
Confiesa José H. Afonso que, en los años de instituto, nunca imaginó que el arte entraría en su vida para quedarse, ya que desafortunadamente le hicieron odiar el dibujo. Recuerda que usar «el diabólico tiralíneas, que ahora bendigo y sigo usando, era como meter las manos en alquitrán o como reventar bolsitas de tinta de calamar». Pero, al final, garabatear en los márgenes de las libretas era una forma de evadirse de la rigidez de aquellas clases. Luego, en los primeros años en la Escuela de Arquitectura, que pronto abandonaría, surgió la obsesión por entender el espacio y para ello nada mejor que dibujarlo. Muchas horas ocupadas en diseccionar las composiciones de Giotto di Bondone, los hermanos Lorenzetti, Piero della Francesca, Brunelleschi, Paolo Ucello y tantos otros, hasta entender los orígenes del dibujo en tres dimensiones; luego la perspectiva cónica y la sección áurea. Después llegaría el cubismo, el op-art, el arte generativo y todos los movimientos en torno a la abstracción geométrica y el arte visual. Ya ejerciendo en la Escuela de Arte, «debía seguir ocupándome de entender el espacio, no solo para mi actividad creativa, sino para poder transmitirlo al alumnado». Muchos de estos trabajos artísticos, que se exponen ahora, provienen de ejercicios académicos transformados que en algunos casos han sido llevados a la escultura. El Corpus Aureum o número áureo, nos cuenta, es una herramienta que se ha ido conformando gradualmente desde el siglo V a. C. y aún hoy sigue siendo una fórmula útil para el diseño en cualquiera de sus campos. «Digamos que es un puerto seguro, donde el diseño y el arte en general encuentran un refugio frente al atrevimiento a romper las normas».
–Dice la tradición que el lema «Aquí no entra nadie que no sepa geometría» presidía la Academia de Platón.
La geometría, cuyo significado literal es medir la tierra, es desde entonces una herramienta imprescindible en prácticamente cualquier disciplina humana. Pero su uso en el arte es una suerte de pasión, de enamoramiento que nos induce a encadenar formas, ordenarlas, combinar orden y desorden, abriendo la puerta a la emoción y a sentirse atrapado por la curiosidad de desvelar el porqué de la forma.
–Desde sus orígenes, el ser humano ha usado motivos geométricos con un sentido simbólico religioso y espiritual.
Sí, sobre todo en el arte oriental. Ahí están los grandes maestros de la geometría en el arte y la arquitectura. Han conseguido tantas variaciones geométricas combinando formas, que los templos, mezquitas, jardines, mándalas y tantas otras representaciones espaciales no dejan de sorprendernos. El Renacimiento nos ofreció la perspectiva cónica y así la ilusión de la profundidad en los cuadros nos acercaría a la visión real del espacio. Antes del Renacimiento la profundidad se mostraba, por ejemplo, cuando un personaje cubría una parte de otro o cuando una edificación aparecía encubierta en parte por otro objeto o figura. Luego vendría el cubismo, el op-art, la abstracción geométrica, el neo-geo, las figuras imposibles, el arte generativo (producido digitalmente), los videojuegos. Y así disfrutamos de los trabajos de Paul Klee, Bringet Riley, Vasareli, Sonia Delaunay… Pero también tenemos creaciones geométricas en la Canarias prehispánica. Siempre me ha intrigado esa geometría ordenada de los antiguos canarios, el conocimiento de las formas geométricas básicas. Porque el triángulo y el cuadrado no son precisamente las formas más comunes en el paisaje natural. Hace unos años pinté un díptico de 160 x 200 cm, donde recreaba las pinturas de la Cueva Pintada de Gáldar sobre fondo abstracto. Y sobre estas imágenes dibujé en línea un omnipoliedro gigantesco. La idea era contrastar la geometría intuitiva de la Cueva Pintada con la geometría académica.
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–Recuerdo dos obras: El número mágico y anteriormente la pintura mural de 4.500 m² a lo largo de 9 km. en la circunvalación de LPGC.
En 1999, me ofrecieron realizar los murales de lo que un año más tarde sería la circunvalación de Las Palmas de Gran Canaria, todo un reto. Así que preparé un proyecto que fue aprobado por Obras Públicas del Gobierno de Canarias. Una experiencia extraordinaria. Ese mismo año, me ofrecieron realizar otro mural para el Museo Elder de la Ciencia y la Tecnología dedicado a la historia de la perspectiva y las proporciones. Como ves la geometría me ha perseguido siempre. Desde la Escuela de Arquitectura donde tuve la fortuna de tener al profesor Ángel Colominas que nos estimulaba la curiosidad intelectual.
–¿Esta exposición es una vuelta a los orígenes de tu creación, como una relectura de tu obra?
El Corpus Aureum es la regla de oro de las proporciones, aunque en ocasiones las reglas están para saltárselas. Y así, la forma y los volúmenes navegan con total libertad en el espacio del lienzo, la tabla, el papel o en cualquier soporte que sustente la imagen u objeto creados. De ahí que la abstracción geométrica ocupe una parte muy importante en mi oficio como artista visual, junto a la abstracción expresionista, el estudio de los escenarios del paisaje oriental o el grabado calcográfico. Alrededor de 2005 me intereso por el estudio del arte y la cultura china y se abre otro campo como la abstracción caligráfica (con el uso del pincel y la tina chinos). La abstracción geométrica, la abstracción expresionista, el grabado y la abstracción caligráfica conviven en mi taller bajo el denominador común de la abstracción. Por lo tanto, no es una vuelta a los orígenes sino más bien continuar avanzando desde los orígenes. A este recorrido se suma la experimentación con la oxidación de telas, que desde hace años me ocupa, sin ser una fijación. Investigación y creación van juntas. Así, entre estas obsesiones creativas, se va desarrollando el imaginario visual que me arropa desde siempre.
–Por cierto, el círculo está en el símbolo chino del Yin-Yang.
Sí, es un símbolo taoísta interesantísimo, pues está cargado de significado, mostrando los opuestos y el universo. Lo masculino y lo femenino, lo estático y lo dinámico, la luz y la oscuridad. Y cada parte tiene algo de la contraria. Además, desde el punto de vista geométrico es inmejorable, es perfecto. Una razón más para enamorarse de la geometría
–¿Podría decirse que el corpus aureum es una búsqueda de la belleza?
Sí, claro que sí, aunque si me planteo qué es la belleza no tengo una respuesta que justifique que el corpus aureum sea la búsqueda de la belleza. Tuve un profesor que decía que la esencia del arte es la duda. Quizá por eso, creo que sería mejor decir que el corpus aureum es el intento, prácticamente imposible, de resolver la duda.
–En julio se clausuró la exposición, en la que usted participaba, Grabadores por la Paz que ya en 2025 había ocupado el Instituto Cervantes en Jordania.
Me gustaría creer que el arte, como la poesía, es un arma cargada de futuro y que moviendo sus alas de mariposa rompe la distopía. Ojalá.

























![«El cielo retratado en el tríptico de Las Nieves [Agaete]»](https://infonortedigital.com/upload/images/08_2026/4851_cielo1.jpg)





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