Ventana folclórica, hoy con el presa canario

El Presa Canario tiene sus raíces principalmente en Gran Canaria y Tenerife.

Moisés Rodríguez Gutiérrez Jueves, 17 de Septiembre de 2026 Tiempo de lectura:
Presa canarioPresa canario

Hay animales que terminan formando parte de la identidad de un territorio. El Presa Canario es uno de ellos. Su aspecto poderoso lo hace reconocible a primera vista, pero detrás de esa imagen existe una historia mucho más profunda, vinculada durante siglos a Canarias, al campo, al ganado y a una forma de vida en la que los animales tenían una función esencial. Hablar del Presa Canario es acercarse también a una Canarias rural en la que las fincas, los corrales y las explotaciones ganaderas formaban parte del paisaje cotidiano y en la que un perro podía ser compañero de trabajo, guardián y una pieza importante dentro de la vida de una familia.

 

El Presa Canario tiene sus raíces principalmente en Gran Canaria y Tenerife. Para comprender su origen hay que remontarse a los antiguos perros de presa que ya existían en las islas antes de la conquista castellana. Entre ellos destaca el Presa Majorero o Bardino, un perro de ganado de origen prehispánico, fuerte, resistente y adaptado a las condiciones del Archipiélago. Con el paso del tiempo aquellos animales fueron cruzándose con perros introducidos desde otros lugares, entre ellos ejemplares de tipo molosoide procedentes de la Península y perros llevados por pobladores ingleses que llegaron a Canarias. De aquella evolución fue surgiendo el perro de presa que, con el paso de las generaciones, acabaría adquiriendo unas características propias.

 

No nació, por tanto, como una raza perfectamente definida desde el principio. Fue tomando forma a través de la selección de aquellos ejemplares que mejor respondían a las necesidades de la sociedad de cada momento. La fuerza, la resistencia y el carácter no eran entonces cuestiones relacionadas únicamente con la apariencia. Eran cualidades necesarias para un perro destinado a la protección y manejo del ganado, incluidos animales de gran tamaño, además de determinadas labores de caza mayor. La documentación histórica recoge referencias a estos perros desde los primeros siglos posteriores a la conquista y demuestra que su presencia estaba ligada al mundo rural de las islas.

 

Durante generaciones, el Presa Canario estuvo integrado en la vida cotidiana de muchas familias. Se encontraba en las fincas, junto al ganado y alrededor de las viviendas, formando parte de un paisaje que hoy ha cambiado profundamente. Su presencia respondía a una necesidad concreta y su fortaleza tenía una finalidad práctica. Era un perro seleccionado por su capacidad de trabajo, pero también por su relación con las personas y por su aptitud para la guarda.

 

La transformación económica y social de Canarias fue modificando aquella realidad. La modernización del campo, la desaparición de determinadas actividades tradicionales y el cambio de las explotaciones ganaderas hicieron que muchas de las funciones que habían dado sentido a estos perros fueran perdiendo importancia. Durante el siglo XX la raza atravesó una etapa especialmente complicada y llegó a estar en una situación cercana a la desaparición. Su historia estuvo además marcada por la utilización de determinados ejemplares en peleas de perros, un episodio controvertido que forma parte de su pasado y que contribuyó a alejar su imagen de las funciones tradicionales para las que había sido seleccionado.

 

La recuperación posterior fue posible gracias al trabajo de criadores y aficionados que decidieron recuperar aquellos perros que todavía conservaban las características tradicionales. El proceso permitió que el Presa Canario volviera a consolidarse y recuperara presencia en las islas. La Federación Cinológica Internacional lo reconoció provisionalmente en 2001 y le concedió el reconocimiento definitivo el 4 de julio de 2011. Actualmente figura como raza española dentro del grupo de los molosoides, en la sección de tipo dogo.

 

El resultado de toda esa evolución es un perro de gran potencia y presencia, pero también de proporciones equilibradas. El Presa Canario presenta una estructura robusta y musculosa, una cabeza grande y de líneas cuadradas, un cuello fuerte, un pecho profundo y unas extremidades sólidas. Su cuerpo es ligeramente más largo que alto y su aspecto refleja todavía el tipo de perro que durante generaciones fue seleccionado para enfrentarse al trabajo con animales de gran tamaño. El pelo es corto y áspero, mientras que entre las características más reconocibles aparecen las capas atigradas y la máscara oscura.

 

Existen también diferencias entre machos y hembras que permiten hacerse una idea de sus dimensiones. Los machos se sitúan aproximadamente entre los 60 y los 65 centímetros de altura a la cruz y entre los 50 y los 65 kilos de peso, mientras que las hembras suelen situarse entre los 55 y los 62 centímetros y entre los 40 y los 55 kilos, según los datos divulgativos recogidos por Hogarmania. El estándar oficial de la FCI establece actualmente referencias específicas de proporción y estructura para la raza, por lo que el tamaño no debe entenderse de manera aislada, sino siempre en relación con el conjunto del animal.

 

Su imagen puede resultar imponente, pero conocer al Presa Canario implica mirar también más allá de su físico. Se trata de un perro inteligente, leal y muy unido a las personas que forman parte de su entorno. Su pasado como animal de guarda explica que pueda mostrarse reservado ante los desconocidos, mientras que con su familia puede desarrollar un comportamiento afectuoso y cercano. Precisamente por su fortaleza y por su carácter marcado, necesita una educación adecuada y una correcta socialización desde las primeras etapas de su vida. Un Presa Canario equilibrado no se define únicamente por su fuerza, sino también por la forma en que ha sido educado y por el entorno en el que se desarrolla.

 

El Presa Canario ya no vive mayoritariamente en el mismo escenario en el que se desarrolló. Las necesidades del campo han cambiado y hoy puede encontrarse en hogares como perro de compañía, además de continuar ligado a la guarda y al mundo de la cría y la cinofilia. Su presencia actual demuestra cómo una raza puede adaptarse a una sociedad diferente sin perder completamente la huella de su pasado. La relación con las personas continúa siendo fundamental, aunque las funciones que desempeña sean distintas a las de aquellos perros que acompañaban a los antiguos ganaderos.

 

En Gran Canaria esa relación adquiere además una dimensión especial. El Presa Canario forma parte, junto al cardón, de los símbolos naturales de la isla. Su reconocimiento como símbolo no puede entenderse únicamente desde la cinofilia, porque detrás de la raza existe una historia vinculada al territorio y a las personas que lo habitaron. Para muchos canarios, el Presa Canario representa una conexión con las raíces, con el mundo rural y con una forma de vida que ha cambiado, pero que continúa presente en la memoria de varias generaciones.

 

El patrimonio de Canarias no está únicamente en sus fiestas, en el folclore, en las chácaras y los tambores, en la arquitectura tradicional o en las costumbres que han llegado hasta nuestros días. También está en los animales que durante siglos acompañaron a sus habitantes y formaron parte de su vida cotidiana. El Presa Canario ocupa un lugar propio dentro de esa memoria porque permite recordar una sociedad en la que el campo tenía un protagonismo mucho mayor y en la que cada animal cumplía una función.

 

Conocer sus orígenes permite comprender mejor su presente. Detrás de ese cuerpo poderoso existe el resultado de siglos de adaptación, selección y convivencia con las personas. Su historia habla del antiguo Majorero o Bardino, de los perros de presa, del ganado, de las fincas y de una Canarias rural que ha cambiado profundamente. Habla también de una raza que estuvo cerca de desaparecer y que consiguió recuperar su lugar gracias al esfuerzo de quienes entendieron que conservarla era también conservar una parte de la historia de las islas.

 

Ese legado necesita conocimiento y responsabilidad. Valorar al Presa Canario no significa solamente admirar su fuerza o su aspecto. Significa conocer sus características, comprender su carácter, respetar sus necesidades y garantizar una tenencia responsable. La conservación de una raza no consiste únicamente en mantener una determinada apariencia física, sino también en preservar la historia que existe detrás de ella.

 

El Presa Canario ha cambiado porque también ha cambiado Canarias. Aquel perro que acompañaba al ganado y vigilaba las fincas ya no desempeña mayoritariamente aquellas funciones, pero continúa llevando consigo la huella de aquel pasado. Su presencia recuerda que la identidad de un territorio también puede encontrarse en aquello que caminó junto a sus habitantes durante generaciones.

 

Quizá por eso el Presa Canario sea mucho más que una raza.

 

Es una parte de la historia de las islas, un animal nacido de su evolución, moldeado por sus circunstancias y convertido con el paso del tiempo en una expresión viva del arraigo canario.

 

Una historia que comenzó hace siglos y que todavía hoy sigue caminando entre nosotros.

 

Bibliografía

Real Sociedad Canina de España (RSCE). Presa Canario. Razas españolas. Información sobre origen, evolución, funciones tradicionales, características y estándar de la raza.

Gobierno de Canarias. Presa Canario. Razas autóctonas de Canarias. Información sobre antecedentes, historia, características y recuperación de la raza.

Federación Cinológica Internacional (FCI). Presa Canario, estándar FCI nº 346. Clasificación, origen, características y reconocimiento internacional de la raza.

Hogarmania. Orbea, Sergio. Perro Presa Canario: origen, características y cuidados. 23 de marzo de 2023. Fuente divulgativa sobre origen, evolución, características físicas, carácter y situación actual del Presa Canario.

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