Foto: Daniel MeliánDesde lo alto de la montaña de Amagro, si miramos a la lontananza, Gran Canaria parece desplegarse lentamente ante los ojos. No hace falta recorrer kilómetros para sentir que el paisaje comienza un viaje hacia el otro extremo de la isla.
Y aquí arriba en Amagro, llega el aire furioso que procede de Piso Firme, El Juncal, El Cardonal y Las Rosas, atravesando unas tierras donde los cultivos siguen dibujando un paisaje agrícola vivo. Las cebollas de Piso Firme y Las Rosas, junto a los tomateros de El Cardonal, forman parte de ese mosaico que todavía habla de una Gran Canaria trabajadora, de campos cultivados y de generaciones que han sabido sacar fruto de esta tierra.
Y es precisamente en Piso Firme, entre estas tierras de cultivo y bajo estas mismas montañas, donde hace alrededor de cincuenta años quedó grabada una de esas historias que el tiempo no consigue borrar. Se cuenta que por aquellos lugares fue visto un ovni.
Nadie sabe hoy qué fue exactamente aquello que se divisó en el cielo. Lo que permanece es la historia, transmitida con el paso de los años hasta convertirse en una curiosa anécdota de Piso Firme y Las Rosas. La vida siguió, las cebollas continuaron creciendo en sus tierras y aquella supuesta visita de otro mundo quedó guardada en la memoria del lugar.
Porque también hay historias que no necesitan estar escritas para formar parte de un territorio, basta con que alguien las recuerde, las cuente y otra persona vuelva a escucharlas.
Desde Amagro la mirada continúa su recorrido; pasa por Piso Firme, El Juncal, El Cardonal y Las Rosas, atraviesa este paisaje agrícola y llega hasta Agaete, donde la montaña se encuentra con el mar y donde cada 4 de agosto las ramas se alzan hacia el cielo en honor a la Virgen de Las Nieves.
Agaete se viste entonces de tradición; las ramas, levantadas por sus gentes, parecen querer alcanzar ese mismo cielo que desde Amagro se contempla a lo lejos y, junto al mar, la fiesta, la devoción y la memoria vuelven a encontrarse en una celebración profundamente arraigada en la identidad del municipio y de Canarias.
Desde la costa, la mirada vuelve a elevarse hacia las montañas, buscando Tamadaba, imponente sobre el horizonte. Mira si Tamadaba es alta, que tiene por sombrero a las nubes.
Hay días en los que las nubes parecen quedarse prendidas de sus cumbres, como si la montaña quisiera tocar el cielo y, a su lado la llamada cola del dragón extiende su silueta hacia poniente, dibujando una sucesión de montañas que conduce la mirada hasta La Aldea de San Nicolás, aquel pueblo lejano a la capital.
Entre un punto y otro queda un territorio de pueblos, cultivos, barrancos, caminos, historias y recuerdos.
Piso Firme, El Juncal, El Cardonal, Las Rosas, Agaete, Las Nieves, Tamadaba y La Aldea dejan de ser nombres separados cuando se contemplan desde esta altura, se convierten en parte de una misma tierra, de una misma historia que el viento recorre, que los agricultores siguen trabajando y que las generaciones continúan heredando.
Y quizás ahí esté la verdadera magia de Amagro; poder contemplar desde una misma montaña la tierra que todavía se cultiva, las historias que todavía se cuentan, las tradiciones que siguen levantándose al cielo y unas montañas que permanecen mientras todo lo demás cambia.
Hace cincuenta años alguien aseguró haber visto un ovni en Piso Firme, hoy las cebollas siguen creciendo en Piso Firme y Las Rosas, los tomateros de El Cardonal continúan formando parte de este paisaje, eso sí hoy día bajo techo, el viento llega desde los campos, Agaete sigue levantando sus ramas cada 4 de agosto y Tamadaba continúa llevando las nubes por sombrero.
La vida sigue y, aquellas viejas historias, como tantas otras que pertenecen a esta tierra, permanece allí, entre la memoria y la anécdota. Porque desde lo alto de Amagro se descubre que un paisaje no está hecho solamente de montañas y caminos, sino también de las historias que el tiempo decidió dejar en él.




























Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.32