Y no pasa nada

Josefa Molina

[Img #10531]Estamos tan acostumbrados a los desvaríos y dislates varios de los políticos de turno, especialmente de los del presidente que está al frente del país más poderoso militarmente hablando del mundo, que no pasa nada, que todo continúa más o menos igual. Bueno, perdón, no es cierto: sí que pasa, pasa que el mundo y su devenir está más a la deriva que antes.

 

Cuando me despedí de ustedes el pasado mes de julio y les pedí que disfrutaran del verano y sobre todo que leyeran mucho, espero sinceramente que lo hayan hecho, porque la lectura en un mundo cada vez más en caos e inexplicable en el que vivimos, se convierte en un acto de resistencia. Una suerte de acción de rebeldía ante el pensamiento dogmático único y el pragmatismo bélico.

 

Creo que recordar que hace un par de veranos, al iniciar la actividad en septiembre tras el descanso veraniego, reflexionaba sobre lo poco o nada que había cambiado el panorama geopolítico mundial de aquel momento. Durante este mes de agosto de 2026, les tengo que las cosas a nivel geopolítico no solo no se han visto a modificadas a mejor, sino que su deriva está siendo de lo más desoladora y preocupante.

 

En aquel momento les hablaba de un panorama político internacional marcado por los continuos bombardeos entre Rusia y Ucrania, les hablaba del genocidio del gobierno israelita de Benjamín Netanyahu que ha provocado, a fecha mayo de 2026, el asesinato cruel y desmedido de más de 73.000 personas en el conflicto palestino, en su gran mayoría civiles, entre ellos al menos más de 20.200 menores, esos como temas que más marcan la diplomacia, o mejor dicho, son el reflejo palpable de la ausencia absoluta de las relaciones y el diálogo diplomático entre los países más cercanos a Europa, que al final es lo que interesa a los gobiernos de la Unión Europea, porque las matanzas y genocidios que continúan teniendo lugar en África o en los países de Asia, mientras no influyan en el aumento del precio del barril de petróleo ni obstaculicen el comercio internacional, carecen de importancia para los países de la vieja Europa pero también para la población que los habita.

 

Porque les recuerdo que decenas de personas son asesinadas a diario en Gaza, que Netanyahu sigue cometiendo un genocidio y no pasa nada. Miles de palestinos siguen perdiendo la vida en esta lucha de Goliat aplastando a un David cada vez más débil, herido de gravedad y famélico.

 

Les recuerdo que Rusia sigue son su invasión de Ucrania y enviando drones con bombas a la población ucraniana, en un conflicto que, cuando se inició, muchos pensábamos que no podía de ser, que aquella invasión era ¡imposible en pleno siglo XXI! Ucrania por su parte también ataca las posiciones soviéticas, y mueren personas rusas aunque las televisiones rusas no hablen de ello. Y mientras, más de 17.000 civiles han fallecido en esta contienda en Ucrania desde el 24 de febrero de 2022, cuando comenzó la invasión rusa.

 

Les recuerdo que el psicópata presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sigue empeñado en convertirse en emperador del mundo, declarando guerras económicas y arancelarias según se levante de la cama cada mañana y guerras militares, las que de verdad matan a personas, contra Irán, Cuba o Venezuela, jugando a dividirse el mundo con Netanyahu y otros gobiernos secuaces.

 

Les recuerdo que Trump ordenó entrar en Venezuela para secuestrar a Nicolás Maduro (del que por cierto, ¿ustedes saben algo? ¿Seguirá vivo? Mutismo internacional absoluto) y crear un gobierno títere que convierta a Venezuela en un país vasallo que responda a los intereses económicos estadounidenses mientras él sigue aumentando sus cuentas bancarias (A fecha de julio, había ganado más de 2.200 millones de dólares desde que ocupó el sillón presidencial del despacho oval).

 

Les recuerdo que los conflictos en Sudán y en la franja de Sahel, en África, siguen muriendo personas, generando matanzas así como graves crisis alimentarias y desplazamientos de importantes masas de población que huyen de las zonas bélicas hacia los países europeos.

 

A las erráticas decisiones de Trump y al genocidio liderado y auspiciado por Netanyahu, se suman las tensiones provocadas por Kim Jong-un, el líder de Corea del Norte, con Japón, que a saber en qué depara; el incremento de los gobiernos populistas y de extremaderecha en los países de Hispanoamérica y también en Europa, y, lo que nos afecta más aún por su cercanía geográfica con Canarias, las presiones y continuos chantajes de rey de Marruecos Mohamed VI quien no duda en permitir la entrada de miles de personas en España, ya sea haciendo la vista gorda de pateras y cayucos que salen de sus costas para llegar a Canarias, ya sea dejando que miles de personas lleguen hasta la frontera de España con Ceuta, generando una situación de crisis humanitaria de la que en el Archipiélago canario ya sabemos mucho.

 

Llevamos décadas sufriendo los chantajes marroquíes al Gobierno español por la pesca o por la producción de tomate, ahora toca el enfado de Marruecos porque el gas licuado que pasaba por el gaseoducto ubicado en territorio marroquí hacia a la península, suministrado por Argelia, fue cerrado haciendo que Marruecos pierda los ingresos por el uso de esta plataforma al paso por territorio alauí y, sobre todo, impidiendo su acceso a este gas, fundamental para el suministro de electricidad del país.

 

Así que Marruecos se enfada, y actuando como país títere aliado de Estados Unidos e Israel, no solo reclama en cualquier foro la soberanía geográfica sobre Ceuta, Melilla y las Islas Canarias, sino que abre -con el fin de generar tensión y crear más crispación tanto fuera como dentro de España, país donde los partidos de derechas y ultraderecha no han dudado para atacar al partido político que está al frente del gobierno del Estado con el fin de deteriorarlo todavía más-, las compuertas de sus fronteras para dejar salir a aquellas personas que no ven futuro en el país, aquellas personas que son precisamente las más jóvenes, incluidas niñas y niños de apenas diez años, las que más pueden aportar al futuro del país. ¿No les resulta un contrasentido que sean precisamente las y los más jóvenes los que huyen de Marruecos? Por algo será: y ese algo, es anhelar un futuro para ellos y para las familias que quedan atrapadas en un país que se rige por un régimen dictatorial propio de la Edad Media.

 

Ante toda esta situación, a los que tenemos que añadir los problemas que afectan de verdad a la población española y canaria como es la falta de vivienda, la gentrificación y el deterioro constante de la convivencia democrática, me pueden preguntar que qué podemos hacer nosotras y nosotros como simples ciudadanos. Tal vez nada o casi nada, pero al menos podemos no volver la vista para otro lado, dejar de ser como esas estatuas de monos que no ven, ni escuchan, ni hablan; contrastar las informaciones, no creernos todo lo que nos cuentan, ni siquiera en los medios oficiales, leer para obtener conocimientos, formar nuestra masa gris, desarrollar nuestra capacidad para pensar y no olvidar nunca que aunque Gaza y Ucrania nos queden muy lejos, siempre podremos echar una mano a las personas que lo están pasando mal en nuestros nuestros pueblos, en nuestro barrio, en nuestra calle.

 

No hacen faltan grandes hazañas. A veces basta con un pequeño gesto, con tener algo de empatía, para hacer la vida más fácil a otro ser humano. No es tan difícil.

 

Pero sobre todo, insisto, podemos leer, entregarnos al noble placer de la lectura, no solo como espacio para el divertimento personal, sino también como vía para introducirnos en otros mundos, en otras formas de entender la vida, y descubrir que no somos tan simples, ni tan tontos, ni tan buenos pero tampoco tan malos.

 

A veces es simplemente cuestión de oportunidades, aunque hay personas tienen todas las oportunidades del mundo pero son igualmente unas arrogantes psicópatas a las que nos les importa nada más en el mundo que ellas mismas.

 

Aún así hay que intentarlo. Porque ya está bien de que de los malos, -porque son los malos, recuerden-, hagan y deshagan sin que pase nada. Que se creen conflictos en los que se violan los derechos humanos, se asesine, se condene a la hambruna y a la muerte a miles de las personas y se ofrezca a cambio una patada en el trasero a todos los principios mínimos de las relaciones diplomáticas.

 

Ya está bien de que los principios de la convivencia y el diálogo se pisoteen, de que cada uno mire a su ombligo y se repita el ‘sálvese quien pueda’, y que no pase nada.

 

Ya está bien de mirar para otro lado cuando los principios democráticos son atacados y despreciados, cuando se entonan consignas fascistas, xenófobas, machistas, antipacificistas y negacionistas en nuestras calles.

 

Ya está bien de permitir que sigan atentando contra todo lo bello que tenemos en el mundo. Somos humanos y podemos errar, equivocarnos. Pero cuando el error es continuado no es un error, en un principio de acción, un cinismo que utiliza la democracia para asesinar y pervertirnos como sociedad.

 

Por mi parte, intentaré continuar haciendo lo que mejor se me da, o seo creo, que es acercarles estas reflexiones a través de esta columna de opinión, compartiendo con las personas que tienen la voluntad de leerme cada viernes en Infonortedigital, aquellos temas relacionados con la actualidad y con el mundo de la escritura y la literatura que creo puedan ser de su interés. Lo prometo.

 

Josefa Molina

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