Mi convicción siempre ha sido servir a Guía

Juan Jiménez Suárez

[Img #32590]Se acerca una nueva cita electoral y, con ella, uno de esos momentos en los que no basta con mirar lo que ocurre hoy. Hay momentos en la vida en los que es necesario detenerse, mirar atrás, valorar el camino recorrido y, sobre todo, preguntarse qué queremos para Santa María de Guía en los próximos años.

 

Cuando has dedicado muchos años de tu vida a tu municipio, cuando has trabajado, has acertado y también te has equivocado,cuando has recibido críticas y reconocimientos, cuando has puesto muchas veces el interés de Guía por delante de tus propios intereses, incluso por delante de algo tan importante como la familia, llega inevitablemente el momento de parar y reflexionar. Y entonces surge una pregunta. ¿Merece la pena seguir?

 

Después de tantos años, mi respuesta no nace de una ambición personal. Nace de una convicción que no ha cambiado, servir a Guía y trabajar por mi municipio. He sido concejal porque he querido ser útil a mi pueblo. Nunca he entendido la política como una carrera para alcanzar poder, ocupar cargos o satisfacer ambiciones personales. Siempre la he entendido como una responsabilidad y, sobre todo, como una forma de devolverle a mi pueblo una pequeña parte de todo lo que me ha dado.

 

He cometido errores, por supuesto, y también he acertado. He tomado decisiones que no siempre han gustado a todos y he tenido que asumir críticas. Pero, con la perspectiva que dan los años, puedo decir que siempre he intentado actuar desde una misma convicción, poner el interés de Guía por delante de cualquier interés personal.

 

Y cuando, después de tantos años, sigues haciéndote la misma pregunta ,¿qué necesita Guía? , entiendes que esto nunca ha ido de uno mismo. Porque la política municipal no debería tratarse de quién ocupa un cargo, sino de quién está dispuesto a asumir la responsabilidad de trabajar por todos.

 

Y hay algo que me preocupa especialmente ,el populismo. Me preocupa una forma de hacer política basada en decir aquello que la gente quiere escuchar, en prometer soluciones fáciles a problemas complejos, en señalar dificultades sin aportar respuestas y en hacer creer que todo será posible simplemente porque alguien llegue al gobierno.

 

Eso no es gobernar. Gobernar es decidir, priorizar, gestionar, explicar lo que se puede hacer y también lo que no se puede hacer. Y, sobre todo, es tener la responsabilidad y la valentía de tomar decisiones pensando en el interés general, aunque algunas de ellas no sean las más fáciles ni las más populares.

 

Guía no necesita políticos que prometan todo. Guía necesita personas capaces de cumplir. Personas con proyecto, preparación, capacidad de gestión y visión de futuro.

 

Por supuesto que hay que limpiar, cuidar y mejorar nuestros parques y jardines, arreglar nuestras calles, nuestros barrios y nuestras infraestructuras. Pero eso es solo una parte de lo que significa gobernar. Gobernar Santa María de Guía es mucho más: es decidir qué municipio queremos dentro de diez, quince o veinte años, generar oportunidades para nuestros jóvenes,impulsar vivienda, atraer inversión y actividad económica, defender nuestro sector primario, mejorar los servicios públicos, proteger nuestro patrimonio y planificar nuestras infraestructuras.

 

Es conseguir que Guía avance sin perder aquello que nos hace diferentes. Y para eso no existen atajos. Hace falta trabajo, conocimiento, planificación, gestión y altura de miras. No podemos construir el futuro de Guía a base de ocurrencias. No podemos prometerlo todo para conseguir votos y explicar después que no era posible. No podemos convertir la política municipal en una competición para ver quién dice lo que más gusta.

 

Porque detrás de cada promesa hay dinero público, detrás de cada decisión hay personas y familias y detrás de cada legislatura hay algo mucho más importante que una elección, el futuro de nuestro municipio.

 

Hace unos días, alguien, desde la frustración por cómo se había gestionado su problema, dijo: «Siento vergüenza de vivir en Guía». Respeto profundamente a quien está enfadado, a quien reclama y a quien critica. Quienes tenemos responsabilidades públicas debemos escuchar, aprender de los errores y dar respuestas.

 

Pero yo no siento vergüenza de vivir en Guía.

 

SIENTO ORGULLO.

 

Orgullo de haber nacido y crecido aquí. Orgullo de nuestra gente, de nuestros barrios, de nuestra historia, de nuestras tradiciones y de todo aquello que nos identifica. Y orgullo, sobre todo, de saber que tenemos un municipio con posibilidades, con capacidad para crecer y con un futuro que todavía podemos construir.

 

Precisamente por eso no quiero una Guía que se conforme. Quiero una Guía ambiciosa. Una Guía que piense en grande, que genere oportunidades y que mire hacia adelante con claridad. Una Guía que no se deje engañar por quienes confunden populismo con política y propaganda con gestión.

 

Y si algún día tengo que elegir entre lo fácil y lo que considero correcto para Guía, tengo claro dónde estaré:

 

Al lado de Guía.

 

Porque no he dedicado tantos años de mi vida a mi municipio para mirar hacia otro lado cuando todavía queda tanto por hacer.

 

Y quizás esa sea precisamente la razón por la que sigo reflexionando. Porque cuando uno quiere de verdad a su pueblo, no puede preguntarse únicamente. ¿Qué quiero hacer yo?

 

La pregunta debe ser otra:

 

¿QUÉ NECESITA GUÍA?

 

Y mi respuesta es clara. Guía necesita personas dispuestas a trabajar, a tomar decisiones y a asumir responsabilidades. Personas que sepan que gobernar no consiste en decir lo que más gusta, sino en hacer lo que más conviene. Personas capaces de pensar más allá de las próximas elecciones y de mirar mucho más lejos.

 

Porque las elecciones duran un día.

 

Las decisiones que tomamos pueden marcar el futuro de Guía durante décadas.

 

Por eso, después de tantos años, sigo teniendo la misma prioridad, la misma razón y el mismo compromiso.

 

Y la misma convicción:

 

SERVIR A MI PUEBLO.

 

No sé qué decidiré mañana. Pero sí sé algo hoy,no he dedicado tantos años de mi vida a Guía para abandonar cuando todavía queda tanto por hacer.

 

Guía tiene futuro. Y yo quiero seguir formando parte de quienes trabajen para construirlo.

 

Con responsabilidad. Con valentía. Con gestión. Con proyecto.

 

Y más allá de tener, o no, un cargo político, en cualquier partido, y por encima de cualquier interés personal, siempre estará primero Santa María de Guía.

 

Porque los cargos pasan. Los partidos cambian. Las circunstancias cambian.

 

Pero Guía permanece.

 

Y por encima de cualquier cargo, de cualquier partido y de cualquier interés personal, siempre estará primero Santa María de Guía.

 

Juan Jiménez Súarez

Concejal de Vías, Obras, Parques y Jardines

Ayuntamiento de Santa María de Guía

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