- En los casos que las piedras no pueden expulsarse, el Servicio de Urología de Vithas Las Palmas realiza técnicas mínimamente invasivas con una rápida recuperación y una tasa de éxito superior al 90%.
El verano, con sus altas temperaturas, es una época especialmente delicada para el desarrollo de la litiasis renal. Concretamente, el riesgo de sufrir cálculos en el riñón se incrementa un 1,7% por cada grado más de calor a partir de 18 grados.
Esto se debe a que la mayor pérdida de orina por el sudor, producto del calor, conlleva una sobresaturación de calcio en la orina que puede generar cálculos renales. Por ello, en verano es más que recomendable beber abundantes líquidos para evitar su desarrollo, explica el doctor Manuel Rapariz, jefe del Servicio de Urología del Hospital Universitario Vithas Las Palmas.
La prevalencia de litiasis urinaria en España se cifra entre el 1 y el 13%, siendo similar a otros países desarrollados, según la Guidelines European Association of Urology en marzo de 2026. En Canarias se estima una incidencia aún mayor debido a las temperaturas más altas que suelen registrarse a lo largo del año.
Las litiasis se forman en los riñones, pero no suelen producir síntomas hasta que no se desprenden. Una vez que inician su descenso hacia la vejiga, pueden producir una obstrucción del riñón, dilatación del mismo y un cuadro de dolor agudo que se conoce como cólico renal.
La inmensa mayoría de los pacientes con un cólico renal, expulsarán la litiasis sin necesidad de ninguna intervención. Sin embargo, hay fármacos que ayudan a que este episodio sea más breve y menos doloroso propiciando su expulsión. Sin embargo, cuando un cólico renal se asocia a fiebre alta, se debe de acudir a un Servicio de Urgencias para una actuación inmediata.
Cuando una litiasis no es expulsada en un plazo razonable de tiempo, o bien adquiere un tamaño que hace muy poco probable su eliminación, se plantea un tratamiento para destruirla, continúa el doctor Rapariz.
La ureterolitectomía endoscópica (URS) y la cirugía intrarrenal retrógrada (RIRS) son los métodos de referencia para la inmensa mayoría de los casos de litiasis que precisan una intervención. Estas técnicas han desplazado, por su mayor eficacia, a la litotricia extracorpórea, que se ha quedado reservada para casos muy concretos.
La ureterolitectomía endoscópica se realiza con un ureterorrenoscopio, bien semirrígido o bien flexible, según la ubicación de la litiasis en el uréter. Una vez localizada la litiasis, se destruye con la fibra láser y se extraen los fragmentos con una cestilla para análisis bioquímico.
La cirugía intrarrenal retrógrada se utiliza para resolver litiasis localizadas en el riñón. Se utiliza un ureterorrenoscopio flexible. La litiasis se destruye también con fibra láser pero, según los parámetros de energía aplicados, se puede elegir pulverizar o fragmentar la piedra, tomando una muestra para análisis bioquímico.
Ambos procedimientos son mínimamente invasivos y se realizan sin ninguna incisión, permitiendo una rápida recuperación. El doctor Manuel Rapariz, la doctora Beatriz Díaz Casanova y el doctor Matías Gómez, han realizado en los últimos años más de un centenar de casos con estas técnicas, con una tasa de éxito superior al 90%.
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