Hugo del Rosario RamírezHugo del Rosario Ramírez nació en 2010, en el barrio de Tamaraceite, en Las Palmas de Gran Canaria, un barrio humilde en el que ha crecido y donde, desde pequeño, fue descubriendo su pasión por la música y, especialmente, por el folklore canario.
Desde muy pequeño mostró interés por el folklore y por todo aquello relacionado con las tradiciones y la música de Canarias. A los diez años comenzó su aprendizaje con la guitarra, dando sus primeros pasos en el mundo de la música. Durante esos primeros años fue adquiriendo conocimientos y experiencia, disfrutando cada vez más de tocar y descubriendo poco a poco todo lo que este camino musical le iba ofreciendo.
Tres años después, a los trece años, comenzó a tocar el timple, un instrumento que rápidamente se convirtió en una parte importante de su vida musical. En 2024 tuvo la oportunidad de incorporarse a su primera agrupación folclórica, Amigos de Isla Perdida, una experiencia que marcaría un momento importante en su trayectoria. Su entrada en esta formación le permitió conocer de cerca el funcionamiento de una agrupación, compartir la música con otros compañeros y comenzar a vivir el folklore de una manera más completa.
Su etapa en Amigos de Isla Perdida ha sido especialmente importante en su evolución como músico. En esta agrupación no solo ha podido seguir desarrollándose con el timple, sino que también ha ido descubriendo y fortaleciendo su faceta como cantante. Con el paso del tiempo comenzó a participar como solista, adquiriendo experiencia sobre los escenarios y ganando seguridad a la hora de interpretar. Cada ensayo y cada actuación han supuesto para él una nueva oportunidad de aprender, mejorar y disfrutar de una tradición que cada vez ocupa un lugar más importante en su vida.
La experiencia acumulada en Amigos de Isla Perdida le ha permitido ampliar sus conocimientos musicales, conocer diferentes repertorios y compartir momentos con otros componentes que también viven el folklore desde el compromiso y la ilusión. Su participación en esta agrupación continúa formando parte de su trayectoria y sigue siendo un espacio fundamental dentro de su aprendizaje.
A esta experiencia se suma su presencia en el Grupo Folclórico Los Cebolleros de Gáldar, agrupación a la que también pertenece actualmente. Su incorporación a Los Cebolleros no significa dejar atrás Amigos de Isla Perdida, sino ampliar sus experiencias dentro del folklore y continuar aprendiendo en dos formaciones diferentes, cada una con sus propias características, repertorios y maneras de entender y vivir la música tradicional.
En Los Cebolleros también participa como solista, compaginando el canto con la interpretación del timple. De esta manera, Hugo tiene la oportunidad de seguir desarrollando las dos facetas que actualmente forman parte de su trayectoria musical: la instrumental y la vocal. Su participación en ambas agrupaciones le permite compartir escenarios con diferentes generaciones de músicos y adquirir experiencias que contribuyen a su crecimiento.
Pero su aprendizaje musical no se limita a los ensayos y las actuaciones. En sus ratos libres, Hugo también dedica tiempo a practicar temas instrumentales con su «Camellito Sonoro», nombre con el que cariñosamente se conoce al timple, perfeccionando poco a poco sus conocimientos y habilidades con el instrumento. Horas de práctica que le permiten trabajar nuevas piezas, mejorar su técnica y seguir descubriendo las posibilidades de un instrumento que ya forma parte inseparable de su camino dentro del folklore.
Cada ensayo, cada actuación y cada momento dedicado al estudio del instrumento contribuyen a su formación y a sus ganas de seguir aprendiendo. Para Hugo, el folklore representa mucho más que tocar un instrumento o cantar, ya que también supone conocer, disfrutar y transmitir una parte importante de la cultura canaria.
Su recorrido, aunque todavía breve, refleja una evolución constante. Comenzó con la guitarra, encontró en el timple su Camellito Sonoro, un instrumento con el que continúa desarrollándose, y posteriormente descubrió también en el canto una nueva forma de expresar su pasión por el folklore. Hoy continúa avanzando en este camino formando parte de dos agrupaciones, Amigos de Isla Perdida y el Grupo Folclórico Los Cebolleros de Gáldar, donde sigue aprendiendo y participando como músico y solista.
La presencia de Hugo en ambas agrupaciones refleja también cómo las nuevas generaciones pueden encontrar diferentes espacios para acercarse al folklore, aprender de quienes llevan años manteniendo esta tradición y aportar, al mismo tiempo, su propia ilusión y juventud. En su caso, ese aprendizaje se desarrolla compartiendo experiencias con compañeros de distintas edades y participando activamente en la vida de dos formaciones que forman parte del movimiento folclórico de Gran Canaria.
Con el timple, su inseparable «Camellito Sonoro», y la voz como compañeros de camino, Hugo continúa construyendo poco a poco su propia trayectoria dentro del folklore canario. Su objetivo es seguir creciendo como músico y cantante, continuar adquiriendo conocimientos y experiencias y contribuir, desde su juventud, a que nuestra música y nuestras tradiciones sigan presentes y puedan ser transmitidas a las generaciones que vendrán.
Porque el folklore no pertenece únicamente al pasado. También vive en el presente y necesita jóvenes que quieran conocerlo, disfrutarlo y hacerlo suyo. Hugo representa precisamente esa nueva generación que, desde la ilusión, el esfuerzo y el aprendizaje, comienza a tomar su lugar dentro de una tradición que sigue encontrando en la juventud una de sus mayores garantías de futuro.































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