El Lyceum Club Femenino en su centenario

Josefa Molina

[Img #10531]Si les digo que el Lyceum Club Femenino cumple cien años de su constitución quizás no sepan muy bien de qué estoy hablando. O quizás sí que lo saben y se alegran como yo de que se haya organizado un programa de actividades precisamente para conmemorar la constitución de esta entidad, probablemente, la primera que se constituyó en nuestro país de mano de un grupo de mujeres.

 

Este club efectivamente fue el primero de sus características creado en España aunque su actividad apenas duró trece años, desde su constitución en 1926, en plena II República, al establecimiento del régimen franquista en 1939, cuando en nuestro país desapareció para mantenerse de esta forma durante cuarenta años, cualquier derecho de reunión y de asociación. Y si eras mujer, pues vamos, prácticamente quedabas bajo la tutela de tu padre o marido, sin derechos de ningún tipo, salvo tener hijos y encargarte de la limpieza de tu casa. En fin.

 

Recuerdo cuando oí hablar por primera vez de este club. Fue en el contexto de un curso sobre mujeres artistas plásticas que estaba realizando vía internet. ¿Un club de carácter cultural y laico formado solo por mujeres a principios del siglo XX en España? Eso había que investigarlo.

 

Y comencé a buscar información sobre el Lyceum e incluso realicé alguna ruta guiada por Madrid para conocer la sede principal del club, 'La Casa de las Siete Chimeneas', actual sede del Ministerio de Cultural, uno de los palacios más antiguos de Madrid, que data de 1574 y está ubicado entre la Plaza de Cibeles y la Gran Vía, donde, por cierto, según parece se pasea de vez en cuando el fantasma de una doncella que recorre las chimeneas del edificio. La leyenda cuenta que en una remodelación del edificio se encontró el cadáver de una mujer con diversas monedas de oro de la época de Felipe II. Según parece, es el fantasma de Elena, una de las amantes de Felipe II.

 

Ay, cómo me gustan las leyendas, no se lo voy a negar, pero quién sabe, el caso es que el edificio sirvió, durante la dictadura de Miguel Primo de Rivera, como primera sede del Lyceum Club Femenino. La institución se creó en 1926 bajo el impulso de María de Maeztu, como una asociación cultural liderada por mujeres que tenía como fin defender la igualdad femenina y la plena incorporación de la mujer al mundo de la educación y del trabajo. Además de María de Maeztu, tuvo como socias destacadas, entre las más de 500 que la conformaron, a Clara Campoamor, Victoria Kent, Zenobia Camprubí y Concha Méndez, entre otras.

 

Desde luego, no eran unas mujeres sin más. Les recuerdo que Clara Campoamor fue una abogada y política, una de las principales impulsoras del sufragio femenino en España, que se incluyó en la Constitución de 1931 y fue ejercido por primera vez en las elecciones de 1933. A causa de la guerra civil, tuvo que huir de España y murió exiliada en Suiza. Por su parte, Victoria Kent, vicepresidenta del Lyceum Club Femenino, fue la segunda mujer española en colegiarse para ejercer como abogada y la primera en hacerlo en el Colegio de Abogados de Madrid. Kent fue directora general de Prisiones durante la Segunda República, donde introdujo reformas con el objetivo de humanizar el sistema penitenciario.

 

Ambas, Campoamor y Kent protagonizaron un intenso debate en las cortes de la II República en torno a la aprobación por vez primera del voto de la mujer para elegir a sus representantes en unas elecciones. De hecho, el derecho al voto de las mujeres en España fue reconocido por primera vez en la Constitución de 1931, siendo la primera vez que votaran en unas elecciones generales fue en las de noviembre de 1933. Pero, siempre hay un pero, tras la guerra civil española y la instauración del régimen dictatorial franquista, tanto mujeres como hombres perdieron su derecho al voto hasta 1977 cuando tuvieron lugar las primeras elecciones de la actual democracia española.

 

Por su parte, Zenobia Camprubí y Concha Méndez fueron dos mujeres clave de la cultura española de la Generación del 27, ambas forman parte del grupo de las 'Sinsombrero'. Campubrí, traductora, lingüista y escritora, fue la primera traductora al español de las obras del premio nobel indio Rabindranath Tagore. Además fue la esposa de nuestro aclamado Premio Nobel de Literatura, Juan Ramón Jiménez. Y Concha Méndez, casada con el poeta e impresor Manuel Altolaguirre, fue una destacada escritora y editora.

 

Por su parte, María de Maeztu, pedagoga, fue una de las primeras mujeres en acceder a la Universidad de Salamanca. Su labor educativa y cultural contribuyó al impulso de la participación de las mujeres en la educación superior, así como en la vida social y política de España durante la primera mitad del siglo XX.

 

Como ven, con este grupo de mujeres al frente, el club desarrolló una amplia actividad que incluyó recibir en varias ocasiones a la física y química polaca y pionera en el campo de la radiactividad, Madame Curie.

 

De hecho, las socias impulsaron un proyecto plural y con vocación internacional, vinculado a las redes de lyceums europeos y muy activo en los debates sobre derechos civiles, iniciativas culturales y programas sociales, como la Casa de los Niños, una guardería gratuita para hijos e hijas de mujeres obreras, o el Comité del Libro para el Ciego, que fomentaba la lectura y la educación para personas con discapacidad visual.

 

Tras la Guerra Civil, el espacio del Lyceum Club fue confiscado y con un gesto de cruel ironía del régimen dictatorial impuesto por Franco, la Sección Femenina de la Falange pasó a ocupar la sede y la convirtió en el Círculo Cultural Medina. Y ahí acabó la igualdad y la consideración hacia las mujeres en España, instaurándose un régimen donde las mujeres eran poco menos que discapacitadas mentales. Algo que, por otro lado, no dejan de alentarse desde determinados partidos políticos de signo ultraderecha en nuestro país en la actualidad, a pesar de los derechos conquistados por la lucha feminista en pos de la igualdad entre los géneros en los primeros años de este siglo. Y mucho cuidado porque el populismo, el desconocimiento de la historia contemporánea de nuestro país, sumado al desencantamiento político y social de la gente más joven y la propagación tergiversada de determinados mensajes que alientan el pensamiento misógino y machista de derecha a través de las redes sociales, no hacen más que insistir en este tipo de ideas y estamos a poco menos de un año para las elecciones generales de junio de 2027. Así que, ojo.

 

De ahí que resulte de tanto interés la conmemoración del centenario de la constitución del Lyceum, no solo para recordar la historia de este club pionero sino también para conocer las biografías de las mujeres que lucharon por la igualdad en este país. Mujeres escritoras, científicas, artistas, médicas, pedagogas o activistas cuyo legado es necesario conocer y poner en valor.

 

Entre las actividades previstas, destaco la exposición comisariada por Tania Balló y Carmen de la Guardia Herrero, centrada en visibilizar y difundir el legado de la institución y de las mujeres que estuvieron vinculadas a ella. La muestra tendrá lugar del 15 de septiembre de 2026 al 22 de enero de 2027 en la Fundación Ortega-Marañón, antigua Residencia de Señoritas, de la famosa Residencia de Estudiantes de Madrid, centro fundado en 1910 producto directo de las ideas renovadoras que había iniciado en España el krausista Francisco Giner de los Ríos con la fundación en 1876 de la Institución Libre de Enseñanza, por donde pasaron algunas de las figuras claves de la intelectualidad española de la época como Federico García Lorca, Salvador Dalí, Luis Buñuel, Juan Ramón Jiménez o Miguel de Unamuno, entre otros tantas personalidades destacadas.

 

En definitiva una buena ocasión para recordar que los derechos, sobre todo si son los relativos a los colectivos más vulnerables, cuestan lágrimas y muertes poder instaurarse en igualdad de condiciones para todas y todos. Y que son precisamente, los derechos de las mujeres los que primero sufren la guillotina de los sistemas políticos fascistas y de ideología ultraderechista.

 

Para profundizar en la historia del Lyceum, les invito a leer el libro de Eva Cosculluela, El club de las modernas, en el que la periodista cultural de Zaragoza reivindica el legado de estas pioneras del movimiento feminista en nuestro país. Y por supuesto, a visitar la exposición monográfica sobre el club este mismo mes de septiembre. Estoy segura de que ni el libro ni la exposición les dejará indiferentes.

 

Josefa Molina

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