¿Que por qué milito?...

Ángel Rivero García

[Img #30007]Hace pocos días, alguien con algunos (bastantes, ¡ejem!) años menos que yo, me preguntó el por qué militaba en política, y, sobre todo, porqué lo hacía en una formación que había retrocedido en las últimas elecciones en vez de apostar por algún caballo ganador...

 

Podía haberle respondido que, en contra de la opinión popular (lo de popular no va con segundas, ojo), no todo el mundo que se afilia o milita en una formación política (hago distinción porque ambas cosas no son lo mismo), lo hace buscando medrar en ella. Muchos (la inmensa mayoría, aunque a alguno le cueste creerlo), lo hacen, lo hacemos, porque queremos poner nuestro granito de arena para mejorar nuestro entorno, nuestra vecindad, nuestra sociedad. Y una playa se compone de muchos, muchísimos, granos de arena. Por lo que nadie es prescindible...

 

Como sabía que no lo entendería (o sencillamente no me creería. Tal es el estado de la sociedad actual), preferí explicárselo mediante la hemeroteca y ponerle algunos ejemplos...

 

Tras la llegada de la segunda Democracia y las primeras elecciones municipales en muchos años, Telde sufrió numerosos cambios. Para bien. Se pasó poco a poco, paso a paso, de una ciudad tercermundista sin infraestructuras mínimamente decentes ni servicios, a una ciudad próspera y donde mantener una vida digna. En primer lugar se dotó a la ciudad de servicios básicos que no llegaban a todo el mundo y que hoy serían impensables. Hablo de alcantarillado, agua de abasto, calles asfaltadas, etcétera...

 

Se dotó de infraestructuras a todos los barrios que carecían de ellas. Primero las Asociaciones de Vecinos. Hoy, en la era digital, tan infravaloradas, pero en aquellos años eran la línea directa entre los barrios y el Ayuntamiento. Gracias, Movimiento Vecinal. Se crearon colegios, centros de salud, se impulsaron áreas comerciales e industriales, avenidas costeras y todo lo que hoy a alguien joven puede parecerle increíble que no existiera desde siempre...

 

Se impulsó el deporte creando no sólo polideportivos, sino dotando de canchas y campos de fútbol a todos los barrios creando cohesión entre la juventud de cada barrio. Se eliminaron las casetas de la Playa de Melenara: verdaderos focos de infección y ejemplo directo del tercermundismo a erradicar...

 

Pero no sólo fueron por ahí los esfuerzos: Telde fue el primer municipio de todo el Estado español en crear una concejalía y un centro dedicados específicamente a la mujer y a las políticas de igualdad. Se hizo hincapié en la Cultura. Ahí está la Casa de la Cultura, rebautizada después como Teatro Juan Ramón Jiménez (sinceramente, comparto la opinión del cronista de nuestra ciudad, don Antonio María González Padrón, de que no hay nombre más hermoso que "Casa de la Cultura"). Se creó el Rincón Plácido Fleitas, se rehabilitó la ermita de San Pedro Mártir, se negoció la Casa Condal y sus jardines (que eran propiedad privada) para el disfrute público, se encauzó la protección de los barrios de San Francisco y San Juan, de enorme valor histórico y patrimonial...

 

Se creó una ciudad más verde y transitable, dotándola de parques y sacando los vehículos pesados del centro de la ciudad. Recuerdo que, como Telde tuvo (brevemente) el parque más grande de Canarias (el Parque de San Juan), el alcalde de Las Palmas de Gran Canaria (natural de Telde, por cierto) de aquel entonces quiso superarlo (vaya usted a saber si por envidia o prepotencia) y creó uno aún mayor en su ciudad en breve tiempo. Tan breve tiempo que ni tenía árboles ni bancos donde sentarse...

 

Posteriormente vinieron otros grupos de Gobierno que no sólo no hicieron nada, sino que convirtieron Telde en portada nacional por casos de corrupción y por deudas casi imposibles de pagar. Y digo casi, porque tras la vuelta al Gobierno local de la misma formación que había levantado Telde, se consiguió acabar con dicha deuda, que habría tenido a la Ciudad de los Faycanes sin poder ejecutar una sola obra, sin poder mover una sola piedra, sin poder atender ninguna necesidad o cumplir ningún servicio hasta 2032. Se reabrieron las Escuelas Infantiles, se sanearon las empresas municipales que estaban al borde de la quiebra, y se dejaron las arcas municipales en perfecto estado...

 

Tras contarle todo esto a mi interlocutor, le comenté que, si no me creía, ahí están las hemerotecas. Hoy, gracias a la tecnología digital, tan fáciles de comprobar. Ahí podría comprobar cómo, todos los avances de la ciudad, tanto en términos urbanísticos como en términos sociales, se correspondían con etapas en las que el Gobierno municipal estaba en manos de personas con los mismos ideales, con los mismos principios que yo comparto. Con los años, las siglas han cambiado, pero el sentimiento de querer una ciudad de Telde más próspera, más amable para vivir, más humana, no han cambiado...

 

No sé si llegó al final a creerme. Mi propósito no fue nunca convencerlo de nada. Simplemente quería que abriera los ojos entre fiesta y fiesta, y viera por sí mismo...

 

Ángel Rivero García es secretario de comunicación de Nueva Canarias Telde.

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