
Hay tradiciones que no necesitan presentación. Basta con escuchar los primeros compases de la música para que los más pequeños corran a buscarlos y los mayores vuelvan, por un instante, a la infancia. Entonces aparecen ellos, balanceándose al ritmo de la banda entre sonrisas y aplausos: los papagüevos. Mucho más que unas figuras festivas, constituyen uno de los símbolos más queridos de Santa María de Guía y una de las manifestaciones de cultura popular más representativas de Gran Canaria.
Junto a los de Agaete, los papagüevos de Guía forman parte de las comparsas más emblemáticas de Canarias. A lo largo del tiempo no han faltado quienes han querido establecer comparaciones sobre cuál de ellas posee mayor antigüedad o relevancia. Sin embargo, más allá de cualquier rivalidad, ambas comparten un mismo valor: haber sabido conservar una tradición que hunde sus raíces en la antigua costumbre europea de los gigantes y cabezudos, adaptándola con personalidad propia a la realidad cultural de las islas.
Más de dos siglos de historia
La tradición oral sostiene que estas figuras ya recorrían las calles de Guía desde tiempos remotos, acompañando a la banda del Regimiento Militar establecido en la localidad durante el siglo XVIII. Aunque esa memoria popular resulta difícil de documentar, sí existe una referencia histórica que permite situar con certeza la presencia de los papagüevos en la villa.
El documento más antiguo conocido data del 4 de octubre de 1808. En él, el beneficiado Pedro Acosta y Ponce dejó constancia de que doce "turcos costosamente vestidos", denominación utilizada entonces para referirse a estas grandes figuras festivas, bailaron una contradanza frente a la iglesia parroquial durante la estancia de la imagen de Santiago de Gáldar, en el contexto de la Guerra de la Independencia. Aquella jornada continuó durante la noche en una plaza iluminada con faroles y fuegos artificiales, dejando uno de los testimonios documentales más antiguos sobre la presencia de papagüevos en Canarias.
Ya entrado el siglo XX, la comparsa era mucho más reducida que la actual. Fotografías históricas y referencias aparecidas en la prensa muestran la existencia de cuatro grandes papagüevos que representaban a dos Reyes Moros y dos Reyes Cristianos, una composición muy habitual en numerosas localidades españolas. Aquellas figuras participaban especialmente en las Fiestas Patronales y en la tradicional Fiesta de Las Marías, una celebración profundamente arraigada en la identidad del municipio.
La tradición oral conserva además una curiosa costumbre: cada mayordomo de Las Marías tenía asignado uno de aquellos papagüevos, siendo responsable de vestirlo, conservarlo y bailarlo durante la celebración. Un detalle que refleja hasta qué punto estas figuras estaban integradas en la vida social y festiva de la localidad.
1950: el año que transformó la comparsa
Si existe una fecha decisiva en la historia de los papagüevos de Guía, esa es 1950.
La Corporación Municipal, presidida por el alcalde Juan García Mateos, decidió engrandecer la comparsa encargando al histórico taller barcelonés El Ingenio, fundado en 1838 por la familia Escalé y considerado uno de los más prestigiosos de España en la fabricación de gigantes y cabezudos, la realización de veintiún papagüevos de cartón piedra.
Aquella incorporación supuso un auténtico punto de inflexión. La antigua comparsa de cuatro figuras dio paso a un espectacular conjunto que superaba ampliamente la veintena de personajes y que muy pronto alcanzó notoriedad en toda Gran Canaria. Los desfiles adquirieron una nueva dimensión y los papagüevos pasaron a convertirse en uno de los grandes atractivos de las fiestas de Santa María de Guía.
Aquellas figuras estaban inspiradas en personajes muy conocidos de la época. Entre ellas podían encontrarse Carmen Miranda, Silvana Pampanini, los Hermanos Marx, El Gordo y El Flaco, además de personajes como El Cocinero, El Turco, El Abuelo, La Gitana, El Campesino, El Negro o La Niña. A ellos se sumaban los entrañables "cochinitos", pequeños cabezudos pensados para que los niños también pudieran participar activamente en la fiesta.
Con la llegada de aquellos veintiún papagüevos de cartón piedra, Guía dejó de tener simplemente una comparsa para convertirse en uno de los grandes referentes de los gigantes y cabezudos en Canarias.
![[Img #42643]](https://infonortedigital.com/upload/images/08_2026/6416_exposicion-papaguevos-1024x576.jpg)
Renovarse para seguir existiendo
Como ocurre con cualquier manifestación de patrimonio vivo, el paso del tiempo también dejó su huella. Algunas figuras desaparecieron, otras sufrieron importantes deterioros y varias tuvieron que ser sustituidas para garantizar la continuidad de la tradición.
En 1977 el artesano Gonzalo Rodríguez Delgado realizó las figuras de El Guardia y El Árbitro, personaje este último que posteriormente sería transformado en El Hippy. Años más tarde se incorporaría La Canaria y, en 1994, llegarían desde Zaragoza nuevas figuras como La Bruja, El Diablo, La Vieja, El Baturro, Popeye y El Payaso, ampliando nuevamente la comparsa y asegurando su permanencia para las generaciones futuras.
La evolución de la comparsa, sin embargo, no se ha detenido. En los últimos años, más concretamente en 2021, el imaginario de los papagüevos de Guía se ha enriquecido con la incorporación de una figura inspirada en el popular transformista y humorista guiense Xaxo, un personaje muy querido por varias generaciones y estrechamente vinculado a la vida festiva del municipio. Su presencia demuestra que esta tradición no permanece anclada en el pasado, sino que continúa creciendo y adaptándose a los nuevos tiempos, incorporando al patrimonio popular a personas que, desde distintos ámbitos, han dejado una huella imborrable en la memoria colectiva de Guía.
Mucho más que unos gigantes festivos
La verdadera importancia de los papagüevos no reside únicamente en su antigüedad o en el valor artístico de sus figuras. Su mayor riqueza está en la capacidad que tienen para reunir a todo un pueblo alrededor de una misma emoción.
Cada vez que salen a la calle vuelven a repetirse escenas que apenas han cambiado con el paso del tiempo. Los niños los siguen con la misma ilusión con la que lo hicieron sus padres y sus abuelos. Los mayores recuerdan a quienes los bailaban décadas atrás y los visitantes descubren una de las tradiciones más singulares del patrimonio festivo de Canarias.
No son únicamente figuras de cartón piedra. Son también un puente entre generaciones, un lenguaje común que permite compartir recuerdos, transmitir costumbres y fortalecer el sentimiento de pertenencia a una comunidad.
Una tradición plenamente vigente
Lejos de convertirse en una reliquia del pasado, los papagüevos de Santa María de Guía siguen ocupando un lugar destacado en el calendario festivo del municipio. Cada verano recorren nuevamente las calles durante las Fiestas Patronales y mantienen una presencia muy especial en la Fiesta de Las Marías, donde continúan siendo uno de los momentos más esperados por vecinos y visitantes.
Su permanencia hasta nuestros días no ha sido fruto de la casualidad. Ha sido posible gracias al compromiso de generaciones de guienses que entendieron que conservar este patrimonio significaba también preservar una parte de la identidad del municipio. Instituciones, colectivos culturales, portadores, artesanos y vecinos han contribuido, cada uno desde su ámbito, a mantener viva una tradición que sigue emocionando como hace décadas.
En los últimos años también se ha intensificado el interés por documentar y divulgar su historia, así como por impulsar iniciativas destinadas a garantizar su conservación y acercar este legado a las nuevas generaciones. Esa labor resulta fundamental para que los papagüevos no sean vistos únicamente como un elemento de las fiestas, sino como una manifestación cultural con un profundo valor histórico, etnográfico y sentimental.
En una época en la que muchas tradiciones luchan por sobrevivir frente a los cambios sociales, los papagüevos de Guía demuestran que el patrimonio permanece vivo cuando un pueblo lo hace suyo, lo protege y lo transmite con orgullo.
¿Sabías que...?
Aunque hoy todos los conocemos como papagüevos, uno de los documentos históricos más antiguos los describe como "turcos costosamente vestidos", una expresión utilizada a comienzos del siglo XIX para referirse a estas grandes figuras festivas.
Un patrimonio que sigue caminando
El patrimonio cultural no solo se conserva entre las paredes de un museo o en las páginas de un libro. También permanece vivo cuando ocupa las calles, forma parte de las fiestas y continúa emocionando a quienes lo contemplan año tras año.
Los papagüevos de Santa María de Guía son mucho más que gigantes de cartón piedra. Son el reflejo de una historia construida durante más de dos siglos, el testimonio de una comunidad que ha sabido cuidar una de sus tradiciones más queridas y un símbolo que continúa despertando la ilusión de niños y mayores.
En tiempos en los que tanto se habla de preservar la identidad cultural, pocas manifestaciones populares representan ese compromiso con tanta naturalidad. Cada vez que los papagüevos vuelven a bailar por las calles de Guía no solo comienza una fiesta. También vuelven a caminar la historia, la memoria y el orgullo de un pueblo que ha sabido convertir su patrimonio en una de sus señas de identidad más valiosas.
Bibliografía
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Moreno y Marrero, Alejandro C. Estudio historiofolklórico sobre los papagüevos de Santa María de Guía.
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Monzón, Sebastián. Estudios sobre la Bajada de Santiago de Gáldar durante la Guerra de la Independencia.
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Aguiar Castellano, Sergio. Investigaciones sobre la Fiesta de Las Marías.
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Archivo Municipal de Santa María de Guía.
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Archivo Fotográfico de Paco Rivero.




























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