Cauce alto del barranco de los Mojones, marzo de 2015.En la actualidad, los análisis de campo confirman que el éxito de establecimiento de dragos dentro del Monumento Natural ha seguido una tendencia desfavorable análoga a la del resto de las especies forestales introducidas a partir del año 1970.
Contexto natural e histórico
Amagro se caracteriza por presentar suelos de escaso desarrollo, pobres y someros, un régimen de precipitaciones deficitario y esporádico, y una cobertura vegetal exigua. Estas condiciones limitan significativamente la interceptación y retención de la humedad procedente de las brumas que, en ocasiones, cubren sus cotas máximas, las cuales apenas superan los 500 metros sobre el nivel del mar. La precariedad ambiental, su aridez extrema, ya fue documentada por los peritos en los informes previos al Repartimiento de 1747, quienes describieron las limitaciones del terreno en los siguientes términos:
...aunque las tierras del dicho Amagro no sean de la mejor Calidad, assi por Su Situacion, pues Se halla Colgadas en laderas y Sobre Riscos y de Mui poca Substancia por ser Caleras, y Agotánse sus pastos antes de tiempo, a Causa de Mantener muy poco las Aguas en sus Terrenos, que Se Minan y deslizan del fondo que es sobre Vibas lajas...i
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Evolución de las repoblaciones forestales
Las restricciones de suelo y clima señaladas constituyen el principal factor responsable del fracaso de los planes de reforestación iniciados en 1970. La tasa de mortalidad de los plantones ha sido elevada; los ejemplares supervivientes muestran un crecimiento limitado, con fustes achaparrados y deformaciones morfológicas severas inducidas por el viento, presentando signos de envejecimiento prematuro o desecación tras alcanzar un desarrollo maduro pero incompleto.
Esta dinámica regresiva ha afectado de igual modo a las poblaciones introducidas de drago (Dracaena draco). El Instituto Nacional para la Conservación de la Naturaleza (ICONA) orientó inicialmente las repoblaciones hacia el uso de especies foráneas —tales como Pinus pinea (pino piñonero), Pinus halepensis (pino carrasco), Tetraclinis articulata (ciprés de Cartagena) y Acacia cyclops (mimosa majorera)—, con la única excepción de Juniperus phoenicea (sabina) y un número marginal de Pinus canariensis (pino canario).
En paralelo, a partir de la década de 1970, la asociación Atis Amagro promovió la plantación de centenares de ejemplares de drago obtenidos de su propio vivero ecológico, vivero que posteriormente se diversificó para la producción de otra flora endémica canaria.
A las iniciativas institucionales y colectivas descritas se sumaron múltiples acciones de reforestación de carácter escolar, comunitario y particular, siendo el drago una de las especies prioritarias en dichos proyectos (imágenes 13-17).
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Estado actual de las plantaciones
En la actualidad, los análisis de campo confirman que el éxito de establecimiento de dragos ha seguido una tendencia desfavorable análoga a la del resto de las especies forestales introducidas, tal como queda de manifiesto en el registro fotográfico adjunto, compilado mayoritariamente a fecha de 1 de septiembre del presente año.
Un factor característico, aunque no exclusivo, del macizo de Amagro es la acusada variabilidad estacional de su vegetación, la cual experimenta un contraste extremo entre los periodos de sequía y las etapas posteriores a episodios de lluvia. Este dinamismo y la capacidad de respuesta de la flora local quedan evidenciados en las fotografías del drago de Montaña Alta, así como en la obtenida durante el periodo de lluvias de 2015 (imagen 1).
![[Img #43234]](https://infonortedigital.com/upload/images/09_2026/9181_4.jpg)
Pérdida de ejemplares y afección por plagas
Se constata la pérdida de numerosos individuos en la zona. En las proximidades de los ejemplares supervivientes, aún son visibles restos de troncos desprovistos de hojas con una altura aproximada de un metro. Estos vestigios aportan indicios sobre la edad de los especímenes y sugieren que la causa principal de la mortalidad no responde a la situación de falta de agua, sino a factores patógenos; concretamente, a la infestación por Aonidiella tinerfensis (lapilla).
En este contexto, se ha verificado que un porcentaje significativo de la población localizada en la vertiente opuesta a la Cueva Rojita —en la franja comprendida entre la pista forestal y el cauce del barranco— presenta un estado fitosanitario gravemente comprometido por esta plaga (imagen 2). De no aplicarse medidas correctoras inmediatas, la viabilidad de estos ejemplares es nula. Por consiguiente, se procederá de manera inminente a notificar este escenario a las administraciones competentes en la gestión del Monumento Natural (el Ayuntamiento de Gáldar y, de forma prioritaria, el Cabildo Insular). El objetivo es promover una intervención de urgencia que no puede quedar supeditada a la resolución previa de otras problemáticas ambientales de mayor complejidad que afectan al macizo.
![[Img #43235]](https://infonortedigital.com/upload/images/09_2026/4591_5.jpg)
Distribución espacial y factores ecológicos de desarrollo
El patrón de distribución de los ejemplares varía entre individuos aislados y agrupaciones. En estas últimas, se observa con frecuencia una densidad excesiva; la competencia por el espacio y el contacto directo entre sus ramificaciones (brazos) derivan en la mutua degradación de los ejemplares (imagen 3). Asimismo, el análisis del entorno revela que aquellos individuos desprovistos de una cubierta vegetal acompañante que actúe como protección muestran un menor índice de desarrollo (imágenes 4 y 5). Por el contrario, las plantaciones ejecutadas en las proximidades de las cotas rocosas superiores y en las vertientes con orientación norte y noreste evidencian un estado de salud óptimo y una mayor tasa de supervivencia, manifestando el porte morfológico característico de la especie, encontramos el ejemplo más claro en el drago de Montaña Alta.
![[Img #43237]](https://infonortedigital.com/upload/images/09_2026/5653_7.jpg)
Estudio de casos específicos
A efectos de catalogación y seguimiento, se destacan los siguientes ejemplares:
• Ejemplar de Montaña Alta: Ubicado en los riscos de la vertiente norte, registra los índices de vigorosidad más elevados del área de estudio, el Monumento Natural (imagen 6).
• Ejemplar de la Degollada de los Mojones: Plantado hace más de tres décadas en el marco de las campañas de repoblación de la Asociación Atis Amagro (imagen 7).
• Ejemplar de la Hoya de los Mojones. El de mayor altura de esta parcela presenta estrangulamientos significativos en su tronco, evidencia inequívoca de largos periodos de escasez hídrica experimentados durante su desarrollo (imagen 8).
• Ejemplar del El Camello: Localizado en una cota inferior, muestra un desarrollo adaptativo favorable a pesar de la escasa potencia del suelo y la limitada disponibilidad hídrica (imagen 9).
• Ejemplar de la pista de la Cueva Rojita: Este espécimen presenta un daño mecánico estructural severo en el tronco, provocado por un impacto de proyectil de arma de fuego. Dicha lesión compromete gravemente su sistema vascular y eleva de forma crítica el riesgo de mortalidad a medio plazo (imágenes 10 y 11).
![[Img #43238]](https://infonortedigital.com/upload/images/09_2026/2023_8.jpg)
Impacto de la actividad antrópica y factores de perturbación
Más allá de los factores de degradación ambiental analizados en estudios previos —tales como la extracción de áridos, la pérdida de suelo por erosión natural y antrópica, los terrenos de cultivo abandonados, las edificaciones, los vertidos incontrolados, el tránsito incontrolado de vehículos o la introducción de especies exóticas invasoras—, concluiremos este análisis focalizando la atención en dos elementos de presión: el uso recreativo descontrolado y el impacto de la actividad cinegética.
Ambos constituyen factores de perturbación antrópica recurrentes en el entorno del espacio protegido. Los daños por balas y perdigones no se limitan a la flora, sino que alcanzan a otros elementos del patrimonio. Un ejemplo de ello se observa en la conocida como Casa del Alcalde, cuya fachada principal, además del deterioro derivado del abandono y de actos vandálicos, presenta múltiples perforaciones por impacto de munición, un indicador inequívoco del uso negligente de armas de fuego en el área de Amagro (imagen 12).
Asimismo, se observa la proliferación no autorizada de senderos en áreas de especial sensibilidad ecológica. Este tránsito masivo de visitantes no contribuye a la divulgación científica ni a la preservación del entorno; por el contrario, genera un impacto negativo que contraviene las directrices de conservación del Monumento Natural, haciendo evidente la necesidad de reforzar las medidas de vigilancia, acotación del espacio y educación ambiental.
Si quieres ver las fotografías a mayor resolución y tamaño pincha en este enlace
Atis Amagro.
Autoría de las imágenes. Fotografías: 1, Francisco Molina González; 2-17, Domingo Oliva Tacoronte.
Nota: Amagro, historia y naturaleza, Domingo Oliva Tacoronte, Amazon, 2025.









































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