Gentes e Historia

Las primeras “Escuelas del Campo”, Gáldar

La implantación de las primeras escuelas rurales en los altos de Gáldar estuvo marcada por la escasez de recursos, la precariedad salarial del profesorado y la implicación directa del ayuntamiento en su sostenimiento.

Domingo Oliva Tacoronte Domingo, 30 de Agosto de 2026 Tiempo de lectura:

El siguiente artículo está extractado del libro Escuelas de Primera Letras de Gáldar, de Domingo Oliva Tacoronte, 2023, en que hace un recorrido por la educación en esta comarca durante los últimos seis siglos, particularmente a partir de 1812.

 

El establecimiento de Escuelas de Primeras Letras en los pagos de los altos de Gáldar (Barrancohondo, Juncalillo, Caideros) arranca del impulso dado a estos establecimientos en la Constitución de Cádiz de 1812. En ella se establece la creación de escuelas “en todas las poblaciones de la Monarquía”.

 

Creadas la escuela de niños del casco y luego la de niñas se pasará a atender la demanda de la entonces importante población de los pagos de las medianías, los cuales, hasta hace medio siglo, estaban “llenos de gente y ganados”.

 

También influyó en esta decisión el interés por amortiguar los deseos de aquella población por unirse a Artenara o constituirse en ayuntamiento independiente expresados ya desde la década de los 30 del siglo XIX. Hay que tener presente que las escuelas eran competencia municipal.

 

Creación y sueldo del maestro

 

El 6 de mayo de 1848, bajo el rótulo “Escuela en el campo” se recoge en acta del pleno:

 

Teniendo en consideración la necesidad que hay de poner una persona que en clase de Maestro enseñe á leer y escribir en el Pago de Barrancohondo y otros inmediatos y algunas reglas de Aritmetica, á aquellos niños, con el sueldo anual atendidas las circunstancias de aquel punto, de cuarenta pesos, se acordó proponerlo al Señor Gefe superior político para su conocimiento y aprobación.

 

Que la escuela se creó, así como las estrecheces económicas del ayuntamiento, que acarreaban la exigüidad en el sueldo de los maestros, es evidente en el acta del 7 de abril de 1849 en que se fijó el presupuesto para el año siguiente, y se vio la imposibilidad de elevar dicho sueldo al maximum de 200 pesos con que las escuelas se hallan dotadas “en atención á la necesidad que hay de establecer otra escuela incompleta en el pago de Barrancohondo y sus anexos”, pues si así fuera 

 

es indispensable ó bien privar á aquellos Pagos que reunen cerca de 300 vecinos y la mayor parte contribuyentes, de la Instrucción de sus familias…ó hacer un recargo mayor en el presupuesto…lo que no es conforme con la miseria en que se está; en cuya consideracion tampoco á la amiga de niñas se le ha llevado su renta al punto que la Ley marca,

 

El primer maestro fue Roque de Ávila, primero también en sufrir los comunes retrasos en la satisfacción de sus emolumentos. El 9 de septiembre de 1849 se ve una petición suya en la que dicei

 

que sirvió la Escuela incompleta de primeras letras que el Ayuntamiento dispuso establecer en el Pago de Barrancohondo y sus anexos asi por considerarla de necesidad en concepto de hallarse reunidas mas de 200 familias contribuyentes…como en conformidad a la contestación que el Señor Gefe dio á la consulta que el Señor Alcalde le hizo sobre el particular, pedia que se le pagaran los tres meses que sirvió antes de que llegase la aprobación del presupuesto en que se incluyó este empleo con la asignación de 50 pesos, los que fueron excluidos del presupuesto ii.

 

Un maestro que sirvió por más de una década en Juncalillo fue Francisco Artiles. También él supo lo que era “pasar más hambre que un maestro de escuela”. Son reiteradas sus demandas al ayuntamiento en el sentido de complementar su sueldo con la aportación, prevista en ley, de los padres pudientes.

 

El 3 de junio de 1873 se da cuenta de una nueva solicitud de pago por parte de los padres pudientes a instancias del maestro de Juncalillo, Francisco Artiles y Lozano.

 

El 6 de abril de 1884, Francisco Artiles y Lozano, maestro en propiedad de la escuela de Juncalillo solicita al ayuntamiento que señale cuáles son los padres pudientes y pobres, reseñando las retribuciones que deben pagar al maestro según la ley, para saber a quienes debe dar los enseres y quienes los deben poner. O que el ayuntamiento consigne en su presupuesto nuevas asignaciones. Incluye relación de los 55 niños, nombre de los padres, residencia (Juncalillo, Tablado, Roque del Pino, Barranco Hondo, Hoya Moreno, Palomar, Solapón, Andén, Vecindad, Pie del Risco, Galeotes, Palmita, Jitana, Telde) y oficio.

 

El 21 de agosto de 1898 se ve un oficio de Francisco Artiles Lozano, maestro de Juncalillo, en que pide se le señalen las cantidades que deben aportar los niños pudientes. Visto el artículo 192 de la Ley de Instrucción Pública de 9 de septiembre de 1857, el Real Decreto de 23 del mismo y la sentencia de 6 de octubre de 1890, se acordó señalar la cantidad de 206, 25 pesetas, es decir, la cuarta parte del sueldoiii.

 

Instalaciones

 

Las escuelas se encontraban instaladas en casas particulares que el ayuntamiento arrendaba y acondicionaba. Tal es el caso de la primera escuela de Barranco Hondo de Abajo, que estuvo en una casa de Juan Fernández Díaz, que la ofreció con ese destino, por lo cual se abrió un concurso y se saldó con un precio de 150 pesetas.

 

Lo habitual, incluso en las escuelas del casco, especialmente la de niñas, que solían heredar los materiales viejos de la de niños, cuando eran sustituidos por otros nuevos, es que las aulas estuvieran infradotadas. Clarificadora en este sentido es la respuesta que Celina Cajén, maestra de Barranco Hondo de Abajo, da a la demanda del ayuntamiento sobre las necesidades de su aula todavía el 4 de octubre de 1929:

 

le envío la nota que me pide de lo que más urgentemente necesita la escuela de mi cargo.

Se halla completamente desprovista de todo, y su matrícula es muy numerosa.(…)

Esto es lo más urgente, pero como le digo, la escuela no tiene hoy nada, y hasta necesita bancos inclusiveiv.  

 

La vivienda del maestro

 

Aunque con el paso de los años, y las diferentes disposiciones gubernamentales, las asignaciones para los diferentes conceptos habían ido aumentando, tampoco en lo referente a la casa-habitación, que los ayuntamientos estaban obligados a suministrar a los maestros, podían estos considerarse medianamente satisfechos.

 

Entre mayo y junio de 1928 las maestras de Barranco Hondo de Abajo (Celina Cajén), de Arriba (Julita Sánchez Ramírez) y Juncalillo (Esperanza Jorge González), junto al maestro de Caideros (José Quesada Rodríguez) piden un aumento de la asignación para casa habitación. Se conceden 250 pesetas anualesv.

 

En 1929 se cursa una nueva petición en este sentido y se aprueba una asignación de 75 pesetas mensuales.

 

La calidad de la vivienda del maestro es especialmente mala en los pagos del campo. Veamos tres ejemplos, uno de ellos referido a la escuela de El Saucillo.

 

El 28 de abril de 1955 se recibe en el ayuntamiento una comunicación del alcalde de barrio de Juncalillo, Luis Vega:

 

Conforme me había interesado verbalmente para la búsqueda de casa-habitación para la señorita maestra de la escuela de niñas de Juncalillo, con el fin de que dejara de pernoctar en dicha escuela, ha dado por resultado, haberse conseguido una cueva-vivienda, de las que utilizan para la vivienda; pero al comunicárselo a dicha maestra, y pasar a verla, dice no aceptarla por no reunir las condiciones exigidas para el caso.

Por ello y teniendo en cuenta que esta señorita maestra es de carácter brusco, lo pongo en conocimiento de V. S., a los efectos consiguientes.

Dios guarde a V. S. muchos años.

               Juncalillo de Gáldar, a 25 de Abril de 1955vi.

 

El 21 de octubre de ese mismo año se dio entrada a una comunicación de la Inspección Provincial de Enseñanza Primaria de Las Palmas, del día 19, en que la inspectora jefa se hace eco de otra de la maestra de El Saucillo:

 

“Y me permito significarle, que me encontré como vivienda de la maestra, una cueva con dos divisiones interiores, en el estado más deplorable y muy agrietada, lo que permite asegurar, que no me meto en ella, ni me meteré por antihigiénica y peligrosa. No tiene cocina ni servicios higiénicos. Y por la decencia personal y decoro profesional, espero de V. S. no consentirá esta humillación que ni como mujer y menos como Maestra merecen la aceptación. Yo estoy aquí acompañada de una hermana, ambas solteras y por un favor especial y provisionalmente nos permite un señor quedarnos de noche en su casa adonde vamos a dormir. Durante el día lo pasamos en la Escuela. Y la comida la hacemos donde podemos”.

Varias veces he sido visitada por la maestra que agustiosamente me ha expuesto su problema manifestándome incluso que por habitar provisionalmente en la Sociedad, cada vez que celebran bailes tienen que aguardar a altas horas de la madrugada para descansar.

Esto que constituye una grave anomalía para el funcionamiento de la Enseñanza no puede prolongarse indefinidamente toda vez que el lugar no es el adecuado para una Maestra, ni puede suspenderse las clases largo tiempo por crear un problema de Analfabetismo.

Ruego A. S. haga ordene una Inspección al citado término municipal con objeto de resolver la situación agustiosa creada a la Maestra, que no puede abandonar el lugar ni puede continuar en tan penosas condicionesvii.

 

Por último, el 21 de septiembre de 1959 el maestro de Juncalillo se dirige al alcalde presidente de la Junta Municipal de Enseñanza Primaria de Gáldar en los siguientes términos:

 

Tengo el honor de comunicar a usted que en la aldea de Juncalillo, Ayuntamiento de Gáldar, donde sirvo como Maestro propietario definitivo de la Unitaria de niños, no existe pensión alguna ni casa para poder hospedarme, siendo mi situación gravísima en grado extremo.

 

Ante esta situación la reacción del alcalde fue inmediata. Ese mismo día comunica a la “Señorita Inspectora de la Primera Zona” que “es cierto que la mencionada escuela carece de casa-habitación, así como que en el término dicho no existe pensión”viii.

 

De todo lo dicho hasta aquí sobre medios materiales que precisaba la instrucción primaria, se deduce que sobre el papel quedaban las buenas intenciones, pero que no había una voluntad política por crear los medios necesarios para atenderlas. Mientras la administración educativa fue delegada en los ayuntamientos, porque la Administración Central era impotente para ello, municipios como los de Gáldar o Agaete, no podían atenderlas por sus escasos recursos.

 

Las Escuelas de Caideros

 

Hacemos mención aparte de estas escuelas, además de por la distancia, para tratar dos temas específicos: la enseñanza de las niñas y la represión sobre los maestros republicanos al estallar la Guerra de España.

 

El 6 de mayo de 1858, bajo el epígrafe “Escuela del Caydero” el ayuntamiento de Gáldar consigna lo siguiente:

 

Hallándose atrasado el negocio del establecimiento de una Escuela incompleta de primeras letras que se há mandado establecer en el Pago de Barrancohondo, dícese en el Pago del Caydero para la instrucción de los niños cuyas familias habitan en el, así como en el de Bhondo. y otros pagos inmediatos, á causa de no haberse hecho la publicación por el Boletín oficial del edicto invitatorio que al efecto se dirigió al Señor Gobernador de la Provincia, desde que se vió en el presupuesto ordinario consignada la renta para el maestro y los gastos y alquiler del local para la nueva Escuela, se acuerda, que se figen nuevos edictos y se remita una copia al Señor Subgobernador para que se sirva disponer su incersion en el Boletín de este Distritoix

 

Esta escuela, en principio, fue mixta, pues en el pleno del 5 de noviembre de 1898 se ve una instancia de Manuel González Melián y otros solicitando la creación de una escuela completa, es decir, con aulas diferenciadas por sexos, en Caideros en atención al crecido número de alumnos y la distancia entre ese pago y Juncalillox.

 

El 15 de julio de 1931, el maestro de niños de Caideros, Julián Caparrós, comunica al ayuntamiento que su residencia durante el verano será Vera (Almería)xi. Caideros fue el primer destino de este maestro, el curso siguiente lo sería Valle Guerra (Tenerife), y después Santa Lucía de Tirajana, donde lo sorprende el alzamiento fascista. Añadiremos en su recuerdo y en el de los otros maestros represaliados en Gáldar unas palabras tomadas de una ponencia cuya lectura recomendamos (Ferraz Lorenzo, M. (2023). Julián B. Caparrós Morata. De joven maestro forjado en los valores republicanos a veterano enseñante desencantado con los ideales pedagógicos de la Transición. XXV Coloquio de Historia Canario-Americana (2022), XXV-106. https://revistas.grancanaria.com/index.php/CHCA/article/view/10943):

 

Julián Caparrós Morata (1908-1988) fue un maestro nacido en Almería, pero cuya vida profesional se desarrolló en Canarias. Comunista convencido, tomó partido a favor de las reformas educativas impulsadas por los gobiernos republicanos más progresistas. Debido a esta circunstancia, fue severamente depurado y represaliado hasta ser apartado definitivamente de las aulas. Pese a todo, siguió interesado por la educación y fruto de esta vocación fue el conocimiento tan amplio que poseía de las distintas teorías y corrientes pedagógicas renovadoras; contribuyó a ello, además, el ser políglota y poder leer autores de distintas tendencias y latitudes. Durante la Transición democrática fue muy crítico con las reformas educativas aprobadas y, sobre todo, con la pobre preparación y el desinterés didáctico de sus compañeros de profesión. A partir de entonces, se refugió en la defensa de la naturaleza y de la paz como caminos a seguir.

Julián Caparrós fue un teórico, un analista, un experto y, por encima de todo, un maestro comprometido con la sociedad, con la educación y con la cultura de su tiempo, a las que exigía más soluciones y para las que proponía más estudio y conocimientos…

…no entendía el optimismo de los jóvenes maestros durante la Transición democrática, más ideologizados y ruidosos que formados académicamente para transformar la sociedad y la educación. Su pasión, además de la enseñanza, fue la defensa de la paz y de los más débiles en un mundo convulso y, cada vez, más consumista, egoísta y mercantilizado. Como solía recordar, «la política mala anda reñida siempre con la sana pedagogía, quiero decir pedagogía científica».

 

Escuelas de Niñas de Caideros

 

El 18 de enero de 1915, “Angela Arbelo y García sin título profesional, pero con actitud para el desempeño de una escuela, de 24 años de edad, soltera, habitante de Agaete, calle de Guayarmina, número 33” solicita la plaza “vacante de la escuela de asistencia mixta de los Caideros”, lo que se le concede de forma interina el día 31 del mismoxii.

 

El 19 de septiembre de 1922, María del Pino Bolaños Delgado, soltera, de 21 años, Maestra Nacional de Primera Enseñanza, solicita el puesto de maestra de Caideros al estar esta plaza ocupada por persona sin titulación. Se aprueba el 2 de octubre siguientexiii.

 

En el episodio anterior queda patente la diferente consideración en que se tenía la enseñanza de niños y niñas, pues para la de estas no era necesario que la enseñante hubiera desarrollado estudios reglados. Sin embargo, ya en el decreto del Duque de Rivas de1836xiv (Capítulo II. Calidades y dotación de los maestros, y gastos de las escuelas públicas, artículo 15) se prevé que

 

Ningún individuo podrá ser nombrado maestro de escuela primaria pública, elemental, completa o superior, sin acreditar: 1º Tener cumplidos veinte años de edad. 2º Haber obtenido el correspondiente título, previo examen. 3º Ser de buena conducta, presentando certificación de la autoridad municipal de su domicilio.

 

Esta situación se vino a corregir, como vemos, bien entrado el siglo XX, y en cualquier caso siempre se atendió más al punto 3º, la certificación de la buena conducta (en ocasiones por parte de una comisión de damas del pueblo), que a la preparación académica.

 

A modo de epílogo

 

Con el advenimiento de la 2ª República se pretendió dar un impulso de grandes dimensiones a la educación pública. Así se aprobó por parte del ayuntamiento, y se solicitó a las instancias superiores, la creación de escuelas en San Isidro, con carácter prioritario, y también en Sardina, La Montaña, Hoya de Pineda, Saucillo, Caideros, Fagajesto, Barranco Hondo de Abajo, Barranco Hondo de Arriba y Juncalillo.

 

La Guerra de España y sus secuelas arruinaron estos proyectos y hubo que esperar largos años para que un plan similar se llevara a efecto.

 

Una de estas secuelas fue el desmantelamiento de la nueva pedagogía que educadores como Caparrós intentaron llevar a efecto, y la consiguiente instauración de una etapa de oscurantismo más propio de siglos pretéritos que de un esperanzador siglo XX. Una muestra la encontramos en la comunicación que el 25 de julio de1940 realiza la maestra propietaria de Barranco Hondo de Arriba, Bienvenida Rodríguez del Rosario, en la que detalla que hay matriculados 88 alumnos, pero la asistencia media es de 45; por otra parte

 

Los actos realizados como fin de curso han sido: asistencia a Misa y al regreso conferencia sobre Calvo Sotelo, poesías alusivas al acto y reparto de premios. Por Dios, España y el Caudillo.

 

Domingo Oliva Tacoronte.

 

Notas.

i Roque de Ávila es uno de los mayores contribuyentes, según reza el acta del 6 de junio de 1852, y es nombrado comisionado por el Pago de Barranco Hondo para la formación del Padrón General el 7 de enero de 1855.

ii AMG, 1.2 Ayuntamiento Pleno, Libros de actas.

iii Ibidem.

iv  AMG. 2.7.1 Secretaría. Enseñanza. Centros Escolares (1864-1959). Barranco Hondo de Abajo, Mixta.

v Ibidem.

vi AMG. 2.7.1 Secretaría. Enseñanza. Centros Escolares (1864-1959). Barranco Hondo de Abajo, Barranco Hondo de Arriba, Mixta.

vii AMG. 2.7.3. Secretaría. Enseñanza. Junta de Enseñanza (1830-1959). Profesorado. Legajo 2 (1934-1959).

viii  Ibidem.

ix AMG, 1.2 Ayuntamiento Pleno, Libros de actas.

x Ibidem.

xi AMG. Secretaría. Educación. Junta de Enseñanza. Profesorado. Legajo 1 (1830-1934). 

xii Ibidem.

xiii Ibidem.

xiv Plan general de Instrucción Pública, 1836.

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