insisten en que la normalidad administrativa no siempre coincide con la emocional.
Para quienes visitan la isla hoy, el Tajogaite es ya historia viva, un hito geológico impresionante que se contempla desde los miradores. Para quienes lo perdieron todo, el tiempo se sigue midiendo en dos eras muy claras: antes del volcán y después del volcán.
Cinco años después, el rugido de la lava se ha apagado por completo, pero el latir de La Palma demuestra que, por encima de la lava y de la ceniza, la voluntad de un pueblo entero es siempre mucho más fuerte que la fuerza de la tierra.
Galería fotográfica de los primeros días del volcán en este enlace
(José Manuel y Jesús Quesada Medina - /\/\ągaraļvą.z)
Más fotografías tomadas en el mes de noviembre
(/\/\ągaraļvą.z)
Un vídeo de Antonio Valencia grabado en el mes de noviembre de 2021





























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