Eclipse solar

El eclipse solar un fenómeno que cautivó en el norte de Gran Canaria

Miles de personas se reunieron en puntos estratégicos de Gran Canaria para presenciar el eclipse, que estuvo parcialmente cubierto por nubes pero dejó momentos de asombro colectivo y un atardecer memorable.

Redacción Jueves, 13 de Agosto de 2026 Tiempo de lectura:
Vista del eclipse desde los Llanos de Botija en Sardina del Norte. GáldarVista del eclipse desde los Llanos de Botija en Sardina del Norte. Gáldar

La tarde-noche del pasado martes se convirtió en un acontecimiento de interés nacional, marcado por el esperado eclipse solar que acaparó la atención mediática y social en toda España. A pesar de que en Canarias la visibilidad del fenómeno no fue tan completa como en otras zonas del territorio peninsular, miles de personas se congregaron en diferentes puntos estratégicos para disfrutar de este singular evento astronómico, sobre todo en el norte y oeste de la isla de Gran Canaria.

 

Desde primeras horas de la tarde, numerosos ciudadanos buscaron ubicaciones privilegiadas: unos optaron por la costa norte, mientras otros ascendieron a las cumbres y medianías. En nuestro caso, los Llanos de Botija fueron el escenario elegido para observar el eclipse. Sin embargo, unas persistentes nubes grises, bastante oscuras,  dificultaron la visión completa del fenómeno, impidiendo contemplar en su totalidad el 72% previsto de ocultación solar desde Canarias. No obstante, pequeños claros entre las nubes permitieron breves pero intensos momentos de admiración colectiva.

 

Puesta de sol tras el eclipse en la bahía de Sardina

 

A pesar del ambiente fresco con la brisa húmeda el Atlántico –que por momentos rozaba el frío– el considerable aumento del tráfico rodado en las carreteras, el buscar aparcamiento, las gafas, el móvil..., la expectación no decayó. Cada vez que una nube dejaba paso a un hueco luminoso, los presentes aprovechaban para observar con asombro cómo la luna cubría parcialmente el sol. La experiencia resultó aún más especial gracias al ocaso posterior al eclipse: un atardecer vibrante tiñó de color la bahía de Sardina, brindando una estampa digna de ser inmortalizada.

 

El balance general es positivo; la jornada dejó imágenes imborrables y una profunda llamada a valorar nuestro entorno natural. Este tipo de fenómenos nos recuerda lo pequeños e insignificantes que somos frente a un universo inabarcable pero espectacular. Más allá del espectáculo visual, el eclipse invita a reflexionar sobre nuestra relación con el cosmos y la necesidad de cuidar lo que tenemos.

 

Galería de fotos en este enlace

(Infonortedigital)

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