Medioambiente

La culebra real de California: una invasión que exige responsabilidad

La expansión de la culebra real de California amenaza a los reptiles endémicos y exige una gestión coordinada en Gran Canaria. La especie invasora ha formado poblaciones estables con impactos ecológicos diferenciados según la zona.

Atis Amagro Sábado, 08 de Agosto de 2026 Tiempo de lectura:

Figura 1: Ejemplar de culebra real de California cerca de la Casa del Alcalde, dentro del Monumento Natural de Amagro, mayo de 2015. Fotografía: Francisco Molina González.

 

La culebra real de California (Lampropeltis californiae) no es venenosa, pero eso no significa que su presencia en Gran Canaria sea irrelevante. Su principal impacto es ecológico. Nuestra isla alberga reptiles endémicos, algunos exclusivos de Gran Canaria, que han evolucionado sin un depredador terrestre de estas características. La introducción de la culebra ha alterado ese equilibrio y ha generado un problema que se ha extendido durante años por distintos sectores de la isla.

 

Al principio, las detecciones se concentraban en torno a Telde y Valsequillo. Más tarde apareció otro núcleo en Gáldar, en la Montaña de Amagro y su entorno. En la actualidad, las fuentes oficiales describen una especie asentada que se ha extendido por una amplia superficie de Gran Canaria y mantiene varios núcleos de población.

 

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Figura 2: Registros de presencia de la culebra real de California en Gran Canaria. Fuente: Gesplan, Datos públicos (versión móvil), Proyecto Post-LIFE LAMPROPELTIS (consulta: 25 de julio de 2026).

 

Esta invasión no puede entenderse como una sola mancha que avanza desde un punto inicial. Los análisis genéticos han mostrado una diferenciación clara entre las poblaciones de Telde y Gáldar y han corroborado su aislamiento reproductivo. Los juveniles estudiados fueron asignados a la localidad donde se habían capturado y no se detectaron ejemplares procedentes de la otra población. Estos resultados, junto con los análisis anteriores, respaldan la existencia de introducciones independientes.

 

Aunque no conozcamos las circunstancias concretas de cada introducción, su origen último es humano. La liberación intencionada, el abandono o la fuga de animales exóticos pueden desencadenar un problema ambiental que afecta al conjunto de la sociedad y que puede exigir años o décadas de trabajo y recursos públicos.

 

Amagro: una población con características propias

 

Durante los primeros años, el núcleo de Gáldar se denominaba «secundario» porque registraba menos capturas que el de Telde-Valsequillo. La expresión no debe confundirse con una menor importancia ecológica. En las faldas de Amagro se contabilizaron 22 capturas en 2010 y 117 en 2011. Ese mismo año se puso en marcha el proyecto LIFE+ LAMPROPELTIS, una iniciativa cofinanciada por la Unión Europea, el Cabildo de Gran Canaria y el Gobierno de Canarias para mejorar el conocimiento y el control de esta especie invasora. El fuerte aumento de las capturas confirmó la necesidad de establecer en Gáldar un centro de trabajo propio dentro del proyecto.

 

Los estudios realizados durante el proyecto demostraron que no se trataba de apariciones aisladas. En Gáldar se capturaron ejemplares juveniles y adultos, incluidos individuos sexualmente maduros. La presencia de distintas edades y estados reproductivos indicaba que la población se reproducía en el territorio.

 

En una muestra analizada en 2015 se observaron diferencias en la composición de la dieta entre ambos núcleos. En el núcleo principal predominaban los reptiles endémicos, mientras que en Gáldar eran más frecuentes los pequeños mamíferos. Estos resultados deben interpretarse con cautela, ya que la comparación se basó en 17 ejemplares de Gáldar en los que se halló contenido alimenticio, frente a 66 del núcleo principal. No obstante, en Gáldar los reptiles representaron un 29 % de la dieta registrada y se confirmó el consumo del lagarto gigante de Gran Canaria (Gallotia stehlini) y de la lisa grancanaria (Chalcides sexlineatus).

 

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Figura 3: Muda de culebra real de California (Lampropeltis californiae), Cuevas de Japón, septiembre de 2016. Fotografía: Francisco Molina González.

 

Estos datos proceden de estudios realizados hace años y no describen por sí solos la situación actual. Sin embargo, demuestran que el núcleo histórico de Gáldar no era una acumulación ocasional de ejemplares, sino una población establecida que presentaba características propias y requería un seguimiento específico.

 

Amagro no termina en el límite del Monumento Natural

 

El Monumento Natural de Amagro tiene unos límites legales definidos. Las culebras, sus presas y los procesos ecológicos no se detienen en esas líneas.

 

Los estudios realizados en Gáldar han mostrado que la especie ha encontrado condiciones suficientes para reproducirse y persistir. Sin embargo, para conocer cómo ha cambiado su distribución en Amagro y su entorno se necesitan datos locales recientes.

 

Gestionar este problema implica contemplar Amagro y su entorno como una unidad ecológica. También requiere coordinación entre las administraciones responsables del medio natural, el espacio protegido, la ordenación territorial y las actividades que se desarrollan en sus proximidades. Los límites entre competencias no pueden convertirse en límites para el seguimiento. Este mismo principio debe aplicarse al conjunto de la isla.

 

Un daño que no siempre se ve

 

La invasión resulta poco visible para buena parte de la población. No genera un peligro cotidiano para las personas ni transforma el paisaje de forma inmediata. Sus efectos se desarrollan bajo las piedras, entre los muros y en las relaciones que mantienen las especies del ecosistema.

 

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Figura 4: Ejemplar de culebra real de California oculto entre las hierbas secas en el barranco de Gáldar, a la altura de Barrial, junio de 2026. Fotografía: Francisco Molina González.

 

La culebra se alimenta del lagarto gigante de Gran Canaria (Gallotia stehlini), la lisa grancanaria (Chalcides sexlineatus) y el perenquén de Boettger (Tarentola boettgeri). Las investigaciones han documentado reducciones muy graves de estos reptiles en las localidades invadidas. 

 

Un estudio de densidad realizado en el valle de San Roque, en Valsequillo, encontró una diferencia acusada entre una zona ocupada por la culebra y una parcela de control. En la zona invadida se observó, además, una presencia casi exclusiva de lagartos adultos de gran tamaño. Sus autores relacionaron estos resultados con la mayor vulnerabilidad de los ejemplares jóvenes.

 

El impacto no termina en las presas consumidas. Los reptiles se alimentan de invertebrados y algunos comen frutos y participan en la dispersión de semillas. Una investigación publicada en 2025 ha encontrado una mayor abundancia de varios grupos de pequeños invertebrados que viven sobre el suelo en zonas invadidas, donde los reptiles habían disminuido o desaparecido. Se trata de una cascada trófica: la alteración de unas especies produce efectos sobre otras a las que la culebra no ataca de forma directa.

 

No se ha estudiado si todos esos efectos se están produciendo con la misma intensidad en Amagro. Por eso hacen falta investigaciones que permitan conocer el estado actual de sus lagartos, lisas y peringueles, y no solo el número de culebras retiradas.

 

Capturar no basta

 

Las capturas son necesarias, pero una cifra acumulada no permite saber por sí sola si una población disminuye, si su área de distribución se mantiene o si los reptiles endémicos se recuperan. 

 

Después de años de actuaciones, la gestión debe ofrecer objetivos claros e indicadores comparables. Es necesario conocer si se contiene la distribución de la culebra, si disminuye su densidad, si los nuevos focos se detectan y eliminan antes de consolidarse y si se recupera la fauna afectada. Esa información debe ser pública, comprensible y actualizada. La transparencia no es un añadido: forma parte de la responsabilidad institucional.

 

La ciudadanía también tiene responsabilidades. Ningún animal exótico debe liberarse o abandonarse, y cualquier avistamiento debe comunicarse. Pero no corresponde a la población sustituir a las administraciones. Son estas las que deben regular y controlar la tenencia y el comercio, prevenir nuevas introducciones, mantener sistemas de vigilancia, coordinar los recursos y actuar antes de que un nuevo foco se consolide.

 

La invasión de la culebra real de California no es solo un problema que debemos afrontar. También es una advertencia. Una conducta particular puede causar un daño colectivo, pero evitar que vuelva a ocurrir requiere prevención, normas eficaces y administraciones capaces de anticiparse.

 

Proteger Amagro requiere controlar los núcleos ya establecidos, conocer sus efectos reales y explicar los resultados de la gestión. También exige aprender de este caso para impedir que otros problemas semejantes vuelvan a encontrar una respuesta tardía.

 

 
Vídeo: Patricia Torres García, 9 de julio de 2026, Vuelta del Camello, Amagro.
 
Atis Amagro
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