
Barrial bajó el pasado 6 de septiembre el telón de 23 días de fiestas después de convertir sus calles y plazas en el escenario de una celebración que volvió a reunir a miles de personas alrededor de su historia, sus costumbres y su vida vecinal. Más de 50 actos después, el balance deja algo más que un programa cumplido: deja la imagen de unas fiestas consolidadas, capaces de reunir a generaciones distintas y mantener durante más de tres semanas el pulso de todo un barrio.
Durante 23 días, desde el pasado 15 de agosto, Barrial acogió una programación que combinó cultura, música, deporte, religión, infancia, comercio y reconocimientos. Las plazas y calles concentraron buena parte de la actividad, con propuestas para distintas edades y públicos, mientras las grandes citas del calendario volvieron a ocupar un lugar destacado y mantuvieron el movimiento hasta el último día.
Desde el inicio, los vecinos tuvieron un papel protagonista. Los Papagüevos infantiles, la izada de la bandera y el pregón de Antonio María Benítez Melián, vecino de Barrial y colaborador de la entidad vecinal, dieron paso a una noche construida desde la memoria.
La proclamación de Aray Reyes Arencibia como Rey, Zeyre Guillén Guerra como Reina Infantil y Texeneri Moreno Moreno como Reina de las Fiestas.
La infancia y la juventud encontraron durante estos días un espacio propio con fiestas acuáticas, juegos, cine, espectáculos, talleres, los Polvos Holi y las propuestas de Barrios Vivos.
Entre las citas consolidadas volvió a ocupar un lugar destacado la Fiesta Canaria, nacida en 2004 y convertida, 22 años después, en una de las noches más representativas de las fiestas. La familia Flores Reyes recibió un reconocimiento por su vinculación continuada con esta celebración.
La música de raíz tuvo también su espacio en el Encuentro Tradicional de Cantadores, con Los Cebolleros, Drazel, Aridia Ramos y Cristino Moreno, mientras que la Escala en Hi-Fi recuperó otra de las expresiones populares vinculadas a la historia de Barrial. El homenaje a Candelaria Quesada Montesdeoca, “Lali la Panadera”, por sus más de cuatro décadas de vinculación con esta actividad, supuso saldar una deuda pendiente con ella.
Las calles volvieron a convertirse en escenario durante el Desfile de Carrozas y la Batalla de Flores, con cinco carrozas, los Papagüevos de San Isidro y las charangas Vitamina Band y Guiniguada, junto a las actuaciones de Los Salaitos, Tacones Rojos y Qué Chimba. La Rama, cuyos orígenes se remontan a 1975, volvió a congregar a miles de personas al ritmo de Vitamina Band y Guiniguada. La Ramilla trasladó después esta costumbre a los más pequeños, con Papagüevos, charanga y actividades infantiles.
La dimensión religiosa tuvo uno de sus momentos centrales durante el Día Mayor, celebrado el 30 de agosto, coincidiendo con el 60 aniversario de la llegada de la imagen de Nuestra Señora de Los Desamparados a Barrial. La solemne Eucaristía, presidida por el sacerdote Juan Molina, hijo del barrio, y la posterior procesión reunieron a numerosos fieles y situaron nuevamente a la patrona en el centro de la jornada.
Los reconocimientos ocuparon igualmente un lugar destacado. La Asociación de Vecinos Amagro distinguió a escuelas, talleres y colectivos vinculados a su actividad. Dentro de esta línea nació el Amagro de Oro, cuya primera edición tuvo como destinatario a Teodoro Sosa Monzón.
La recta final mantuvo la actividad con tres jornadas de Bingo Sorpresa, respaldadas por numerosos regalos aportados por comercios y empresas, y con las actuaciones de Araguaney, La Clave, Enclave Musical, Amanda Velasco y Los Simso. La tradicional Retreta, volvió a llevar la música a las calles antes de que Rosario 8 convirtiera la Plaza José Rodríguez Quintana en una gran pista de baile.
El 6 de septiembre puso el punto final al tramo principal con una jornada que añadió actividad comercial. El V Mercadillo Dominical, con más de una veintena de puestos, registró una notable afluencia y buenas ventas. En la calle La Constitución, el Memorial José Fernando Moreno González reunió alrededor de un centenar de coches y motocicletas.
Detrás de este resultado hay una organización que comienza muchos meses antes de las fiestas. “Una fiesta así no la hace una sola persona. Hay muchos meses de trabajo y muchas personas implicadas”. Quiero poner especialmente en valor a la junta directiva de la Asociación de Vecinos Amagro, porque “sin su compromiso, su trabajo y su dedicación, todo esto no sería una realidad. Ellos son los verdaderos artífices de estas fiestas”.
El agradecimiento alcanza también a colectivos, empresas, comercios, artistas, colaboradores y entidades públicas como el Ayto. de Gáldar y Cabildo de Gran Canaria. Igualmente, que la labor de Moisés Rodríguez, responsable de Marca y Comunicación, por la difusión de las fiestas, y de Rayco Tacoronte, por el trabajo fotográfico realizado durante estos días.
Quiero destacar asimismo el papel de los medios de comunicación y de quienes velaron por el desarrollo de los actos: quiero dar las gracias a todos los medios que han contado nuestras fiestas y han dado visibilidad a Barrial, y a la Policía Local de Gáldar y a los equipos de emergencias por su trabajo. Mi más sincero agradecimiento para mis vecinos y visitantes, que llenan la Plaza José Rodríguez Quintana y las calles de Barrial y hacen que todo este esfuerzo tenga sentido.
Uno de los aspectos que mejor explican el resultado de estas fiestas fue también el civismo. En una programación de estas dimensiones, con miles de personas pasando por las plazas y calles, la convivencia, el respeto y el comportamiento responsable formaron parte del desarrollo de cada jornada. Una respuesta vinculada a un legado vecinal construido durante décadas, basado en implicarse, disfrutar, cuidar el entorno y respetar al otro, y que Barrial continúa transmitiendo a las nuevas generaciones.
Después de 23 días, las fiestas dejan imágenes que ya forman parte de la memoria de Barrial: la Rama, la Fiesta Canaria, las carrozas, la patrona, la música, el deporte, los reconocimientos y una Plaza José Rodríguez Quintana convertida, una vez más, en lugar de encuentro.
Quedan las fotografías, las historias y los recuerdos de quienes las han vivido, pero queda también algo mucho más importante: el testigo que pasa de una generación a otra. Los mayores que enseñan a los más pequeños cómo se vive una Rama, las familias que vuelven a reunirse, quienes conservan las costumbres y quienes empiezan ahora a descubrirlas. Cada fiesta deja así una parte de su historia en quienes algún día serán los encargados de contarla.
Ahí está quizá el verdadero sentido de celebrar. No se trata únicamente de mantener lo que se recibió, sino de conseguir que quienes vienen detrás quieran hacerlo suyo. Los niños que hoy bailan con sus propios Papahuevos infantiles serán mañana quienes bailen los adultos, que quienes hoy llenan una plaza sean algún día quienes trabajen para llenarla y que las nuevas generaciones encuentren en estas celebraciones una razón para sentirse parte de algo que comenzó mucho antes que ellos.
Barrial volverá ahora a la calma. Las luces se apagarán y las calles recuperarán su ritmo cotidiano, pero el relevo ya está en marcha. Mientras haya niños que miren con ilusión, jóvenes que se impliquen, familias que transmitan sus recuerdos y personas dispuestas a seguir trabajando, la historia continuará escribiéndose.
Cuando llegue de nuevo agosto, volverán los encuentros, la música, los Papagüevos y la Rama. Volverá a llenarse la Plaza José Rodríguez Quintana. Será otra edición, con otros protagonistas y nuevas historias, pero con una raíz que seguirá siendo la misma.
Ese es el verdadero legado de Barrial: no dejar unas fiestas para recordar, sino unas fiestas que enseñar, vivir y entregar a quienes vienen detrás.
Porque esto no es un lugar cualquiera. Es Barrial de Gáldar. Un lugar donde las fiestas no solo se celebran, se viven; donde las costumbres no solo se conservan, se transmiten; donde cada generación recibe una historia y tiene la oportunidad de añadir una página nueva.
La música ya no suena, las calles están silenciadas y el programa quedará guardado hasta el próximo año. Pero habrá niños que recordarán lo que vivieron, jóvenes que descubrirán que también pueden ser protagonistas y mayores que sabrán que aquello que recibieron de sus padres y abuelos no se perdió.
Porque ahí está la verdadera fiesta: en lo que permanece cuando la fiesta termina.
Mientras una nueva generación siga mirando hacia adelante sin olvidar de dónde viene, mientras haya alguien dispuesto a levantar la bandera, a sacar un Papagüevos, a tocar una parranda, a bailar una Rama o simplemente a abrir la puerta de su casa para celebrar con los demás, Barrial seguirá escribiendo su historia.
Barrial no celebró unas fiestas. Celebró lo que es.
José García Moreno presidente de la A.V. “Amagro” de Barrial.



























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