
Desde finales de julio, la villa de Agaete vive en un intenso ajetreo festivo. Con inmensa felicidad, el 25 de julio se subió La Bandera, y desde ese día, las mañanas, tardes y noches se viven en las calles de la villa con bullicio festivo y reencuentros de familias y amigos.
No han parado de bailar las banderillas al compás de la alegría vecinal, los más pequeños ríen chapoteando en la mar azul de Las Nieves, y los adultos, después de cada acto nocturno, vuelven a brindar por la amistad forjada con cariño en el tiempo.
Y este tres de agosto se vuelve a despertar en Agaete con la jiribilla bien metida en el cuerpo, y el vientillo se encargará de expandir por el pueblo la frase identificativa: “Nos vemos a la misma hora y en el mismo sitio de siempre”.
En la mañana de este lunes no se parará, aseando las casas para recibir a los que vienen de fuera, y con las cocinas a pleno rendimiento, oliendo al caldo reparador, a la ensaladilla rusa y a la carne mechá que se compartirán con los seres queridos, los de sangre propia y los elegidos en la vida.
Repican también en estos días las campanas de la iglesia de La Concepción, con ese tañer amado que avisa de los grandes días de las fiestas.
A medida que pasen las horas, Pepe “el Perola”, estará cada vez más ansioso para que llegue el momento en el que por primera vez, el papagüevo con que se le ha mostrado el cariño de su pueblo, baile al ritmo de la querida melodía que se lleva en el corazón desde que uno nace en Agaete.
Beli y Carlota compartirán risas en las tareas del hogar, y no reprimirán las lágrimas también compartidas, recordando al padre y abuelo, Ramiro.
Y seguirán pasando las horas con el corazón palpitando frenético en el tiempo de espera, y cuando llegue la noche se saldrá de nuevo a la calle, y no se parará de preguntar ¿cuánto queda?.
Esa espera ansiosa y colectiva terminará a las cinco de la madrugada, cuando el volador truene, y un año más, con sentimiento, se volverá a bailar la Diana con las manos alzadas al cielo.
Y después, en la ermita en el puerto, se volverá a cantar el Bolero a la Virgen, y este año, en el corazón de los cantores, estarán muy presentes,” Momo, Felo, Mauri y el Nene”, a los que en su ausencia física, se les sigue queriendo.
Por ellos y por todos los que nos han dejado y que serán eternos en la memoria del pueblo, va esta crónica que anuncia que Agaete ya está en pura alegría de fiesta.
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