Denuncias ciudadanas

Una parada de guaguas en Guía convertida en un aparcamiento privado

La ocupación indebida de la parada afecta a estudiantes, personas mayores y usuarios con movilidad reducida, generando riesgos y dificultando el acceso al transporte público en Santa María de Guía.

Usuarios del transporte público Domingo, 06 de Septiembre de 2026 Tiempo de lectura:

Hace unos meses, esta situación no se producía. Hoy, sin embargo, se repite a diario y durante prácticamente todo el día: varios vehículos estacionan pegados a la marquesina de una parada de guaguas de Santa María de Guía, en el Lomo Guillén, ocupando buena parte del espacio destinado al acceso y tránsito de los usuarios.

 

Puede parecer un problema menor. No lo es.

 

Esta es una parada muy concurrida, utilizada habitualmente por población local, viajeros de otros municipios e incluso turistas. En determinados momentos del día son muchas las personas que esperan aquí la llegada de las guaguas, hasta el punto de que la pequeña marquesina (con capacidad para apenas dos personas sentadas y dos de pie) resulta claramente insuficiente.

 

Con el comienzo del curso escolar, además, la situación adquiere todavía mayor importancia. Son numerosos los estudiantes que utilizan diariamente esta parada para desplazarse a sus centros educativos o que se dirigen de estos (especialmente de la universidad Fernando Pessoa) a sus hogares.

 

Los vehículos estacionados junto a la marquesina reducen considerablemente el espacio disponible para los peatones y dificultan el acceso y la circulación de quienes esperan el transporte público. El problema resulta especialmente evidente cuando coincide la presencia de una guagua en la parada con el paso de peatones por ese estrecho espacio. Para una persona mayor, alguien con movilidad reducida, un usuario con carrito de bebé o simplemente para cualquier peatón, transitar por allí en esas condiciones puede convertirse en una situación incómoda e incluso peligrosa.

 

También se merma la visibilidad, tanto para los conductores de las guaguas que deben aproximarse a la parada como para las personas que esperan en ella. Una parada de transporte público debe garantizar unas condiciones mínimas de seguridad y accesibilidad. No puede funcionar correctamente si el espacio que necesita está permanentemente ocupado por vehículos particulares.

 

No estamos, además, ante una cuestión meramente de civismo o de conveniencia. El Reglamento General de Circulación y las ordenanzas municipales prohíben estacionar sobre las aceras y demás zonas destinadas al paso de peatones que es lo que ocurre en este caso: todo el espacio es parada de guaguas y una acera. No existe zona habilitada y señalada para el aparcamiento privado.

 

Y hay una circunstancia que hace todavía más difícil de entender esta situación: la marquesina se encuentra justo enfrente de la sede de la Policía Local de Santa María de Guía.

 

No queremos señalar a nadie ni convertir este asunto en una polémica. Lo que pedimos es algo mucho más sencillo: que se solucione.

 

Por eso consideramos que este es el momento adecuado para que el Ayuntamiento y la Policía Local actúen y adopten las medidas necesarias para impedir que los vehículos vuelvan a ocupar este espacio. Una señalización más clara, la delimitación de la zona o las medidas de vigilancia y denuncia que correspondan pueden contribuir a resolver definitivamente un problema que, hasta hace unos meses, no existía.

 

Los usuarios del transporte público que suscribimos esta denuncia confiamos en que no sea necesario llegar más lejos. Si la situación continúa, nos veremos obligados a ponerla en conocimiento de la Autoridad Única del Transporte de Gran Canaria, como organismo responsable del transporte público insular y de las infraestructuras asociadas al mismo.

 

No pedimos ningún privilegio para quienes utilizamos la guagua.

 

Pedimos simplemente que una parada de guaguas pueda cumplir su función. Que las guaguas puedan detenerse con seguridad, que los pasajeros puedan subir y bajar sin obstáculos y que los peatones, especialmente los más vulnerables, puedan transitar por allí sin riesgos.

 

Porque una parada de transporte público no es un espacio de aparcamiento. Es un servicio público bien definido. Y como tal debe poder utilizarse en condiciones de seguridad, accesibilidad y dignidad.

 

Grupo de usuarios del transporte público

 

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