La Rama de Juncalillo. Foto: Antonio AlíCada verano, cuando la música comienza a sonar por las calles de Juncalillo y las ramas vuelven a alzarse sobre las cabezas de quienes participan en la celebración, el pueblo revive uno de esos momentos capaces de explicar, por sí solos, el valor de las tradiciones. A primera vista podría parecer únicamente el acto más esperado de las fiestas en honor a Santo Domingo de Guzmán. Sin embargo, detrás de ese recorrido festivo se esconde una historia de fe, identidad y memoria colectiva que ha convertido a la Rama de Juncalillo en una de las manifestaciones patrimoniales más singulares de Gran Canaria.
Enclavado en las medianías del municipio de Gáldar, Juncalillo ha sabido conservar un patrimonio cultural que va mucho más allá de sus paisajes o de su arquitectura tradicional. Su mayor riqueza reside en una comunidad que, generación tras generación, ha transmitido costumbres, creencias y formas de entender la fiesta como parte de su propia identidad. La Rama constituye, probablemente, la mejor expresión de ese legado.
Cuando se habla de las ramas de Gran Canaria, la memoria suele dirigirse de inmediato a Agaete. Sin embargo, la isla conserva otras celebraciones con personalidad propia, nacidas en contextos diferentes y con significados particulares. Entre ellas sobresale la Rama de Juncalillo por una característica que la distingue de muchas otras: su condición de rama votiva.
Una celebración votiva es aquella que se mantiene como cumplimiento de un voto o una promesa realizada por una persona o por toda una comunidad. En Juncalillo, esa promesa se convirtió en un compromiso colectivo que todavía hoy se renueva cada mes de agosto.
El año 1918 marcó un momento decisivo para la historia del pueblo. Un fuerte vendaval provocó importantes daños en la ermita de Santo Domingo de Guzmán y afectó también al cementerio. La tradición conservada por los vecinos relata que, agradecidos por no tener que lamentar pérdidas humanas, realizaron la promesa de celebrar cada año una Rama en honor al santo y de mantener vivo aquel gesto de agradecimiento. Desde entonces, la celebración quedó profundamente ligada a ese compromiso comunitario.
Sin embargo, la historia ofrece un matiz tan interesante como revelador. La documentación conservada demuestra que la Rama ya formaba parte de las fiestas de Juncalillo antes de aquel episodio. Un programa festivo de 1914 anunciaba la celebración de la «tradicional fiesta de la rama con gigantones y cabezudos», prueba de que la costumbre existía con anterioridad.
Lejos de desmentir la tradición oral, ambos hechos se complementan. Todo indica que la promesa realizada en 1918 no creó la Rama, sino que transformó una celebración popular ya existente, otorgándole un profundo significado religioso y convirtiéndola en un voto colectivo que ha llegado hasta nuestros días. Esa evolución explica por qué la Rama de Juncalillo posee un carácter tan singular dentro del panorama festivo de Gran Canaria.
Las tradiciones rara vez nacen de un único acontecimiento. Lo habitual es que evolucionen con el paso del tiempo, incorporando nuevos significados sin perder sus raíces. La Rama de Juncalillo constituye un magnífico ejemplo de ese proceso. La fiesta que en otro tiempo fue una expresión popular terminó convirtiéndose también en un símbolo de agradecimiento, cohesión vecinal e identidad compartida.
Las ramas que cada agosto portan los participantes representan mucho más que un elemento vegetal. Simbolizan el vínculo permanente entre la comunidad y el territorio que la rodea. En un pueblo donde la naturaleza ha condicionado durante siglos la forma de vida de sus habitantes, ese gesto mantiene viva la relación con el paisaje de las medianías y la cumbre, recordando que el patrimonio también nace del diálogo entre las personas y su entorno.
La música aporta el pulso de la celebración. Las bandas acompañan el recorrido mientras los papagüevos anuncian el paso de la comitiva y las calles se llenan de vecinos y visitantes. No existen protagonistas individuales. La verdadera protagonista es la comunidad, porque la Rama solo adquiere sentido cuando el pueblo entero participa en ella.
Esa dimensión colectiva constituye uno de sus mayores valores. Las tradiciones sobreviven cuando cada generación decide hacerlas suyas. En Juncalillo, padres, hijos y nietos continúan compartiendo una celebración que ha conseguido adaptarse al paso del tiempo sin perder su esencia. Ahí reside la auténtica fortaleza del patrimonio inmaterial: no en los objetos que se conservan, sino en los conocimientos, las costumbres y los valores que continúan transmitiéndose de unas personas a otras.
La importancia de la Rama de Juncalillo ha despertado también el interés de investigadores e instituciones. Con motivo del centenario de la Promesa, celebrado en 2018, el Ayuntamiento de Gáldar y la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria promovieron unas jornadas de estudio dedicadas a profundizar en su origen, evolución y significado. Aquel reconocimiento puso de manifiesto que esta celebración trasciende el ámbito local para formar parte del patrimonio cultural de toda la isla.
Quizá esa sea la mayor enseñanza que ofrece la Rama de Juncalillo. El patrimonio no se conserva únicamente restaurando edificios o protegiendo documentos antiguos. También se preserva cuando una comunidad mantiene vivos los gestos heredados de quienes la precedieron, cuando sigue encontrando sentido a una promesa realizada hace más de un siglo y cuando entiende que la identidad no es un recuerdo inmóvil, sino una realidad que continúa construyéndose cada año.
Cada agosto, al compás de la música y bajo el verde de las ramas, Juncalillo no solo celebra sus fiestas patronales. Celebra la continuidad de una historia compartida. Renueva un compromiso nacido de la fe y fortalecido por la memoria. Y demuestra que las tradiciones permanecen vivas cuando un pueblo decide seguir escribiéndolas generación tras generación.
Galería fotográfica realizada por Antonio Alí en 2024 en este enlace
(Antonio Alí)
Bibliografía
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Ayuntamiento de Gáldar. Programa de las Jornadas del Centenario de la Promesa de la Rama de Juncalillo (1918-2018).
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Hernández Pérez, Jonay. Las ramas de Gran Canaria: origen, evolución y significado. BienMeSabe.org.
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Hemeroteca histórica de la prensa canaria. Programa de las fiestas de Juncalillo de 1914.
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Documentación histórica sobre las Fiestas de Santo Domingo de Guzmán y la Promesa de la Rama.
Moisés Rodríguez Gutiérrez
































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