
El silencio de la selva se ha transformado en sonoro.
Queremos señalar que el intenso tráfico que asola a la isla de Gran Canaria hoy ha remitido como si un milagro fuera. Como la visita del Papa ha venido y nadie sabe cómo ha sido, no es de extrañar que en estos tiempos asirocados, donde la calima ejerce su mala presencia, el continuo ir y venir de coches se resienta. A mejor, claro. Vivimos tiempos convulsos donde el rey de la carretera es el automóvil. Y los peatones quedamos marginados porque lo relevante es que no haya colas, ni paradas que entorpezcan el tráfico con semáforos dispuestos a cambiar a cualquier toque. Así que la selva del tráfico hoy, 11 de junio, se ha evaporado como si rezáramos el padrenuestro. Sirve para ser conscientes de lo auténticamente relevante.
Y eso está bien.
Juan FERRERA GIL



























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