LA BRISA DE LA BAHÍA (298). Litteraria

La literatura y la escritura como refugio y puente entre generaciones, identidades y territorios insulares.

Juan Ferrera Gil Lunes, 31 de Agosto de 2026 Tiempo de lectura:

De todas las cosas que se presentan bajo el panorama cotidiano, acaso sea la más importante el papel que juega la Literatura. O eso queremos creer.

 

Bien es verdad que no llegará a puerto alguno la Literatura de la buena; si bien su futuro es más que interesante. ¡¡Son tantos los autores que nos dejan visiones particulares y sabrosas!! Los nuevos jóvenes de ahora no solo disponen de más tiempo, sino que los móviles cada vez más vuelven a ocupar su reducido y correspondiente espacio: sirven para lo que sirven. ¡¡Y ya está!! Como ya no consideran que unas oposiciones del Estado sean una panacea, los muchachos de ahora viven más y mejor, disfrutan de lo lindo y casi la única meta es poder viajar para gastarse sus escasos ahorros. A veces tenemos la sensación de que desean alargar la juventud más allá de los límites permitidos. Sin embargo, no es menos cierto que hay algo de razón en su situación: el mundo de hoy es el que manda, y es lo que hay, y a sus circunstancias suelen rendir pleitesía.

 

Por otro lado, escribir, incuestionablemente, hecho de dejar plasmado en el papel, produce calma y sosiego, como dijo una vez Almudena Grandes: eso de llenar un folio en blanco y que alguien lo lea es un misterio cotidiano que tiene su aquel. Para uno y para los otros, a los que en el fondo va dedicado. Es como volar por encima del mar que nos une y nos separa al mismo tiempo. Es lo que solemos apreciar los isleños: la frontera de agua lo sigue siendo: un camino que se abre al mundo, donde la brisa de la bahía trae aires renovados y renovadores en forma de nuevos vapores, y un impedimento con el que chocamos más de lo necesario. Y cómo nos define ese impetuoso régimen de entorpecimiento: es una valla emocional. Sí, ya sé que es efímero y, además, debería ser representado como la consideración personal de un valor que pretende abrirse al mundo. Sin embargo, no es obstáculo que nos impida avanzar, más que nada porque parece una característica más de lo que hacemos. De cualquier manera, lo tenemos muy presente: sitúa el mar en su debido lugar y enlaza directamente con nuestra forma de ser, tan peculiar y personal. Por eso nos dedicamos a leer: deseamos alcanzar la aventura del viaje a través de las páginas, donde, cosidas, albergan heroicidades diversas. Y complicadas maneras de sentir.

 

Escribir es señalar con dedicación no solo lo que sentimos, sino que, también y además, significa una manera de ver y opinar. Así que los cincuenta años del Yacimiento de La Guancha, en Gáldar, por ejemplo, no ha podido pasar inadvertido. Nunca. Y ha servido, también, para dejar las cosas en su sitio. Como debe ser.

 

Juan FERRERA GIL

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